Ríos Puelo y Petrohué, donde La Patagonia Chilena te hace tocar el cielo

Por Eduardo García Carmona

No se si el sueño se convirtió en realidad o la realidad es un sueño, pero La Patagonia chilena es una locura maravillosa.
Todavía no me he podido creer si en realidad estuve o fue un sueño, pero los ríos Puelo y Petrohué son tan distintos y tan iguales que, es posible que los haya soñado o que su belleza me haya embrujado llevándome, en volandas, a lugares tan lejanos y remotos, a la vez que cercanos que los he podido pisar y gozar pescando truchas y salmones chinook.
Sí, creo que he estado en un lugar de ensueño, donde la realidad se convierte en paraje bello. He estado rodeado de agua color esmeralda, de un cielo color turquesa y unas montañas que verdeaban entre los blancos nevados de sus volcanes.
Ahora sí. Estoy seguro de haber vivido La Patagonia chilena, en un vértice que tira hacia Argentina donde, un lago llamado Puelo, hace posible que se forme el río del mismo nombre y que un sin fin de lagos merodeen entre montañas y valles. Lagos de vocablos hermosos: Interior, Las Rocas, Blanco, Azul, Verde, Totoral, Tagua-Tagua… donde un sin fin de fuentes se van convirtiendo en otros ríos interiores que, finalmente, comunican entre ellos para volver al curso del Puelo que continúa recibiendo importantes aportaciones de caudal, por uno y otro lado, procedentes de montañas próximas a los 2.000 metros de altitud y con nieves perennes.
Pasada La Aguja Norte, de 1.658 metros de altitud y, casi por frente, nos encontramos Segundo Corral. Aguas abajo, Primer Corral. Después, Llanada Grande, Santo Domingo, Los Guindos, hasta llegar a El Manso, que recibe el nombre del río que lo atraviesa y que baja desde el Paso de El León.

La isla Jabalí, cuyo nombre lo es por la población de estos cochinos en un pequeño islote de terreno. Por fin, el Lago Tagua-Tagua, donde el río Puelo se convierte en mar, para pasar, a continuación, a la zona preferida de pesca de este maravilloso Puelo, río de contrastes bellos, donde su color verde esmeralda, es tan especial, que jamás lo he visto, ni soñado igual.

Su curso está formado por canto rodado y enormes rocas. Al multiplicarse por cinco su caudal en invierno, los arrastres, especialmente de rocas y árboles, dificultan su tránsito en embarcación. Existen zonas de rápidos muy peligrosas y complicadas de remontar. El río Puelo es el tercero más caudaloso de Chile. Estemos pescando en uno u otro rincón del río, siempre está presente el volcán Yates, con su cumbre repleta de nieve.
Allí estábamos nosotros. Cuatro españoles llegados de tierras tan dispares como León, Canarias y Valencia par pescar en plena Patagonia chilena.
El valle del río Puelo se puede recorrer desde la capital comunal, Puelo, hasta el Lago Puelo, Argentina. Existen diferentes rutas y excursiones para disfrutar en plena naturaleza, con guías especializados.
El valle es de origen glacial, con abundantes cascadas, lagos y lagunas, además del caudaloso río Puelo y una infinidad de afluentes.
Las especies pescables son: trucha arco iris, fario y marrón, así como salmones Chinook.
Existen una gran variedad de flora y fauna, con especies nativas, poco comunes en el resto de Chile. Merecen mención especial árboles como los alerces, los ulmos y su flor blanquecina, de la que extraen las abejas una miel deliciosa. Especies únicas como huemules, ciervos que no pueden vivir en cautividad, y que figuran en el escudo nacional chileno, o los pudúes una especie ciervo enano de Chile, prácticamente extinto y que está recibiendo ayudas administrativas para su conservación.
El río Puelo, después de casi 100 kilómetros de recorrido, desemboca en el fiordo de Reloncaví, próximo a la localidad de Puelo, donde recibe el aporte del río Puelo Chico.

EL RÍO PETROHUÉ
Este río, a diferencia del Puelo, es menos caudaloso. Sus aguas son transparentes aunque, a primera vista, parecen negras. Ello es debido a los fondos del curso, formados por rocas volcánicas, procedentes del volcán Osorno y otros próximos. Cenizas volcánicas y cantos rodados, así como muchos árboles arrastrados en época de invierno, forman su lecho. Estos árboles dificultan la navegación y la pesca.
El río Petrohué nace en el Lago de Todos los Santos y tras 40 kilómetros de recorrido, entre inmensas rocas y cortantes naturales, deposita sus aguas, también, en el fiordo formado en el Seno de Reloncaví, a la altura de la localidad de Ralún. Antes, y en la zona de Los Saltos, el Petrohué, gana en vistosidad y grandiosidad, formando cascadas impresionantes donde el sonido del agua es estruendoso y la policromía de colores se funden con el blanco de la espuma al chocar el agua, tras desbocarse desde las alturas.
Las especies pescables son las mismas que en el río Puelo, aunque los guías, apuntan, que también se saca algún que otro salmón atlántico. Nosotros, ni los vimos.

MODALIDADES DE PESCA
Pescar en los ríos y lagos de la X Región chilena, es imprescindible hacerlo con guías especializados, dadas las características de los mismos, con muchas dificultades orográficas y donde las embarcaciones, a remo o motor, se hacen imprescindibles. En cuanto a materiales, dependiendo de la modalidad de pesca, son necesario hilos desde el número 25 al 40, para pescar a lance ligero o mosca seca.
A cola de rata, se puede pescar en superficie, aunque el éxito no está asegurado debido al gran caudal que poseen los ríos, con aguas frías y el mucho alimento que tienen los peces en los fondos. Es muy difícil ver eclosiones de moscas, por lo que las cebadas en superficie casi ni existen. Para pescar a cola de rata se recomienda hacerlo con cañas de acción 6-7, con colas hundidas: T-130-200 e incluso 300. El estrimer es muy eficaz. Nosotros hemos probado varios modelos de cañas HM de Scierra, así como el carrete IC3, con resultados excelentes.
Entre las moscas utilizadas, estrimer como Grizzly Wulff y la Royal Wulff, con anzuelos del 8 y 10; Variant Blue Dunn, en anzuelo del 12 y las Woolly Bugger, en anzuelos del 10 al 14, confeccionados por dos grandes montadores españoles: Roberto Coll, de Valencia y Paco Redondo, de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), con colores que van desde los de cuerpo oliva, marrón y negro, mezclados con rojo, naranja y amarillo, hasta otros confeccionados por los guías y especialistas nativos. Todos ellos nos dieron resultados espléndidos en la pesca de truchas, o así en el salmón.
La pesca del salmón chinook, a mosca, resulta imposible. Es necesario pescarlos con cucharilla, con caña de spinning de 2,40 metros, e incluso algo menores. El carrete ha de ser de lo mejor, con un gran freno y tener más de 150 metros, como mínimo, de hilo del 35 al 40.
Las cucharillas utilizadas han sido del nº 9 de la marca EDU, donadas por la propia firma gallega para ser probadas en La Patagonia. El banco de pruebas de estas cucharillas, no pudo ser más exitoso. Al final, 23 salmones chinook conseguidos en las ocho jornadas de pesca, entre cuatro pescadores. Las mayores capturas fueron una de 22 kilos, conseguida por Luis Alberto Díaz, en el río Puelo, récord en este río hasta la fecha, según los guías, y otra pieza de 25 kilos, conseguida por José Luis Méndez, en el río Petrohué, récord absoluto de la zona. José Luis, además, consiguió un total de 14 chinooks, mayor número de capturas, además de los muchos que pinchó y no consiguió sacar. Todos los salmones, así como las truchas, se realizaron en la modalidad de “captura y suelta”, excepto un salmón de 15 kilos que llevamos al Lodge y que degustamos con los guías. Está permitido pescar y llevarse un salmón por pescador y día, en el río Puelo, no así en la reserva del río Petrohué, donde sólo se practica la modalidad de “captura y suelta”.
Como anécdotas, apuntar que el salmón que degustamos con la buena receta de las cocineras del lodge, costó cobrarlo más de 40 minutos, con una lucha constante. El carrete estaba ardiendo y hubo que cambiar el sedal por quedarse rizado tras la pelea y los constantes tirones y estiramientos. El chinook de 25 kilos, máxima captura en el río Petrohué, midió 135 cm, de cabeza a cola, y 55 centímetros de ancho. En cuartas del guía: casi seis, de largo y dos, escasas, de ancho.
También a cucharilla se consiguieron excelentes ejemplares de trucha, aunque a estrimer, Jorge y Eduardo fueron los verdaderos especialistas. La mayor trucha la consiguió el valenciano, Jorge García Felipe, representante para España de la firma Scierra, quien a la vez logró un doblete de truchas fario, pescando con dos estrimer. La trucha mayor, pasó de los cinco kilos y midió 72 centímetros.

EL LODGE
Posada Puelo Lodge, se encuentra entre un paraje único, rodeado de vegetación y montaña y donde el río Puelo está a menos de 10 metros. Cabañas de madera en una hermosa pradería, donde para llegar, la única manera es hacerlo por el propio río, en embarcación o a caballo.
Las comodidades son totales. Existe luz eléctrica, teléfono e internet.
Además de las cuatro cabañas, con calefacción y ducha de agua caliente, con tres camas en cada una, existen otras destinadas al personal empleado en las instalaciones: un gerente, tres guías y dos cocineras-camareras. Una cabaña dedicada a sala de estar, con tv, comedor, cocina y un lugar de reunión de pescadores, donde vestirse y guardar el material de pesca. Todo equipado de forma confortable y donde se dispone de material de pesca, libros de consulta y una mesa para confección de moscas.
Existe una especie de “baño turco-sauna”, al aire libre, donde el agua se calienta con una estufa de leña, manteniéndose día y noche en unos 40º y una cabaña dedicada a parrilla-asadero, con amplia mesa donde degustar las sabrosas carnes de La Patagonia chilena, tanto de vacuno como ovino. La cocina es excelente, con degustación diaria de los más sabrosos platos chilenos, condimentados al estilo tradicional, así como los postres, del que cabe destacar el “Mote con huesillos”, delicioso. Las carnes a la brasa, nada tienen que envidiar a las del país vecino, Argentina.
Para la pesca en el río Petrohué, la empresa dispone de otras cabañas, próximas a la localidad de Puelo, casi en la desembocadura del río en el fiordo de Reloncaví, en dirección a Cochamó aunque, dependiendo del número de pescadores también utilizan las instalaciones del Hotel Ensenada, en la localidad del mismo nombre, lugar de paso y concentración de turistas, llegados de todo el mundo, con dirección al Volcán Osorno y los Saltos del Petrohué.
El Hotel Ensenada tiene una antigüedad de más de 100 años, conserva todo el sabor de la época, ofreciendo buen servicio, comodidades, buena cocina y, además, tiene una zona dedicada a museo donde se pueden ver objetos antiguos de toda índole. Se trata de auténticas obras de arte muy bien conservadas.
Para pescar es necesario tener licencia de pesca deportiva expedida por el Servicio Nacional de Pesca de Chile, especial para pescadores extranjeros, al precio de 8.277 pesos chilenos, que te expiden los propios guías del Lodge y que sirve para aguas continentales y marítimas. Para pescar en el río Petrohué, es necesario pedir autorización, cosa que hacen los guías autorizados, en las oficinas de la Reserva, único lugar de entrada hacia el río.
El viaje de España a Chile, así como la estancia en el Lodge y todo el programa estuvo organizado por el departamento de pesca de Viajes Marsans, siendo George Luis Chang, el encargado de la organización.

PESCANDO CON EL EX MINISTRO DE SANIDAD Y RESPONSABLE DE ECONOMÍA DE CHILE
No, no estábamos solos en el Lodge. Otra familia se encontraba entre nosotros ocupando una de las cabañas, la familia Massad. Se trata de un gran aficionado a la pesca, Don Carlos, afición que comparte con su hijo, que trabaja en la piscicultura del salmón en Alaska y su esposa que les hace compañía en estas jornadas de asueto. También, otros dos ilustres pescadores de Santiago de Chile, abogados de profesión, quienes disfrutaron de unos días maravillosos en compañía de sus tres hijos.
Mención aparte merece, por méritos propios, Don Carlos Massad procedente de la capital, Santiago de Chile, y Ministro de Sanidad que lo fue en los años difíciles de la República de Chile. Carlos Massad es, también, un acérrimo pescador de salmónidos y otras especies y un gran amante de España.
Durante sus jornadas de pesca en Lodge Posada Puelo, demostró su habilidad con la caña de spinning, consiguiendo dos buenos trofeos de salmón chinook, con pesajes de 14 y 17 kilos, respectivamente, así como muy buenas capturas de truchas arco iris y fario, una de ellas próxima a los 5 kilos.
Preguntado el Sr. Massad por se estancia en el Lodge y la pesca en el río Puelo, apuntaba: “he recibido una grata sorpresa. Nunca antes había estado aquí pescando. Esperábamos un lugar, relativamente, primitivo y en la primera comida nos dimos cuenta de que existía una gran sofisticación en la cocina, lo mismo que nos ocurrió cuando fuimos al pescar al río. Nos dimos cuenta de la gran cantidad de truchas y salmones chinook existentes. Ha sido una maravilla y una satisfacción. Personalmente, he conseguido grandes capturas, un salmón de 17 kilos que después de cerca de una hora de lucha, finalmente, fue devuelto al agua para que siga viviendo y otros puedan tener el mismo goce. Acordándome, todavía me duelen los brazos. Fue un sueño cumplido el pescar el salmón de 17 kilos”
.
Su afición al río, al mar y a la pesca la resume así: ver una trucha, un salmón, significa olvidarse de muchos problemas y sentirse, alguna vez, frente a la naturaleza, ejerciendo un esfuerzo personal para lograr un propósito.
Sobre el cambio climático y la concienciación de que tenemos que salvar en medio que estamos destruyendo, Carlos Massad, apuntaba: Es un tema de la mayor importancia. En realidad, estamos empezando a sufrir los efectos del calentamiento global. En la Antártida se están despendiendo grandes bloques de hielo. Están desapareciendo los grandes glaciares chilenos, que eran de una gran belleza, y están acortándose, cada día más. Pensamos que en el próximo invierno, en Chile, tengamos un año seco. Todo ello por falta de cuidado con la naturaleza. El problema radica en las diferentes valoraciones que existen sobre el tema ambiental. En algunos casos, se sobrevalora los beneficios y se subvaloran los costes. No tenemos petróleo, no tenemos gas… y el futuro tiene que mirarse desde la base de sacrificar algunas cosas, pero por otra parte, se sacrifican otras que no es necesario sacrificar.
La mayor parte de los pescadores, en Chile, pesca y mata. Estamos creando una cultura de pescar y devolver, pero estamos muy distantes de otros países, incluso España, donde esta cultura cada vez es mayor. Hay que mantener una fauna que nos va a hacer gozar a todos, por ello, es imprescindible concienciación ecológica, educación ambiental.
Preguntado por España y los ríos, así como las especies que lo pueblan, Carlos Massad, aseguró ser un gran amante de nuestro país y un gran conocedor de nuestras universidades.
Recientemente, le han nombrado “miembro de honor del círculo de confianza” de un grupo de empresarios de Madrid y mantiene muy buenas relaciones con el mundo empresarial y político, en España pero, curiosamente, “los ríos españoles no los conozco. Quiero realizar un próximo viaje para pescar en España, especialmente, ese pez que llega a pesar 100 kilos, llamado Siluro y en cuanto a los salmónidos, las truchas farios de los ríos leoneses y los salmones de Asturias y Galicia”.

LA PATAGONIA CHILENA CONTRA LAS PRESAS QUE PRETENDE CONSTRUIR UNA EMPRESA ESPAÑOLA
La empresa española, ENDESA, tiene adquiridos los derechos de uso del 80% de las aguas de Chile, al gobierno este país ¿Curioso, no?
Ahora que la Unión Europa acaba de sancionar a España por el tema de las eléctricas, resulta que una empresa de nuestro país tiene todos los derechos de explotación, prácticamente, sobre aguas chilenas. Para que luego digan que las eléctricas no están politizadas. Que se lo pregunten a Solbes y Pizarro y a los gobiernos chilenos desde la época de Felipe González.
El grave problema que tiene La Patagonia chilena es que ENDESA quiere construir cuatro presas en la X Región chilena, conocida como la región de los lagos y los ríos. Una, en El Portón, río Puelo.
No puedo hacerme a la idea de que más de 5.000 hectáreas de terreno pueden ser inundadas, en un paraje único y que el posible cambo de las condiciones, de este río esmeralda, van a afectar a toda la cuenca y alrededores.
Por situarles, Llanada Grande, es un paraje rural de La Patagonia chilena, donde se encuentra El Portón, cabeza de la presa que se pretende construir. Pertenece a la comunidad de Cochamó y se encuentra a unos 200 kilómetros de Puerto Montt, capital de la X Región. Allí viven unas 80 familias dispersas en caseríos. La mayoría tienen algún parentesco y se dedican, de siempre, a la agricultura y la ganadería. Estas tierras cuentan con un microclima que permite la producción de cultivos que no se dan en otras partes de la X Región. En los últimos años, en la zona, está prosperando el turismo, especialmente el de la pesca. Los pobladores creen que la construcción de la presa, además de cambiar el microclima, va a perjudicar a toda la cuenca del río Puelo, incluyendo el fiordo de Reloncaví, donde el agua del mar recibe el oxígeno de las aguas esmeralda del Puelo. En este estuario, existen múltiples empresas que se dedican a la cría de salmones y otros peces.
El lago que se pretende formar con la presa va a afectar tanto a este valle que, incluso, se vería afectado el Lago Puelo, en tierras argentinas, un lago que, cada cuatro o cinco años, pasa por un ciclo de aumento de caudal que sube hasta siete metros su nivel actual, juntándose con el Lago Inferior y las aguas del propio río. ¿Podría la presa evacuar tal cantidad de agua? Y si pudiese, ¿cuál sería la consecuencia inmediata, aguas abajo de la represa?
¿Cómo cambiarían las condiciones de pesca? ¿Cuáles las consecuencias para todas las especies que pueblan el río Puelo?
No se trata sólo de producir electricidad, si no de las consecuencias para la naturaleza por consentir explotaciones de sus recursos sin una valoración lógica del ecosistema ambiental.
No es de extrañar que el cambio climático esté cada vez más cerca, con tanta incomprensión, como hay, hacia el medio natural, donde malvivimos.
Si respetamos la naturaleza, nos respetaremos a nosotros mismos.
No hay derecho a que por un negocio eléctrico que, efectivamente, sería beneficioso para Chile, pero también para ENDESA, se rompa la armonía de una naturaleza pura donde, todavía para llegar a los lugares más recónditos hay que hacerlo a caballo o en barca por el río y donde no existen ni carreteras asfaltadas, ni agua corriente, ni electricidad, en la mayoría de los poblados perdidos.
¡Salvemos La Patagonia ahora que todavía podemos!

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