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Pesca a
Ninfa, una visión personal.
Por qué a ninfa.
Hasta hace unos años la pesca con ninfas era más
una leyenda que una realidad, quienes decían conocerla la llenaban de
dudas y dificultades confundiendo el camino de los que buscaban su
realidad. Gran parte de la información ha llegado de la mano de los que
compiten y han sido ellos quienes han comenzado una andadura que esperamos
tenga una larga vida.
Pero hay una pequeña dificultad que hace que esta modalidad no llegue a
todos los pescadores, la ética de la pesca. Parece ser, que todo lo que no
sea pescar en superficie no es pescar a mosca. Quienes practican esta
filosofía no saben la cantidad de oportunidades que pierden y los
conocimientos que proporcionan su práctica y los diversos métodos de esta
pesca, porque la pesca con ninfas se diversifica para adaptarse a los
diferentes tipos de agua y al comportamiento de los insectos. Frases
hechas como que el noventa por ciento de lo que las truchas comen son
ninfas no deja de ser toda una realidad, pero yo le añadiría que no solo
las comen sobre el fondo, la parte inferior de la superficie debe ser
tenida en cuenta como lugar preferente, porque recordemos que la puerta de
salida de toda vida subacuática es la superficie y antes de llegar a ella
la mayoría de los insectos sufre una nueva metamorfosis que los retiene y
los convierte en comida fácil.
Una eclosión puede representarse con un triángulo que sobresale del agua
ligeramente, toda su base está compuesta por una concentración de comida
que deriva cerca del fondo. Sobre una segunda capa puede representarse la
ascensión de los insectos hasta un tercer y último nivel donde la tensión
superficial vuelve a frenar y a concentrar a los insectos. Son estas dos
concentraciones las mayores razones de la pesca con ninfa pues es en esos
dos niveles donde las truchas toman la mayor parte de su alimento.
Este comportamiento es prácticamente idéntico cuando no hay grandes
eclosiones. Cualquier ninfa que derive o salga del medio en el que se
protege está expuesta a ser tomada por peces oportunistas. Hasta la
superficie es difícil que una trucha suba en busca de comida cuando sabe
en que en cualquier momento puede tomar el vuelo, algo muy diferente es
que suba mientras el insecto atrapado en la película trata de abandonar su
envoltura ninfal y secar sus alas. Pero aún me queda otra razón a la que
llamo de probabilidades; cuando no hay actividad es más probable que una
trucha tome la comida que pasa cerca de su puesto de caza que lo haga
subiendo hasta la superficie.
Bajos
Tal y como Skues concibió la pesca a ninfa, el uso de
un bajo para mosca seca cumple perfectamente las funciones encomendadas
pues es necesario mantener la artificial cerca de la superficie y su
diseño ayuda en gran manera a conseguirlo. En la actualidad con este mismo
bajo podemos presentar nuestra ninfa en capas ligeramente más profundas o
valernos de su diseño para mantenerla a un nivel predeterminado,
dependiendo del largo y grueso de su punta, dado que el cebo profundiza
hasta que la sustentación del nylon detiene el hundimiento. Su uso no
implica necesariamente la colocación de un indicador, el propio bajo o la
punta de la línea serán suficiente referencia visual, máximo si les
aplicamos algún producto que nos ayude a mantenerlos en superficie, en
todo caso si se pesca a cierta distancia o existen problemas para percibir
las tomadas, la colocación de una pequeña señal sobre el bajo solucionará
el problema. Pero estos bajos pescan cuando los insectos se encuentran
atrapados en la tensión superficial o ligeramente por debajo. Si
pretendemos adelantamos a este momento y situar nuestra artificial en el
plano inferior, por el que discurren las derivas, tendremos dos
soluciones. La primera y más fácil en aguas bajas es lastrar la artificial
y tratar de que la punta de nuestra línea o un flotador mantengan la
artificial a la profundidad deseada. La segunda, para aguas más profundas
o rápidas pasa por añadir una punta más fina y larga que hace que nuestra
artificial profundice con mayor rapidez. Pero la mejor solución para
llegar al fondo es el diseño de un nuevo bajo que profundice de inmediato,
dos largas secciones de nylon fino (16 y 14), que evitan cualquier
rozamiento sujetos a una corta cabeza decreciente que impulsa ligeramente
a las ninfas. Para llegar al fondo, el aparejo necesita de cierto lastre,
bien colocado sobre el propio bajo o sobre las ninfas, su el peso y la
presión del agua hacen que el conjunto se desplace formando un abultada
panza y perdiendo su longitud de pesca, lo que se compensa dando con un
largo extra proporcional al volumen y velocidad que llega a duplicar o
triplicar la profundidad del agua en lugares de fuertes corrientes. No
existen reglas fijas cuando se confecciona uno de estos bajos, sobre todo
con los superiores a los cuatro metros. Roman Mooser sustituye este bajo
colocando una larga sección de nylon que realiza el mismo trabajo pero que
tiene, desde mi punto de vista, un enorme problema de lance y grandes
posibilidades de liar el aparejo. La cabeza y punta de cualquier bajo
deben estar proporcionadas, por un lado al peso de la línea y por otro al
tamaño de la artificial. No use el mismo diámetro para moscas sin lastrar
que para las muy lastradas, aumente un par de centésimas cuando coloque
ninfas de cierto peso, observara menores problemas de enredos y mejores
derivas. Un nuevo concepto de bajo es el que sugiere la continuidad de su
punta formando un ángulo de noventa grados partiendo del indicador, el
ángulo formado da mayores posibilidades de profundizar con rapidez. Su
preparación es fácil y se monta partiendo de un bajo corto y grueso de 70
a 80 cm. que termina atando un indicador de poly, al final del nylon
grueso se ata un monofilamento tan largo como sea necesario para adaptarse
a las necesidades de nuestra pesca. El bajo es ideal cuando se pesca
amplias corrientes de aguas entre 40 y 70 cm. de profundidad.
Los bajos lastrados nos ofrecen nuevas oportunidades al distribuir el peso
a través de toda su longitud o localizándolo en un extremo, lo que les
hace trabajar de forma diferente. Los de peso concentrado trabajan de
forma perpendicular, presentando la mosca en un ángulo de noventa grados
respecto a la línea, mientras que los que llevan el peso repartido por
todo su cuerpo realizan mejores presentaciones en ángulos más abiertos. En
el mercado podemos encontrar una enorme variedad de modelos que por su
peso se dividen en ligeramente hundidos, hundidos y extra hundidos. Con
estos bajos la ninfa suele presentarse sobre un codal de unos 60-80
centímetros atado a la punta del bajo Alargar el codal puede perjudicar la
deriva, ya que si la ninfa no está suficientemente lastrada su proceso de
pesca no lo realizará por el fondo.
El lance
Uno de los grandes problemas con los que me he
encontrado desde que enseño a pescar con ninfas ha sido el que mis
clientes admitan la necesidad de un cambio en su técnica de lance y
pierdan el miedo a romper sus modelos de caña de alta gama. En cada tipo
de pesca, la mosca se presenta de forma diferente y tratar de que una
ninfa y el bajo que la acompaña profundicen inmediatamente después de
tocar el agua, requiere de ciertas modificaciones al lance usado para
posar un bajo de mosca seca. En los lances a mosca seca la caña se carga
por el peso de la línea y se acentúa por la velocidad con la se desarrolla
en el aire, mientras que los bajos (prácticamente sin peso) siguen a la
línea en su desplazamiento sin aportar apenas problemas. Con ninfas de
cierto peso o bajos plomados la carga está formada por la línea y el
aparejo, es decir la suma de la línea fuera de la caña más el bajo y las
ninfas; tanto al iniciar el lance como en los posibles falsos lances debe
ser el conjunto lo que cargue nuestra caña. Es recomendable ralentizar los
movimientos y trazarlos con mayor amplitud usando la técnica del lance
oval al tiempo que durante la espera debe sentirse el total estiramiento
del aparejo e incluso sentir como el peso de las ninfas terminan tirando y
rebotando sobre el bajo. Esta técnica de lance llamada más comúnmente
lance belga ayuda a que las ninfas de cabeza dorada no peguen sobre la
caña que parece ser la causa más común de la roturas.
El lance
belga
Este lance fue popularizado por el maestro austriaco Hans Gebetsroither
quien lo desarrollo en las aguas del río Traum y lo presento a sus
compañeros del Club Fario en un par de visitas que realizo a la sede del
club en el Hotel Ritz en Paris. Sus beneficios cuando se pesca con ninfas
son enormes ya que la línea recorre diferentes ángulos en los golpes de
lance. En el lance trasero, el brazo desciende trazando una especie de
circunferencia que envía la línea atrás y arriba sobre un plano trasero
más bajo que el de la puntera de la caña, sube de inmediato y espera
arriba durante la extensión de la línea, para hacer que el golpe de lance
delantero se desplace por un nivel superior, lo que hace casi imposible
que la ninfa, por pesada que sea, se encuentre con el aparejo o con la
propia caña.
Tuck Cast
Un lance muy popular pescando a fondo es sin duda el Tuck Cast. La ninfa
entra al agua por delante del bajo que cae apilado al tiempo que la línea
forma una serie de pliegues que la hace quedar dispuesta para ser
colocada. Realice el lance trasero y dirija su lance delantero a una
altura superior a la normal. Cuando su caña se encuentre a unos 60 grados
pare bruscamente. Si al golpe de lance delantero le aplicamos un fuerza
extra la curva que describe la línea se cierra y el a are o cae formando
un ángulo de 90 grados. Cuide la dirección que da a su lance, el espacio
entre la línea y el agua debe ser el suficiente para que el aparejo tenga
la oportunidad de plegarse. Personalmente, al movimiento de parada le
añado otro de elevación de caña que me permite posar de igual forma pero a
cierta distancia. La idea de que la ninfa entre en el agua antes que el
bajo debe estar presente siempre que tratemos de pescar en profundidad.
Lances
cortos
Si pesca muy corto, con uno o dos metros de línea, el siguiendo movimiento
le será muy útil y es junto al Tuck Cast el más práctico y rápido para
pescar en aguas de cierta velocidad. Cuando realiza un lance aguas arriba
y a su lateral, las ninfas derivan aguas abajo y la caña desciende
acompañándolas, si dejamos que el aparejo derive hasta que la corriente lo
estire no necesitaremos de ningún falso lance para lanzar de nuevo. Gire
su muñeca ciento ochenta grados colocando el carrete en la parte superior
y alinee la caña en la dirección del lance, levante el brazo a la altura
de su cara y realice ahora el lance con un movimiento de aceleración
bajando el codo y usando como punto de giro el hombro.
Rodados
La pesca en corto facilita el empleo de lances rodados. No todos los
pescadores realizan este movimiento con el dominio necesario perdiendo una
buena cantidad de tiempo y aún más importante, castigando muchas veces las
aguas a pescar con lances de colocación. El lance rodado tiene una serie
de claves que facilitan su ejecución y que pueden resumirse en: la
totalidad de la línea se que pretenda lanzar al frente a excepción de un
par de metros y el bajo debe permanecer desarrollada en el bucle trasero
que el pescador realiza con la caña durante la preparación del lance. La
caña se almea con el brazo que permanece paralelo al cuerpo en los lances
al frente, mientras báscula hacia el interior o exterior del cuerpo cuando
los lances son laterales. El brazo se eleva ligeramente hasta la oreja,
para comenzar con un movimiento lento de carga al que sigue otro en
aceleración. La diferencia entre un lance rodado que simplemente extiende
la línea y otro que tratar de colocar el aparejo para su entrada en el
agua es el ángulo en la parada. Pare su caña ligeramente más alta que en
un rodado normal al tiempo que eleva el brazo ligeramente para que caiga
en una especie de Tuck Cast.
Lances de presentación bajo la superficie
La pesca bajo la superficie es simplemente una
extensión de la conocida como seca en la que los señuelos representan
ninfas y donde se pesca aún en su medio de vida. La superficie es la
salida de las eclosiones y la mayor trampa que cualquier insecto puede
encontrar ya que quedan retenidos a merced de sus depredadores entre
quince y sesenta segundos. La llegada a este último nivel supone, como
primer problema un cambio de metamorfosis con el esfuerzo añadido de
romper y abandonar la exubia, al tiempo la tensión superficial detiene en
principio y ralentiza más tarde sus movimientos, convirtiendo este momento
en una especie de aliado del pescador donde todas las circunstancias
facilitan la pesca. Pescar en las inmediaciones de la superficie tiene
igualmente los mismos problemas de presentación que las moscas secas,
siempre causados por las derivas incontroladas que las corrientes ejercen
sobre la línea. Si tenemos cierto dominio sobre el lance podremos lanzar
colocando la línea de forma que desde el momento de su caída comience a
absorber las fuerzas de las corrientes.
La
colocación del pescador
Tanto a mosca seca como a ninfa el lugar desde el que se realiza el lance
puede originar o evitar las presentaciones incorrectas. Al variar de
postura el pescador varia las aguas intermedias que son en realidad el
problema de la presentación. Estamos acostumbrados a no cambiar nuestra
dirección de pesca y a repetir inconscientemente los lances en la misma
dirección y de la misma forma, sin buscar adaptamos a las posturas. Con
mosca, la aproximación al pez facilita la presentación y el pescador debe
acercarse tanto como pueda. La prudencia y el tipo de aguas sobre las que
se pesca deciden cual es la distancia.
El mending
Recibe el nombre de meding o corrección de la línea el
movimiento que se le imprime a la caña para retrasar o enmendar las
posibles derivas erróneas. Si conducimos el aparejo con la caña alta
estamos minimizando el riesgo, parte de las corrientes fluyen bajo la
línea sin afectarla, pero pescando a cierta distancia es inevitable que se
produzcan. Cuando se quiere enmendar una línea, la caña se mueve en la
dirección en que la queremos recolocarla, lo que hace girar su panza. Si
no se realiza adecuadamente, el movimiento puede arrastra tras de si el
aparejo y desplazar la ninfa. Para evitarlo el pescador debe tener cierta
reserva de línea en su mano izquierda que soltará al tiempo que realiza el
movimiento.
La ley del rozamiento
Una misma masa de agua se desplaza a diferentes
velocidades entre sus capas, la razón es el rozamiento que su parte
inferior sufre sobre el fondo y que hace que en las capas superiores la
velocidad sea mayor ya que nada impide el deslizamiento. A medida que nos
acercamos al fondo el agua roza y se frena con las piedras y el resto de
los componentes, creando en muchos lugares pequeñas islas de absoluta
calma. Este fenómeno entre otros es el que hace que la vida en el río se
forme y desenvuelva en el fondo; prácticamente todo el alimento de las
truchas surge de ese nivel y es allí donde ellas se encuentran con mayor
comodidad. Por otro lado cuando no comen permanecen sobre él o cerca por
seguridad, ya que es ahí donde pueden esconderse ante cualquier
eventualidad. En realidad la trucha no suele tomar el alimento del fondo
como lo hacen otros peces que tienen su boca en una posición más baja,
pero no desprecian la oportunidad si la tienen y depredan colocándose en
una postura vertical muy significativa. Su comportamiento para comer es
esperar a que la corriente transporte y eleve ligeramente su comida para
tomarla sin separarse demasiado del fondo. La velocidad del agua, la
visibilidad y seguridad del puesto del caza son factores que hacen que la
trucha se desplace a más o menos distancia en busca de la comida. Esta
zona que denominaremos como zona de tomas, puede ir desde unos pocos
centímetros hasta unos seis o siete metros. Es ahí donde debemos colocar y
por donde debemos conducir nuestras artificiales. No hay razón para tener
que pasar la ninfa por la nariz de la trucha, su vista frontal es
excelente, con su vista lateral no puede diferenciar demasiado bien y
ataca las siluetas o movimientos acompañado con algún brillo o destello.
El nivel intermedio
Presenta para el pescador de río muy poco interés ya
que la trucha no suele tomar insectos a medias aguas. Hay casos
excepcionales como los de las aguas lentas o sobre los lagos donde la
trucha puede permanecer en este nivel sin esfuerzo. No obstante y como
toda las reglas tienen su excepción, ésta también lo tiene y hay algún
caso en el que puede ser productiva. Se trata de tramos de corrientes
moderadas donde la vegetación acuática es abundante y ha crecido llegando
a este nivel. La abundancia de comida, sobre todo ninfas nadadoras de
efemera hace que las truchas se sitúen a ese nivel. No se debe confundir
ésta pesca con la de las emergente, la diferencia es obvia, mientras que
aquí se pesca a tan solo un nivel, con emergentes pasamos del nivel medio
al alto, algo natural en cualquier eclosión.
Aparejos
Básicamente un aparejo de ninfa se compone de una bajo
de línea, una o varias ninfas colocadas sobre codales, lastre, y un
indicador de picada si la técnica lo requiere. Con dos ninfas, la
distancia entre el final del codal y la ninfa colocada en la punta del
bajo depende del tipo de presentación (altura) que se quiera realizar,
pero como mínimo lo situaremos a 25 cm. Si pretendemos pescar con una
tercera ninfa, ataremos un segundo codal a una distancia igual o superior
o separaremos las moscas repartiéndolas equitativamente por el largo del
bajo como se realiza cuando se pesca con el método checo. Pescando con dos
ninfas y siempre que el volumen de agua me lo permita, prefiero darles un
mayor espacio y separarlas como mínimo 40 o 45 cm. de forma que si tengo
que colocar algún lastre pueda hacerlo por debajo del codal. Pescando con
una sola ninfa lastrada en la punta del bajo, podemos atar sobre su
anzuelo un codal y añadir una segunda ninfa, poco o nada lastrada, la
primera hará las veces de lastre y la segunda se moverá con absoluta
libertad. Si por el contrario tratamos de atar una más pesada,
terminaremos con el comportamiento de la primera que se moverá sin
naturalidad.
El lastre
Su cantidad y colocación afectan al lance, a la velocidad de hundimiento y
a la deriva del aparejo y comportamiento de las moscas, el material más
usado para lastrar continua siendo el plomo o su sustituto ecológico en
forma de perdigones que se coloca sobre el nylon o en hilo de montaje,
para colocar sobre la tija del anzuelo al confeccionar la mosca. Sobre las
ninfas se usan igualmente bolas en acero y thusteno. Fuera del mundo de la
competición y donde está permitido se lastra normalmente el bajo pues
permite un trabajo más completo de las ninfas, no obstante en aguas
fuertes hay un inconveniente que sugiere artificiales lastradas; las
ninfas sin lastre se levantan en exceso. Los perdigones usados como lastre
no deben colocarse juntos, la forma ideal es separarlos un par de
centímetros uno del otro, aunque algunos minutos después y dada la poca
presión con la que se colocan se encuentren juntos (en acción de pesca se
colocan apretados con los dientes), lo que se debe en gran forma a la
acción del lance. Observe que los plomos de pequeño tamaño tardan algo más
de tiempo en desplazarse. Si puedo y decido pescar mucho tiempo con
plomos, coloco mi primer perdigón sobre un nudo que me hace de tope, por
encima meto dos tubos de silicona transparente de un par de centímetros.
Si necesito añadir más peso coloco el segundo perdigón sobre el primer
tubo y si necesito aún más uso el segundo tubo como tope, de esta forma no
se producen enredos ni los plomos se juntan. Una de las acciones más
pesadas pescando con plomillos era su retirada del bajo, dado el tiempo
que se perdía y el peligro de debilitar el nylon, cuestión que he podido
superar gracias a un aparato de la marca Stonfo que me ayuda de gran forma
y que ha pasado a ser una de las piezas básicas de mi equipo pesca. El uso
de aparejos compuesto por ninfas lastrada es muchos más cómodo, aunque a
veces no se adapte del todo al tipo de aguas. Suele usarse cuando se pesca
de forma intensa y rápida sobre lugares de similares características. La
ninfa más pesada se coloca al final del aparejo haciendo de lastre
mientras que el resto de artificiales se sujetan al bajo con codales. Las
ninfas lastradas tienen algunos inconvenientes y algunas ventajas. Las
ventajas ya las conocemos, pero el lastre resta naturalidad a la
artificial y esto es importante. Mi decisión personal ha sido tomada
después de ciertas experiencias a trucha vista y es, colocar la menor
cantidad de lastre posible sobre el bajo o sobre las ninfas. Una ninfa o
aparejo excesivamente lastrado se mueve con dificultad y al igual que el
dragado, evita que las truchas las tomen por insectos naturales.
Usando bajos lastrados comerciales podemos colocar las
ninfas a diferentes niveles alargando el codal y montando una ninfa sin
lastrar, la fuerza del agua elevará la artificial, si por el contrario
acortamos el codal o lastramos la mosca se mantendrá a un nivel más bajo.
El uso de un codal de un largo mínimo (50 cm) nos dará en cualquier caso
una distancia mínima de seguridad. Debe tenerse en cuenta que hundidos y
los extra hundidos se usan en aguas muy fuertes y voluminosas y que las
truchas en este tipo de aguas se encuentran pegadas al fondo o muy
protegidas.
Dada su efectividad, no me queda otro remedio que recomendar artificiales
lastradas con las conocidas Bead Head y hay dos razones muy importantes
que tal vez sean más un convencimiento personal que algo fielmente
contrastado; las ninfas así lastradas, pescan más y clavan con mayor
seguridad.
El flotador o indicador de picada
Hay quienes critican el uso de cualquier aparejo que
termine en un indicador y condenan a quienes los usan. El flotador es
necesario en algunas técnicas de pesca a ninfa, de otra forma no
sentiríamos ni la mitad de las picadas ni controlaríamos el hundimiento
del aparejo. Puede ser, como se dice en algunos escritos que los
indicadores perjudiquen de cierta forma la deriva y el lance, pero el
beneficio obtenido compensa los pequeños inconvenientes. La flotabilidad
del indicador está relacionado con el peso del aparejo, debe mantenerse en
la superficie y de ahí que muchas veces su tamaño sea un tanto
desproporcionado. Los hay de todas clases y colores, pero básicamente se
usan como tales: el propio bajo con o sin grasas, la línea, pequeños
indicadores en foam que se adhieren al bajo, plumas de CDC, corcho, etc.
Los más versátiles son los que pasan a través de las anillas o los que se
mueven fácilmente por el bajo. No obstante muchas veces tendremos que
improvisar o adaptar cualquiera de ellos al aparejo. No he observado aún
que las truchas se alerten ante un indicador, algunos autores hacen
referencia a este hecho, me ha sucedido muy al contrario, algunas me han
tomado el indicador como si de una mosca se tratara.
Cañas y líneas
En principio cualquier caña que sea capaz de pescar a
mosca seca sirve para hacerlo con ninfa, no obstante, hay ciertas
preferencias en su tamaño y acción que ayudan a conducir y lanzar el peso
las ninfas, pero de ninguna manera el pescador debe comprar una nueva
caña. Hay una máxima sobre el largo de la caña y la pesca con ninfa: use
siempre la caña más larga que el río le permita. Las correcciones sobre la
línea y la conducción de la ninfa se realizan con mayor facilidad,
mientras que las corrientes entre el pescador y el pez se salvan con mayor
facilidad. Con la excepción hecha de la pesca con micromoscas bajo la
superficie donde se puede recomendar una caña para líneas del 2 o del 3
dado que la punta del bajo suele terminar en muchas ocasiones en
monofilamentos de 0.8 y del 10 la pesca en el resto de las situaciones
llama al uso de una caña del 5 o del 6. Recomiendo una caña del 5 ya que
me brinda mayores oportunidades en la pesca con seca. La acción de las
cañas es un tema muy personal y son muchos los pescadores que no pueden
adaptarse con rapidez a otros tipos de acción por lo que les recomiendo
continúen pescando a ninfa con la misma caña o acción que lo hacen a seca.
Los lances con ninfas pesadas no requieren bucles demasiados cerrados y se
realizan mejor con cañas de acción algo lentas. Las cañas rápidas tienen a
mi forma de ver otro inconveniente durante el clavado; en muchas ocasiones
nos vemos obligados a clavar con demasiada línea sobre el agua realizando
un movimiento muy amplio de caña que puede partir el nylon por la excesiva
fuerza con la que se realiza.
En el noventa por ciento de los casos para pescar con ninfas va a
necesitar una línea flotante DT o WF. En algún caso más, la simple
colocación de un bajo hundido le evitará cambios de líneas que
profundicen. La pesca moderna con su sistema de indicadores y bajos ha
desplazado el uso de las líneas hundidas. Excepcionalmente podrá usarlas
en embalses o sobre corrientes muy fuertes. Su color tiene una doble
importancia ya que en muchas ocasiones la propia línea hace de indicador y
su visibilidad hace posible un seguimiento visual continuo incluso
teniendo la vista concentrada en otro punto. Si le gustan las líneas
discretas y se ve en la obligación de pescar usando su línea como
indicador, use un rotulador para colorearla en su punta o coloque un
conector de color llamativo. No tema que el color de su línea despierte el
miedo de pez, lo que hace que un pez se alerte es el arrojarle la línea
encima de su cabeza. No descuide su mantenimiento, necesitamos una línea
perfectamente limpia, sin memoria y de alta flotabilidad que nos ofrezca
todas las garantías para realizar una pesca cómoda.
Complementos del equipo de pesca
El pescador debe adaptarse a las circunstancias de la
pesca y no siempre las truchas se pescan con las mismas ninfas y aparejos.
Sea cual sea el tipo de conexión que realice entre su bajo y su línea será
mejor que sea visible, no le importe que le pueda llegar alguna critica;
quien no ha pescado a ninfa o ha pescado poco no sabe lo difícil que es
detectar algunas tomadas. Lleve y use diferentes bajos adaptándolos al
tipo de aguas, así como un par de tamaños de plomos que colocará siempre
que pueda por encima de los nudos apretándolos con unos alicates y usando
para quitarlos una navaja o el aparto de Stonfo . En cualquier momento va
a necesitar colocar un codal y necesitará nylon para construirlo o para
alargar un bajo. Tanto la línea como el bajo se usan como indicadores y
deben flotar perfectamente por lo que será conveniente el uso de algún
flotabilizador. Los nudos y otros enredos entre plomos y nylon son
comunes, muchas veces será mejor retirar todo el aparejo que tratar de
desenmarañarlo, pero en todo caso un punzón para deshacer los nudos le
será de gran ayuda. Cuando se cruza alguna corriente en busca de una
postura desde donde lanzar o cuando simplemente pescamos arriesgando más
de lo debemos un bastón de vadeo nos servirá de apoyo y nos ayudará a
recuperar del fondo muchas moscas, por lo que será conveniente realizar en
el tope de goma una hendidura por donde conducir el nylon. Los fieltros me
han confirmado que su uso aumenta mi seguridad y reduce los ruidos que
puedo cometer al andar. Algo parecido sucede con las gafas polarizadas, al
permitirnos una mejor visión del fondo nos están ayudando a no cometer
errores y están librando a nuestro ojos de los molestos brillos del agua
que tantas picadas nos ocultan.
Las moscas artificiales
Existe el peligro de que el lector pueda perderse o
esté perdido en el maremagnun de modelos tamaños, colores y lastres. El
mundo de las artificiales se amplia a medida que los pescadores crecemos
en número y conocimientos, aportando nuestras propias creaciones a este ya
tan intenso mundo. Los insectos y estados más imitados no son siempre los
de mayor presencia en los ríos, son simplemente los más populares o los
que se observan a simple vista. La palabra ninfa comprende otras especies
capaces de pescar y que no son insectos, estas especies y las larvas de
los dípteros y pequeñas ninfas se imitan en contadas ocasiones y tienen
como el resto cierta importancia en la dieta de la trucha, en ocasiones
más. El montaje debe imitar al insecto de acuerdo a unos principios
básicos que son, silueta, tamaño y color, al tiempo que debe aportar a la
artificial algún aspecto de vida. La silueta es la principal diferencia
entre las especies y junto al tamaño representan de forma global un
insecto y un estado determinado. El color tiene a mi forma de ver una
importancia secundaria, aunque muchos pescadores incluyendo entre ellos a
grandes gurus, comienzan a seleccionar los colores de tal forma que crean
sus propias guías de nombres. Posiblemente la meta más difícil de
conseguir en montaje y la que marca la gran diferencia entre unas
artificiales y otras, sea la de conseguir que la artificial consiga
trasmitir vida por si misma. Todas tienen en común una serie de materiales
móviles (pelos y plumas) que le dan al navegar un aspecto de vida que
parece despertar en la trucha su instinto depredador. A este factor se le
puede añadir el de los pequeños brillos, reflejos o destellos de los que
hoy se sabe que despiertan el interés de los peces o al menos hacen más
visibles nuestras moscas. Tanto el uso de tinseles como el de las mezclas
de pelo, vienen usándose desde los principios de la pesca con ninfa y hoy
por fin se confirman como elementos válidos. Una prueba de su eficacia son
las cabezas doradas y los brillos sobre el tórax. Las proporciones de una
artificial son igualmente un factor determinante y en muchas ocasiones la
colocación de un lastre excesivo durante el montaje rompe la imagen que se
pretende dar. Cuando sea necesario un lastre extra use cabezas doradas en
acero o thusteno o camufle lastres superiores en forma de tórax. Si usa
hilo de plomo, podrá reconocer de inmediato en su caja de moscas el tipo
de lastre usado en su artificial por un código de colores, las ninfas
lastradas ligeramente se atan con hilos de montaje en tonos claros,
pongamos por caso un oliva, con lastres medios use un hilo marrón y para
lastres superiores use un hilo de montaje negro. El tamaño del anzuelo
usado delimita las diferentes especies de una familia, y en momentos de
pesca selectiva es importante conocer que tamaño es el la natural pues de
otra forma la truchas no tomarán nuestra artificial. Muchos pescadores
seleccionan las ninfas más como complemento de lastre para la confección
del aparejo que como la imitación necesario en cada ocasión de pesca.
Montajes básicos:
Efemeras
Aunque sus ninfas tienen ligeras diferencias, su tamaño es el principal
delimitador de las familias. Dependiendo de los materiales usados para su
montaje pueden recibir uno u otro aspecto, pero básicamente una ninfa de
efemera se compone de:
Colas. Poco abundantes y cortas.
Cuerpo. Ahusado, marcado por una serie de segmentaciones que llegan al
tórax. Tórax. Abultado como consecuencia del saco alar.
Saco alar. Engrosamiento del tórax construido por una capa algo más oscura
de la que se compone el cuerpo y que se cubre normalmente con una pluma
significando las alas.
Cabeza pequeña
Las emergentes dependiendo del grado de desarrollo en sus alas o de la
perdida de su exubia presenta imágenes con cierta diferencias aunque
representan el mismo estado. La flotación se consigue colocando en forma
de saco alar plumas de CDC o pelo de ciervo. Algunas de estas imitaciones,
dado el nivel al que pescan tienen una mala visibilidad que se mejora
colocando alguna señal añadida.
Tamaños: Se montan en anzuelos del 22 al 10 pero los tamaños más comunes
son los del 16 y14.
Los tricópteros
Las diferencias entre sus larvas son notables y se imitan en dos grandes
grupos. Las larvas que viven y se desarrollan libremente, campodeiformes y
cuyo montaje se imitan básicamente con:
Colas. No tiene
Cuerpo. Casi uniforme en su totalidad aunque un poco ahusado y segmentado
Tórax. Se marca ligeramente con una capa más oscura que la del cuerpo
Cabeza. Oscura y algo más pequeña que el cuerpo.
Otras larvas viven y se desplazan en unos estuches construidos usando
diversos materiales, cruciformes. Se pueden imitar tal y como las vemos ya
que las truchas las tomas así, pero en la mayoría de las ocasiones se
imita la larva del interior.
Tamaño: Se montan en anzuelos del 20 al 8 siendo los más comunes los que
van del 12 y 16.
Los pérlidos
Las pequeñas ninfas recuerdan a las de algunas efemeras y se imitan de la
misma forma, por el contrario las de mayor tamaño de 25 a 35 Mm. son muy
imitadas ya que admite grandes pesos y se usan como lastre del aparejo.
Los dípteros
Su diminuto tamaño, la cantidad de especies y una pesca especializada
hacen de estos insectos los grandes olvidados de los pescadores con mosca.
Sus larvas y pupas superan en la mayoría de los curso de agua a cualquier
otro insecto dado que se reproducen y viven en aguas en la que la vida es
imposible para otras especies. El tamaño más común para su imitación se
realiza sobre anzuelos del 24 al 18.
Se usan y pescan como ninfas imitaciones de especies que no lo son, ya que
entran en la dieta de la trucha. Las más comunes en nuestros ríos son: las
sanguijuelas, los gammarus, los camarones de agua dulce y los cangrejos.
Selectividad y oportunidad
La depredación selectividad se produce cuando un determinado insectos
comienza a eclosionar y la trucha se coloca para tomar el mayor número con
el menor esfuerzo. Esta oportunidad de comida fácil hace que el pez
rechace cualquier otro alimento y se sitúe en lugar estratégico y
determinado. A diferencia de la pesca en superficie, donde vemos lo que
comen, sobre el fondo es más difícil descubrirlo, en el exterior puede
haber tan solo una muestra testimonial de lo que sucede y que puede
claramente pasar desapercibida para el pescador. Las referencias así
tomadas no son del todo fiables y la única forma de cerciorarse es tener
el llamado diario del río, que no es otra cosa que los datos periódicos de
eclosiones y horarios que se repiten cada año. A falta de grandes
eclosiones la trucha se comporta de forma oportunista, come lo que las
corrientes les ofrecen y al menos durante el día no varían su posición.
Estos comportamientos llaman a dos tipos de pesca diferentes. En el primer
caso la imitación (silueta, tamaño y color), nivel de pesca, deben
ajustarse al insecto que eclosiona, pero teniendo en cuenta que la mosca
debe pasar por el radio de acción de la trucha para que pueda ser
interceptada. En el segundo caso, la falta de eclosiones dicta al pescador
una pesca ciega y la artificial debe recorrer cualquier posible escondite
de la trucha mientras que el aparejo se montará de forma que cubra la
mayor cantidad de insectos, tamaños y colores. Con aparejos de dos ninfas
se pueden cubrir dos especies, dos tamaños y dos colores, mientras que en
los de tres las posibilidades aumenta.
Detectar las tomadas
Sentir o reconocer una picada parece en principio una gran barrera. Y
quienes piensan así no están del todo equivocados ya que tratar de
entender por escrito los movimientos que diferencian las tomadas de
cualquier otro movimiento en un indicador o en la propia línea es una
ardua tarea. La realidad de la pesca es bien diferente, casi de inmediato
el pescador comienza a familiarizarse con los diferentes movimientos de la
línea o del indicador, sobre todo con los más comunes, que no son
precisamente los de las tomadas. Estas, se producen con paradas o
desplazamientos del indicador de forma inmediata aunque otras, algo menos
elocuentes, hacen que el indicador bote y se frene lentamente como si se
tratara de un enganche. Ante la duda de cualquier movimiento se debe
clavar, pero repito que la experiencia muestra claramente las diferencias.
En las técnicas en las que las que no se usa indicador las tomadas se
sienten de diferentes formas, y repito la expresión “se sienten”, ya de
alguna forma el aparejo nos transmite la retención de la ninfa con una
tensión. Algunas veces, la más común, será sobre el dedo índice que sujeta
la línea, otras notaremos un ligero tirón en la punta de la caña o
simplemente el estiramiento del aparejo o del bajo. Pero será de nuevo la
experiencia quien nos muestre las diferencias entre tomadas y falsas
alarmas.
Adaptación
Si tuviera que definir la pesca con ninfa en una sola palabra ésta seria
adaptación pues la misma situación nunca se repite. El volumen del agua,
la velocidad de las corrientes, la situación de las truchas, el lance y
nuestra colocación nunca son iguales, y no se pude tratar de la misma
forma tantas diferencias. Recuerde que cada tipo de aguas se pesca con
diferentes técnicas y que la visión o sentidos de la trucha pueden
advertir nuestra presencia dependiendo del lugar. Es necesario que el
largo de los bajos y el lastre se modifiquen para adaptarse a las aguas.
En principio es más fácil adaptarse a pescar con bajos largos ya que de
alguna forma los lances en situaciones de pesca de punta se realizan
perfectamente sin línea y en casos de pesca con flotador un posible bajo
largo no afecta demasiado a la conducción de la mosca. Con bajos cortos
corremos el peligro del que cebo no llegue a la profundidad deseada o que
incluso llegando tengamos que colocar la caña excesivamente baja. Los
lastres, independientemente de su colocación deben permitir que el aparejo
se desplace sin provocar demasiadas retenciones que en caso de producirse
denotan un exceso de peso. En casos de pequeñas retenciones puede
recuperarse la deriva tirando ligeramente del aparejo con la punta de la
caña, acción que eleva los señuelos del fondo y que parece gustarles
especialmente a las truchas que las toman en ese momento.
Templar y conducir, claves de la pesca
Se denomina “templar” al movimiento que el pescador realiza con la caña y
que mantiene el bajo o la línea, o ambos juntos, en conexión directa con
el cebo pero sin deteriorar su trayectoria natural. Pescando en corto y
sin flotadores es la única forma de mantener cierta conexión con las
moscas y sentir lo que sucede en el fondo. La línea no debe apoyar apenas
sobre el agua y silo hace debe ser para marcar la dirección del cebo.
Lanzando aguas arriba el movimiento se consigue elevando la caña al tiempo
que se desplaza en la dirección de la corriente. La cúspide del puntero se
alcanza cuando el cebo pasa a nuestro frente y vuelve a descender para
acompañar la deriva. Pescando en paralelo el movimiento de caña es el
mismo pero recordando que el bloque de aguas pescadas debe tener el
suficiente ancho como para contener toda la parte del aparejo que se
desplaza, pues de otra forma se produce de inmediato el dragado. El peso
de la línea y la curva descrita parecen afectar en ciertos casos el lógico
y normal desplazamiento del cebo, algo que algunos pescadores sustituyen
colocando tramos de línea más fina y que pienso puede ser sustituido con
mayor efectividad por un bajo más largo.
Cuando la distancia de pesca se encuentra fuera del radio de acción de
nuestra caña, es decir que sus movimientos son insuficientes para templar
la línea, es la conducción del cebo por medio de la línea y la posterior
ayuda de los mendings la única forma de evitar rayados. En ningún caso la
línea debe situarse de forma que tire del bajo algo que se consigue con
simples pliegues de línea cercanos al bajo, pero aún mejor y en ciertas
aguas colocando parte de la cabeza de la línea en la dirección de la
corriente mientras la panza se retrasa con el fin de absorber posibles
corrientes cercanas al pescador. No siempre las situaciones de pesca
admiten éstas dos soluciones y nos podemos encontrar con variantes como en
el caso de las contracorrientes que cercanas al pescador desplazan la
línea en sentido contrario o la de las aguas paradas donde nos veremos
obligados a desplazar la línea con movimientos de mendings pero en el
sentido de la corriente.
Algunas técnicas de pesca
He podido constatar que el gran error del pescador de mosca es pretender
pescar con ninfas usando la misma táctica en diferentes tipos de aguas. El
primer paso para pescar con éxito es saber elegir el aparejo y el método
más adecuado.
Tácticas para pescar el nivel superior
La primera de estas técnicas se usa para pescar grandes tablas de aguas
medias y gruesas con poca velocidad. El aparejo está compuesto por un bajo
de mosca seca, y una ninfa sin lastrar o lastrada ligeramente.
Lo más parecido a pescar con una mosca seca y un buena iniciación a las
técnicas de la ninfa es hacerlo con una mosca bajo la superficie. En
muchas ocasiones sobre los tablones de aguas lentas se observan truchas
comiendo bajo la superficie que rechazan moscas secas e incluso
emergentes. Son truchas que comen justo cuando la película retiene a las
ninfas, y que muchas veces son descubiertas por el movimiento que realizan
mostrando su lomo. Pero esto es tan solo una referencia que puede o no
reflejarse dependiendo de los insectos que tome. Lo más probable es que
coman muy cerca de la superficie, justo por debajo, lo que nos obliga a
montar una ninfa sin lastrar en un bajo fino.
Pescando con pequeñas imitaciones la propia tensión del agua permite la
flotación del bajo y por tanto la sustentación de la ninfa en el punto
seleccionado. En algunos casos las ninfas sin plomar pueden flotan, lo que
se evita humedeciéndolas con anterioridad, algo diferente a lo que ocurre
en aguas con vertidos jabonosos donde los bajos, las moscas e incluso las
líneas pierden su flotabilidad de inmediato necesitando ser aderezadas con
algún flotabilizador. Con ninfas ligeramente lastradas que puede hacer
peligrar el nivel de la presentación se usan igualmente grasas sobre el
bajo. En cualquier caso, con truchas comiendo cerca de la superficie
presente su mosca de forma que ni el bajo ni la línea cubran su cono de
visión. La picada suele apreciarse de forma visual, pero en caso de duda
se refleja en un ligero estiramiento del bajo. En malas condiciones de luz
o brillos en exceso coloque alguna señal sobre el bajo. Pudiera darse el
caso que en aguas semejantes las truchas comieran en un nivel más bajo,
suelen hacerlo colocándose en zonas de cierta profundidad cerca de las
orillas o entre la vegetación subacuática. Usaremos una ninfa tan lastrada
como sea necesario, mientras que la sustentación del bajo la realizamos
con un flotador. Recuerde en estos casos que su artificial tendrá que
derivar mientras se hunde y que por tanto el punto de entrada en el agua
se encuentra aguas arriba del pez.
Deriva aguas abajo
Con esta técnica se presentan moscas cerca de la superficie en aguas de
corrientes moderadamente fuertes y a distancias moderadas. El aparejo
básico está formado por un bajo de mosca seca y una o dos ninfas
lastradas.
En este tipo de aguas las truchas se mantienen protegidas de las
corrientes y suben hasta la superficie tras los insectos que
inmediatamente después de abandonar el fondo se dirigen hacia ella. Este
movimiento de ascensión se consigue lanzando la artificial al frente o
ligeramente aguas abajo. El aparejo se mantiene algo tenso para que la
fuerza de la corriente levante la mosca al tiempo que la desplaza aguas
abajo. En caso de una excesiva tensión y ante el arrastre de la línea el
pescador tiene la opción de enmendar. La pesca se realiza en abanico,
obscultando en primer lugar las aguas más cercanas para ir alejando los
lances poco a poco, mientras se camina aguas abajo. Las picadas se
transmiten con fuerza y las truchas se clavan solas.
Ninfas a media agua
Con ésta técnica se pescan los embalses y las aguas paradas en distancias
moderadas, reproduciendo el movimiento de las ninfas realizando pequeños
tirones de la línea. El diseño del bajo y el peso de la ninfa determinan
la profundidad. Lo más importante para pescar este tipo de aguas es
conocer el nivel en el que encuentran las truchas comiendo para lo es
necesario un buen método de búsqueda y el uso de alguna línea hundida que
nos ayude si hubiera necesidad. La velocidad y la forma de recoger la
línea es otro de los factores claves. Dependiendo del insecto que tratemos
de imitar los movimientos se realizan con una u otra cadencia
Técnicas
para pescar el fondo
La técnica que describo a continuación no es ni más ni menos que una pesca
al toque en corto, se usa sobre aguas corrientes, más específicamente
sobre chorros o corrientes aisladas o sobre ríos de pequeño tamaño. El
bajo es muy ahusado y suele acompañarse de un codal montado a unos 40-45
cm. de la punta. Con aguas bajas se pesca remontando el río, pero si es
posible y tenemos algún método para esconder o camuflar nuestra presencia
(corrientes, piedras o mismo un buen volumen de agua) será mejor pescar
descendiendo ya que los lances cubren con mayor orden las aguas. La acción
de pesca es muy sencilla, se lanza en corto ligeramente aguas arriba del
punto que pretendemos pescar y se deja que las ninfas lleguen al fondo, se
templa el aparejo para que comience la deriva. A medida que las ninfas
derivan aguas abajo la caña se eleva buscando compensar la curva del bajo.
Una vez que el aparejo pasa la vertical del pescador, la caña desciende y
acompaña al aparejo hasta que la presión del agua eleva las ninfas.
Si necesita pescar aguas arriba a una distancia moderadamente corta puedo
hacerlo usando una técnica similar. El lance se realiza algo más largo,
empleando para ello la técnica adecuada. La caña se eleva de inmediato al
tiempo que se corrige la posición de la línea. La deriva de las ninfas se
acompaña elevando la caña y si fuera necesario retirando línea con la mano
izquierda.
Pesca a fondo con varias ninfas
Esta técnica es conocida popularmente como pesca a la polaca aunque su
origen no sea otro que el río Dunajec. Es un sencillo pero eficaz método
de pesca en corto que presenta cerca del fondo tres ninfas a diferentes
niveles. Pesca magníficamente corrientes de cierta anchura registrándola
en su totalidad. Se usa para ello un bajo del largo de la caña con dos
codales. Aunque existen ciertas variantes, la ninfa de mayor peso se
coloca en medio dando origen al nivel de pesca del aparejo. Algunos
pescadores varían su posición hacia la punta de forma que el nivel de
pesca sea más amplio, pero lo que realmente da los niveles de pesca es la
distribución (separación) de las ninfas y su forma de conducirla. La
acción es la misma que en el caso de la pesca al toque, aunque la deriva
en este caso puede alargarse algo más. Como cualquier pesca en corto las
presentaciones son más rentables pescando aguas abajo pero si hay peligro
de ser visto o sentido por el pez será mejor hacerlo aguas arriba.
A fondo con señalizador
Los señalizadores permiten pescar algo más en largo lo que en realidad
complica más la deriva ya que a más línea fuera mayores dificultades. En
realidad todas las variantes de ésta pesca nacen de una sola y lo que se
hace es adaptarla de la mejor forma posible a las aguas. Las claves son el
largo del bajo, que será proporcional a la profundidad y a la velocidad
del agua, la colocación de la línea que permitirá y facilitará su deriva y
el suficiente lastre como para pescar el nivel deseado sin perder
naturalidad. |