LAS 10 MEJORES MOSCAS
Por Manuel Iglesias Angulo, Escola de Pesca Baixo Miño

          

Estas diez moscas son el resultado de un muestreo de más de cincuenta entrevistas realizadas a pescadores de todos nuestros ríos. En esos contactos han salido a relucir muchas más, pero consideramos oportuno el “Decálogo de las moscas” ya que a partir de la séptima posición las variantes son múltiples.
Hemos encontrado muchas matizaciones sobre sus usos dependiendo de los tipos de agua, horarios y épocas del año. Hemos llegado a matizar moscas y ríos, incluso tramos de determinados ríos y, como no podía ser de otra manera, hemos recibido muchas recetas personales sobre moscas ”matadoras” que, en principio y por respeto a quienes nos las han ofrecido hemos, decidido no confesar.

Las dos más grandes
Un dicho de pescadores apunta: si en Galicia quieres pescar, tricópteros montarás.
Y así es, vistos los resultados tan aplastantes que han conseguido tanto las de pelo de ciervo (foto 1) como las montadas con pluma de León (foto 2).
Pero veamos más detalles. Los pelos de ciervo se usan para pescar en todas las ocasiones. Y eso quiere decir que en el Neira, donde hasta el mes de mayo no se ve uno de estos insectos, las truchas lo reconocen como comida y suben. Es por excelencia la mosca para pescar al sereno y, posiblemente que por ser una de las más fáciles de atar, sea la que más se lleva en las cajas y en la que más se confía. Se monta en anzuelos del 14 y 16 con cuerpos olivas de varios tonos y marrones. El pelo es de color natural con muchas tendencias hacia los tonos claros. El segundo tricóptero, montado con pluma de León tiene igualmente diversos usos y una mayor gama de tamaños y colores. Lo montan incluso en anzuelos del 10 para pescar con buldo en aguas del río Miño a su paso por Ourense, pero su tamaño más popular son los anzuelos del 14 y 16. Su hackle de sustentación es casi siempre marrón (brown), siguiendo de forma muy llamativa los montados con crizzly sobre todo en tamaños del 18. En general los tricópteros de pluma pescan sobre aguas claras en presencia de insectos naturales. Se usa igualmente como mosca para la pesca de truchas que comen de forma oportunista. Su alto costo y la dificultad que encuentran los pescadores en su montaje lo han relegado a este segundo puesto.

foto 1
foto 2

Dos efémeras olivas
El mayor trabajo realizado en este trabajo ha sido precisar qué dos moscas tipo efémera debían posicionarse en tercera y cuarta categoría. Como en el caso anterior la facilidad en su montaje ha permitido a una CDC (Cul de Canard) ser nuestra tercera mosca (foto 3). Con cuerpo oliva (varios tonos que casi llegan al amarillo) y pluma en color marrón natural, pesca bien por todos nuestro ríos. Sus tamaños más corrientes son el 16 y el 18 montados con las diferentes técnicas que existen para esta pluma. Hemos percibido que más que una mosca propia, una oliva es un sustituto de un tricóptero. Frases como “yo solo pongo una efémera oliva cuando no me suben al tricóptero” las hemos oído en muchas ocasiones. Muy por el contrario hay quienes han argumentado una pesca un tanto más selectiva y más refinada sobre peces difíciles. La segunda mosca, y es curioso lo del montaje, es básicamente la misma. Mismo tamaño, tonos y formas de pesca; pero cuesta montarla. Esto tiene un doble sentido: primero, el económico, por el precio de un cuello para formar el hackle y segundo por lo difícil que es ponerlo enrollado con buenas formas, cuando el CDC se monta con mayor facilidad y menor costo (foto 4).

foto 3
foto 4

Una emergente de efemera
 La primera curiosidad o sin sentido que apreciamos, fue ver como una emergente de efémera se colocaba como mosca básica, ganando por enorme diferencia a la emergente de tricóptero. Se trata de un montaje muy común realizado con CDC donde se forma sobre el tórax una especie de saco alar que hace flotar la mitad superior del cuerpo, manteniendo la parte trasera ligeramente hundida (foto 5). No es ninguna mosca para pescar el agua. Su colocación en el bajo de línea presupone al menos una pequeña eclosión de estos insectos con alguna muestra de trucha puesta. Tal vez esta presencia de insectos sea la razón para la variedad de tonos en los cuerpos y exubias. Es sin duda la más popular de las moscas (después del tricóptero en riñonada de León) para quienes los montajes no tienen dificultad. Creo que el comentario dice muchas cosas.

foto 5

Una palmer
 Seguro que son muchos los pescadores que tienen problemas a la hora de visualizar sus moscas. Las moscas así montadas flotan bien y se ven en cualquier situación de pesca. La palmer más usada es una tricolor montada en anzuelo del 14 (foto 6). Su montaje presenta algunas alternativas en el hackle frontal que muchos pescadores lo colocan de color blanco para una mejor visión. Es una mosca de conjunto que pesca muy bien en los chorros durante todo el año.

foto 6

Séptima; comienzan los secretos
 Las recetas personales o moscas matadoras comienzan aquí. Quienes las descubren, primero las ocultan para más tarde contárselo a un amigo de confianza, quien a su vez y confidencialmente, se lo cuenta a otro. Total que a los cuatro días todos sabemos como es la mosca. Este el caso de nuestra séptima mosca: un pardón (foto 7). Se denominan así las efémeras montadas en el 12 y 14 con las que se pesca a principios de temporada y que llevan como alas dos grandes puntas de pluma de gallo pardo y el cuerpo de color oliva denominado oro viejo. Su porte es realmente elegante y sus resultados altos, al menos en los ríos leoneses. Aconsejan, quienes la usan, pescar con ella a las horas de mayor temperatura, es decir a las horas centrales del día, sobre aguas lentas y no demasiado gordas.

foto 7

Octava y primera ninfa
No es normal ver pescadores dedicados exclusivamente a la pesca con ninfa.
En nuestra comunidad contamos con dos grandes “gurús“ que han demostrado en muchas ocasiones sus grandes cualidades para esta pesca. Roberto Naranjo y Antonio Reza han popularizado entre sus compañeros el uso de las cabezas doradas (foto 8). Y no es que estas ninfas sean desconocidas. Todos los pescadores las conocemos y usamos pero llegar a dominar su pesca es lo más complicado. Confeccionan un aparejo de dos o tres ninfas, lastradas de acuerdo con las aguas a pescar. Lanzan aguas arriba y sobre un lateral dejando que las ninfas se hundan y se desplacen por el fondo. Acompañan con la caña la deriva del cebo manteniendo el bajo y la poca línea que usan en contacto -ellos lo llaman “templar el aparejo”- con el cebo, de forma que cuando el pez toma la artificial el aparejo se lo transmite.

foto 8

Un coleóptero
 Creo haber visto muchas imitaciones de moscas y diferentes interpretaciones sobre un mismo insecto donde cada pescador aporta algo personal, pero el caso de los coleópteros es excepcional. Los tamaños oscilan entre los montados en el 14 y el 16 con materiales de alta flotabilidad como el foam y el pelo de ciervo (foto 9). Pesca con ellos sobre todo en verano en los ríos cubiertos por la vegetación. Puede lanzarse como cualquier otra mosca y dejando que derive o lanzarlo sobre aguas paradas buscando que el ruido de su caída provoque el ataque. De cualquiera de estas formas se consiguen buenas capturas.

foto 9

La hormiga
Tal vez este puesto le correspondiera a otra mosca (la Red Tag) pero en nuestro trabajo de campo hemos provocado este nombre dada la necesidad que al final de temporada tenemos de este insecto (foto 10). Todos los años y en fechas muy determinadas ocurren estas eclosiones, las truchas comen con avidez y tranquilidad estos insectos que no pueden hacer otra cosa que dejarse llevar por el agua. Pero los pescadores no están en el río. La temporada de playa está en alza y la pesca para muchos ya ha terminado.

foto 10

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