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¡Ay!, querido Alberto. Con lo mucho
que dices que me quieres… y que poco me respetas.
Sólo así se entiende que, una vez más, hayas pillado la iniciativa y
pongas lo que hay que poner sobre quien lo hay que poner,
adelantándote a todos cuando aún no tienes el permiso de
circulación.
Permíteme, contractualmente, que sea yo quien te destroce el
monopolio y haga justicia con un amigo y periodista de raza.
Yo caí en tu trueiro en inversa voluntad a aquel plateado que no
quiso hacer lo propio en O Penedo, consolándome con el JB, y menos
mal que es JB y no BJ porque podría pasar por abreviatura de “bien
jodido” y no es el caso. Ya lo decía Napoleón, incluso cuando ni
existía la marca; todo un visionario: Justo y Bueno.
Aire fresco, Amigo (con A grande) Alberto (con A grande-grande),
fresco y puro, es lo que necesita el sector que hemos escogido
-porque nos apasiona- para ganarnos los garbanzos y un par de veces
al año bichitos del mar. Y lo digo así de claro, porque no faltarán
Firus, Flós, Rodiles y algunos otros malabaristas de la mediocridad
que se flagelen cada noche creyendo que el Trueiro da para
mariscada/día cuando la realidad es que nos cuesta dinero del
peto (y yo aún tengo que rendir cuentas a la Jefa, que tú te
salvas de tal menester). Bueno, no lo saquemos en el Doga ni lo
digamos muy alto para que sigan avinagrándose…
Oye, meu, cómo disfruté la noche del Remanso cuando el
mediambientalero Tajes no daba abasto en su esquina, á espreita,
mientras presentábamos tu periódico. Mejor le iría a alguno si se
preocupase de su trabajo en vez de de ponernos un radiotransmisor a
los que le somos incómodos. Fíjate bien si estoy convencido de lo
que te digo que me juego un oeuf a que mientras se redactaba
la esquela del Xallas, mientras se instalaba la barrera
anticontaminación en el Ulla o mientras fallecían los reos en el
Eume, o sabe Dios cuantos episodios más de incompetencia, algún
ilustre prócer -con coche oficial o con cargo de esos que no valen
para nada más que para que figure el señorito snob herculino- estaba
pensando en cual sería tu siguiente paso.
Y es que vas por delante. A algunos -pocos pero significados-
sinvergüenzas que nos han tocado en el sector les sacas ochocientos
treinta y cuatro cuerpos de ventaja, tantos que no les queda más
remedio que verte el culo (a Induráin, el pelotón le veía el dorsal
y las cachas…)
Y mira que intentaron hacerte varias veces lo mismo que hacen con
las palomas en Wimbledon…
Querido Roca, eres tiempo de puertas y ventanas abiertas, Loewe y
Armani periodísticos, siete estrellas en la Michelín de la
maquetación, el Góngora trueirorum (y aleja de mi a Quevedo),
el Pórtico informativo que soñó el Maestro Mateo… el Einstein –por
el rigor- y el Da Vinci –por el ingenio- de la Fish; vamos.
Y no te oculto que el porqué lo haces es como el secreto de la gran
pirámide. Si exceptuamos tu adosado en el Scala, el entrecot en
Amaido, el plante ximondero, el pedazo reo que se te fue en
Venezuela, el nacimiento de tu-nuestro periódico, las juergazas del
último de diciembre, los bocatas en Remesquide, el sajazo quirúrgico
y la faja posterior, la subidita al Roblón palentino, las pescatas
de Vilagudín… ¡Coñó!, voy a parar que ya encontré la explicación.
Querido hermanito, de non nato al carnet por puntos… Ese que
te facilitará seguir en la brecha del convencimiento-pasión que para
ti es devoción y para otros fuente de ingresos…
En el Capitulario de MiguelPesca no eres el primero porque:
"Estoy
jodido porque estoy cansado de escribir de la mierda que hay por
este País.
Hoy hablaba con mi Padre y le decía "qué razón tenía Miguel cuando
me dijo, vas a alucinar con este mundo”.
Necesito sonreir para escribir.
Ahí te va una carta abierta. Entiéndelo. Necesito escribir de mi gente,
que es la que tú me has hecho conocer y, ya que sigues siendo
modesto (como siempre) yo voy a contar, a mi manera, si no te
importa, y en un hueco de tu (y ahora jodidamente también "mi") web,
los que somos, lo que somos MiguelPesca.
Cago´nlaputa, esto no es autobombo, es la verdad.
Mi carta, la primera, es para Julio Seijas.
La última, antes de morirme, espero que tarde, para que la vida me
dé la oportunidad de vivir cerca de ti otros cincuenta años, será
para ti. Será sólo aliento".
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