EL MANUSCRITO DE ASTORGA
Por Eduardo García, Jefe de Informativos de RNE-León
 y colaborador de la
Revista JARA Y SEDAL PESCA.

           "En nombre de Dios y de Nuestra Señora. Este es un libro de adereçar y adobar plumas para pescar truchas en algunos meses del año y en particular Henero y Hebrero y Março y Abril y Mayo hasta San Juan.

            Va sacado y aprobado por libros de pescadores de mucha hesperiencia y conprobado por Lorenço Garçia, pescador, veçino desta ciudad de Astorga y sacado por mano de Joan de Bergara, suyo es el dicho libro y comiença en la manera siguiente a la buelta desta oja. Fecho en este año de 1624".

 

Así comienza el Manuscrito de Astorga. Documento por demás excepcional y que contiene información más antigua sobre el arte de pescar truchas con moscas. Libro maravilloso, donde los haya, y que tiene una historia fantástica y a la vez triste.
Contiene el manuscrito de Astorga una descripción sobre la preparación y empleo estacional de treinta y tres tipos de "moscas". Se trata, al fin y al cabo, de imitar insectos que pueblan nuestros ríos y con este engaño, dar con el salmónido en la cesta esperanzada del paciente y a la vez inquieto pescador.

Siempre se dijo que Juan de Bergara no fue pescador, sino mero escribano que nos legó los saberes de los pescadores de la época. Y más concretamente los de D. Lorenzo García, quien debió ser hombre experimentado y gran conocedor de los ríos.
De todos los insectos y de la forma de cebarse de las truchas, les citaré algunos de estos engaños. Por ejemplo el negrisco, realizado con plumas de tonalidad negruzca. En febrero y marzo... "llevan los negriscos más claros". Y así los describe Juan de Bergara. "La pluma de enmedio ha de ser de çarapico real y si no de ganga y a falta de pita ciega de las que tiene debajo del ala; y a falta de estas, sirven de cuco y de codorniz, digo de gachas, tienenlas debajo del ala, pero son mejores las primeras. Créanme que no me he olvidado de las plumas de los gallos. Pero éstas de Juan Bergara estaban hechas, al menos de las plumas de los siguientes plumíferos: de gallo, de perdiz, de chotacabras, de cuco y de codorniz. De estas aves utilizaban las plumas de debajo de las alas.

Por el mes de marzo, D. Lorenzo García o D. Juan de Bergara sacaron estas experiencias:
"Este mes es bonísimo de la pesca vara, por ser primavera y sopla el çefiro y favonio ban las aguas más calientes"..."En este mes an de ser los negriscos más claros y el cuerpo más berde y los pardos por consiguiente más conchados con dos plumas crudas y una madura en medio".

El Manuscrito de Astorga de 1624, es un documento que ha servido de base para la construcción de toda una ciencia, en torno a la gran protagonista de nuestra primavera. De la primavera de nuestros ríos: la trucha.

El Manuscrito de Astorga de 1624, sobre el arte de adobar plumas para pescar truchas, tenía una historia fantástica y triste. Misteriosamente ha aparecido el original del Manuscrito en una galería londinense.
Un empedernido pescador francés, D. Luis Carrere, buen amigo del leonés Jesús Pariente, verdadero artífice de que el Manuscrito exista, fue quien en primer lugar valoró la importancia del manuscrito. Parece ser que un sacerdote de Boñar D. Felipe Sánchez, apareció por Madrid con una porción de documentos antiguos relativos a la pesca y entre ellos la relación de moscas leonesas. En ese momento Mr. Carrere había conectado con las truchas leonesas, con los gallos leoneses y con los documentos que comportaban toda una tradición del arte de la pesca. Lo que le lleva a publicar en 1957 su libro Técnicas Modernas de la mosca artificial.

La amistad del leonés Jesús Pariente, con el francés, se fraguó a través de cartas.

Este le mandó su libro reeditado en París en l.957, escrito en francés y que contenía la trascripción del Manuscrito de Astorga de 1.624 y el Manuscrito de Luis Peña de 1.825, escrito en castellano y traducido al francés. Su dedicatoria, según reza en una carta, que me envió,  contando cosas del Manuscrito de Astorga, decía: “Para D. Jesús Pariente Díez, generalísimo de los pescadores de León, que practica el arte mosquero en los ríos del paraíso leonés. Este testimonio de fraternidad deportiva, salpicado con una pizca de envidia. ¡Quién tuviera vuestros ríos!.Febrero de 1.959".
El Manuscrito se salvó de la hoguera por escasos milímetros. El Manuscrito había estado en la biblioteca de D. Julio del Campo, donde acude ante su heredera Jesús Pariente, en cuyo domicilio encuentran por fin, tras larga búsqueda, tan preciado documento.

Transcribo para ustedes la referencia de la Revista Tierras de León de octubre de 1965, cuyo autor era Jesús Pariente Díez. El Manuscrito de Astorga ya había sido adquirido por la Diputación de León en el año 1959. En la citada publicación se reproducía una traducción del Manuscrito. Y dice el articulista... "Hechas estas breves referencias históricas, la Federación Leonesa de Pesca, que no regateó esfuerzo para la localización y adquisición del Manuscrito de Astorga, tiene la satisfacción de darlo a conocer a los pescadores españoles, en su versión original y por fotocopia obtenida como cortesía de la Diputación de León, que tuvo el acierto de adquirir y regalar el Manuscrito de Astorga a su Excelencia el Jefe del Estado con motivo de su visita a esta ciudad el día 11 de julio de 1964".

Si mal no recuerdo, los bienes del “extinto”, formaron parte de una Fundación de cuyo nombre ni quiero acordarme. Tengo noticia de que su presidente o, quizá administrador era un despedido cardiólogo, presunto especialista de trasplantes del corazón quien “trasplantó” el manuscrito a una galería londinense.
Tanto peca el que mata como el que tira por la pata. ¿Quién estará legitimado para disponer tan alegremente y por intereses innombrables de nuestro patrimonio?. Creo que aquellas generosas autoridades... ¿generosas?... son tan responsables como el ínclito “marquesito”.

Es imposible. Nos tenemos que rebelar contra tantos desmanes cometidos en nuestra comunidad.

Hay que hacer referencia de una  publicación en el año 1984 de una versión en español, francés e inglés, patrocinada por el cónsul general de Dinamarca en Madrid, Dr. Kirkegard. Es una edición con numeración reducida y de cierto interés que, autorizó el propio presidente de la Federación Leonesa de Pesca, Jesús Pariente, por ser gratuita.En resumen, el Manuscrito de Astorga, de Juan de Bergara, es el primer catálogo conocido en el mundo, que clasifica y nomina 33 modelos de moscas artificiales para la pesca de la trucha. Fue el leonés Jesús Pariente Díez, en su calidad de Presidente de la Federación Leonesa de Pesca, quien consiguió hacerse con él, tomó fotografías e hizo una trascripción paleográfica, que publicó y salvó en 1.966.

Donde el Manuscrito de Astorga ha salido mejor parado fue en el libro “50 años de historia a la orilla del río” del propio Jesús Pariente, conocedor y amante como nadie de esta joya única, legado que lo es para todos los pescadores. Libro que, con una dedicatoria muy especial, guardo en mi biblioteca particular. Gracias Jesús, y que Dios te tenga en su gloria.

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