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Soy nacido en secano, pero no
por ello he renunciado al agua. Agua de vida infinita y, también, de
muerte. |
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.Sin tener
grandes contactos en la Isla de Gran Canaria, pero sí lo suficiente
para poder realizar este reportaje, comuniqué con un amante de la
pesca submarina, a pulmón, y a la vez practicante, desde que dio sus
primeros pasos en la vida, de la pesca con caña desde orilla, Daniel
González Armas, Dani. |
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Dani, es natural de un
pueblecito del norte de la isla, Agaete. Su familia, desde siempre,
ha sido pescadora: abuelo, tíos, primos, etc. Conoce la mar como
algo suyo y se mueve por ella, como pez en el agua. |
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El bautizo en el mar |
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Me encuentro en proa, junto con
Arcadio. En popa, dos enormes masas que el patrón soltará en una
zona que los pescadores de Agaete dedican a la pesca de marisco. Son
plataformas marinas, relativamente cercanas a tierra, y que se
conocen con nombres que vienen de muy antiguo: La Mancha, Santo
Domingo, Toledo, Los Juanes... Hoy en día, continúan siendo de lo
mejor para los crustáceos y otras especies. Las nasas, bajarán entre
200 y 400 metros y, allí, quedarán depositadas por espacio de dos o
tres días. En el puente de mando, al timón, Venancio. y, en un
lateral, Dani, está preparando su caña para pescar al curricán,
utilizando un carrete potente, hilo del 35 y una rapala, con colores
azul, gris y blanco plateado, simulando una sardina. |
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De aquella, que diviso al fondo, no se su nombre. Nuestra barca tiene como nombre “El inglés”, grabado en una madera, en el frontal del puente de mando. Por su propietario y patrón, Arcadio, les puedo contar que se trata de una barca, con más de 70 años, que hizo con sus manos, Juanito “El inglés”. Se trata de un personaje muy querido en Agaete que cortando con sus manos eucaliptos, quien lo iba a decir, hizo la barca. Primero, el cascarón, a base de serrucho y azuela. Después, el resto y, todavía, flota y se encuentra sana. Se trata de una embarcación de pescadores, con lo suficiente para hacerse a la mar, pero segura y fuerte. |
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Dialogo con Arcadio
entretenidamente, en proa, mientras observo el mar, cada vez más
bravo. De repente, Dani, llama nuestra atención. Acaba de picar el
primer pez. Al final, después de unos minutos de lucha con mucha
intensidad, el pez nos dice, adiós. Se ha soltado, pese a que el
patrón dio la voz de parar motores, nada más llamar nuestra
atención, Dani. Por las explicaciones mostradas, se trataba de una
buena pieza que se quedó para criar. |
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Nos acompañan, raseando a pie de agua, unas aves que yo bien creía que eran gaviotas. Arcadio, me saca de dudas asegurando que son Pardelas Cenicientas. Son aves marinas que en Agosto se acercan a tierra para anidar. De repente, otra vez Dani da la voz de alarma. Se paran motores y la caña del curricán comienza a recoger hilo. Arcadio pronuncia una frase: “he visto un buen pez, Dani, sigue...”. Dani, continúa recogiendo, aunque se muestra escéptico y dice: “parece un plástico”. ¡Qué va!. Se trata de una buena pieza, aunque no está presentando pelea y se deja acercar hasta el barco, sin mayor oposición. Es una “Sierra”. A mí me parece un bonito o un atún. Al final, los expertos lo aseguran, una vez que el pez está en el barco. Es una Sierra, pez de la familia de los túnidos, pero de carne blanca y más sabrosa. Arcadio, asegura que es muy difícil encontrar una y más pescarla al curricán. La pieza ha dado un poco más de los 3 kilos. Satisfacción general. |
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Atunes, Samas y Bocinegros |
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Oteando el horizonte, compruebo que las nubes pueden traernos alguna
descarga. ¡No, asegura el patrón, las nubes están más lejos de lo
que parece! Arcadio, desiste de ir a otra zona, más lejos y mar
adentro, donde pretendía enseñarme otras artes de pesca, las que
ellos utilizan a diario. Pese a ello, como las dos nasas hay que
sumergirlas, se prepara el cebo. Se trata de un cubo de sardinas y
no precisamente frescas. En una caja de cartón compruebo que hay
chorizo de cerdo ibérico, al menos eso figura en las etiquetas. Me
aseguran que no es para nosotros. Se trata de la merienda para el
marisco. ¡Sí, señores...chorizo de cerdo ibérico para atraer a las
quisquillas, gambas, bueyes de mar y langostas, entre otros
crustáceos! En mi vida me lo podía imaginar. |
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La cara de Dani, es un poema, no se
cree todavía, pero ya está en el barco, donde el movimiento de las olas
y la fijación con la cámara, para hacer las fotos de la pieza, hacen que
mi cabeza comience a dar vueltas.Termino sin hacer las fotos y postrado
de rodillas, con la cabeza fuera de la embarcación, expulsando ácidos a
la mar. ¡Vaya un cuerpecito que se me estaba quedando! No se si era el
reflejo del chubasquero amarillo, pero mis manos y, según me apuntaron,
mi rostro se pusieron del mismo color. |
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Se sube la primera nasa y por
fin la puedo fotografiar. Tiene en su vientre unos cuatro kilos de
quisquilla, me dicen. El color es de un rojo anaranjado, precioso.
Entre las patas compruebo que, una gran mayoría de ellas, llevan
algo de color azul. Se trata de las huevas. En una segunda nasa
viene otros dos kilos, más o menos, y varios bueyes de mar, o
cangrejos grandes. |
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Me siento aliviado y menos mareado, aunque todavía convaleciente. Lo peor es la herida interna, “la mala uva” que siento, la impotencia de querer y no poder y... de repente, otra vez Dani |
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De vuelta a casa, al puerto,
Dani volvió a trabajar con su curricán. Ahora es una “atún”, aunque
a mí se me parece a una “sierra”, como la primera capturada. Minutos
más tarde, otro atún más. La situación se me antoja excelente, pero
no tengo el cuerpo para florituras, por lo que asiento a todo lo que
me dicen, pero la cámara plasmará las piezas más tarde. Así fue, una
vez que llegamos a puerto, pero antes todavía me quedaba algo más de
sufrimiento. |
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POST DE ALBERTO
TORRES |