AL CURRICÁN POR LA COSTA DE RIANXO
Por ALBERTO TORRES, periodista y pescador

La pesca en Galicia no tiene ni principio ni fin a pesar de que a algunas mentes sólo se les ocurra ponerle límites e intentar acotarla hasta el ahogamiento absoluto. Como ejemplo valga la salida de los Duques del Sar, que abandonaron las posesiones de estío para acercarse al marquesado rianxeiro, Emilio Castelo, el hombre de los mil nombres y las mil pescas, Tino Rodríguez, el que sabía del asunto por ser rianxeiro de pura cepa, y un servidor.
Haciendo un paréntesis en el descanso vacacional y buscando el descanso mental con los amigos, tuve la grata noticia de que el día 31 de agosto, en el que el magnífico santoral gallego nombres como el de Ramón, Adrián, Osorio y Consolación, cruzaban la ría de Arousa en dirección a mi Rianxo, mi capital del mundo en este mes, para disfrutar de un buen menú con la mejor compañía.
Miguel Piñeiro y su bella esposa hicieron más de anfitriones que yo porque, y las cosas son así, Piñeiro es más conocido en el Ulla casi que el propio río, y siguiendo sus siempre acertadas recomendaciones nos aventuramos a entrar en los arcanos fogones de Casa Pancho, que posiblemente tenga la mejor empanada de pulpo de la zona.
El día ya estaba completo de por si con una buena mesa y una buena conversación que duró sus horas, pero la caña es la caña, y decidimos hacer una parada técnica en el chiringuito de Vicente, en la Playa de As Cunchas, Os Bos Amigos, para el que esto escribe el mejor chiringuito de España, ya les gustaría a otras playas tener sus “instalaciones” y sus carteles colgados por cuanta pared hay.
Desde As Cunchas se pesca bien al lance semi ligero, con cañas de 2,70–3,60 de longitud con acciones desde los 10 hasta los 50 gramos. Se completa con carretes 4.000 ó 5.000, así como con sedales de 0.22 a 0.25 mm.
La acción de pesca se realiza desde las piedras que flanquean la salida del Ulla.
No es dogma de fe pero sí demostrable que las pequeñas robalizas pican mejor tras las dos primeras horas de bajada de la marea.
Los artificiales... a elegir en la amplísima gama del mercado. Como referencia valgan los 10 cm de media, 15-20 gramos si es posible para lanzar lo más lejos que la caña deje, flotantes, con acciones natatorias muy marcadas que inciten el ataque de la lubina.
No espere sorpresas el pescador de róbalos como barcos. Lo máximo que se pesca ronda el kilo, pero una tarde buena puede dar muchos premios, aunque también no pocos ejemplares que no dan la medida.
Nosotros probamos al curricán y la belleza de las imágenes atestigua que, si bien no es una pesca tan divertida como otras para algunos, no deja de ser algo que merece ser probado.
La tarde no fue demasiado proclive en cuanto a capturas se refiere pero se dejaron ver algunas picadas de ejemplares que no dieron la talla (como algunos de los pescadores), así que nos apuntamos al día de Santa Consolación, felicitando eso sí a los Ramones y Adrianes que por allí hubiera.
Con dos cañas por las amuras y una línea en popa manejada con la destreza habitual de Emilio Castelo recorrimos este trozo de la desembocadura que baña el ayuntamiento de Rianxo.
Mención especial merece la ayuda y el consejo de Tino Rodríguez, uno de los pescadores de competición en mar más dotados de nuestra geografía y un experto conocedor de la pesca en el Ulla y en todo el Barbanza.
La jornada acabó con unas cervezas en el chiringuito, con una luna roja y hermosa como testigo y unas palabras para Ríos y Montes, nuestra bandera en las ondas.
El día fue perfecto desde principio a fin, y no sé por qué me da que el año que viene repetiremos ¿se apuntan?

volver a índice de EL MAR Y LA PESCA