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Y EN JULIO... ¡SEIJAS! |
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Estoy un poco hasta los
“tegumentos procreativos” de escribir de males, que nos azotan por
cuanto río fluye. No voy a dejar de escribir de ellos hasta que
acaben de una vez, pero necesito oxígeno, preciso de mirar al
teclado sonriendo y no con gesto triste y sombrío. Así que, por
entregas, como los “cedés” de El Ideal Gallego, voy a hablar de lo
que merece la pena, de quién merece la pena, y del que, en mi mente,
produce un movimiento neuronal inversamente proporcional a la
penuria que nos castiga. |
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Julio es Seijas, Seijas es
Julio, y ahora que comienza su mes, en el que estamos invitados a
garimbas, un corte de pelo y un “Salta... lo que usted quiera” en la
ciudad del Miño, su Miño, que sigue siendo su niño, simplemente
hemos de hacer un lance, sólo uno, aunque sea el primero, el que a
veces no sale (como los trescientos quince siguientes), brindando al
tendido la suerte, con la firmeza torera y el valor contenido pero
explícito del que puede decir: “Va por ti, amigo. Felicidades. Y
ahora, en Julio... Seijas”. |