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EL PRIMER SALMÓN
DEL ULLA DE 2001 |
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La temporada
salmonera del Ulla en 2001 fue la mejor desde muchos
años atrás. Con ella se inició la que ya se conoce como
“recuperación de la fiebre salmonera” en este reconocido
curso.
La década de los 90 había sido horrorosa tal como
demuestran las tablas de capturas oficiales y casi nadie
esperaba que el salmón remontase el río en las
cantidades que se constataran en los días previos. La
abundancia de aguas –recordemos que ese invierno
arrojara los índices pluviométricos más generosos de los
últimos 50 años- propiciaron el remonte de los
ejemplares.
El 6 de mayo se inició la temporada y los primeros días
no aportaron ninguna captura.
El viernes día 11, se clavó el primer salmón.
El Campano -un macho de 4,2 kg y 75 cm- lo pescó
Salvador Ortega, ribereño de Couso, a las 10 de la
mañana con cucharilla plateada. A decir de los
presentes, entre ellos varios agentes y técnicos de la
Xunta, tenía dos o tres años de mar y fue cobrado
después de 15 minutos de lucha.
Era el segundo campano de Salvador en su ya dilatada
trayectoria de pesca.
El segundo salmón –una hembra de 5,05 kg- lo pescó Ramón
Barreiro, cura párroco de Suevos, a las dos de la tarde.
El cebo utilizado en este caso fue “sol y sombra”. El
Pater tardó media hora en cobrar el ejemplar, en una
brava y bonita pelea.
Ambos ejemplares eran de reciente entrada al río tal
como certificaban las pulgas de mar que aún conservaban
en sus cuerpos.
Se dio la circunstancia de que los máximos responsables
de la Consellería y un nutrido grupo de periodistas
estaban celebrando las V Xornadas do Salmón del
Restaurante Nixon de A Estrada, en las que se imponía la
insignia de Oro al Conselleiro Carlos del Álamo en
reconocimiento a su política salmonera. Una vez conocida
la noticia de las capturas, en pleno café, muchos de los
comensales se trasladaron al coto donde esperaban los
dos afortunados pescadores. |
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Una vez que
posaron para la prensa, ya a punto de marchar, Ortega
realizó un último lance para una postrera foto; cuando,
efectuado el lance, ya estaba recuperando sedal, se
produjo otra picada.
Ortega lamentaba que tendría que devolver el ejemplar
mientras los presentes disfrutaban viendo sus
evoluciones con el animal.
El Director Xeral llamaba al homólogo de Cantabria para
relatarle “en directo” el acontecimiento mientras los
otros pescadores efectuaban un alto en sus lances para
presenciar tan singular pelea.
El sedal de 0,18 mm –había cambiado los aparejos de
salmón por los de reo- aguantaba las embestidas del
bicho y la pericia del pescador dejaba más margen a sus
acometidas con un seguro bien regulado.
Un cuarto de hora después de la clavada logró acercar el
salmón a unos diez metros de la orilla y allí mismo dio
una cabriola fuera del agua, pero acto seguido, con la
fuerza y bravura que caracterizan a esta especie, se
alejó en una desenfrenada huida hacia la pronunciada
corriente que está a pocos metros de la croeira
pequena -zona pedregosa en la parte derecha de la
presa- y allí consiguió liberarse rompiendo el sedal.
Al día
siguiente, sábado 12 de mayo, se volvieron a clavar
otros dos ejemplares -uno de ellos, otra vez Salvador-,
con lo que en sólo dos días se había superado la cifra
de los 3 salmones del año 2000.
El viernes 18, Suárez, conocido pescador santiagués,
clavaba en A Croeira, el noveno, a cebo, a
primera hora de la tarde y un pescador estradense
completaba el cupo sobre las 8 de la tarde. En sólo
siete días se obtuvo el cupo de 10 salmones.
Al día siguiente se celebró el Concurso de Pesca de la
Sociedad de Pontevedra sin que se clavara ni uno solo. |
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