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Hace
algunos años, aguas arriba de Ponte Nafonso, donde al Tambre deja de
ser río y se convierte en la Ría de Noia, había un coto de pesca con
una gran abundancia de peces, con muy poca presencia de pescadores
deportivos y en el que al parecer la red era el utensilio más empleado,
aunque por los más avezados también se utilizaba el grampín.
Hace
menos años, en los 80, tuve la suerte de que un hada madrina en forma
de guardarríos, me sugiriese que fuese a probar fortuna a éste
acotado, que aparte de ser muy barato (el precio del permiso era de 100
pts) tenía, según él, muchos reos y de buen tamaño, tal y como habían
comprobado al retirar o decomisar algunas redes.
Acompañado de mi compañero y
amigo Alejandro Echeverri, y tras un primer intento nada fructífero que
casi termina en tragedia en forma de resbalones, caídas e imposibilidad
de poder pescar, hubo un segundo intento en el que, tras una dura tarde
en la que poco a poco provistos de machete y fouciño fuimos
creando algún lugar de acceso desde donde poder lanzar, tuvimos un
atardecer de los que no se olvidan.
De común acuerdo con mi querido amigo, mantuvimos en el más riguroso
secreto la existencia de éste paraíso, pero la buena publicidad que el
guarda hacía de nuestras pescatas, aceleró la presencia de pescadores
en contra de nuestra lógica voluntad.
El coto se llenó de pescadores, pero curiosamente todos seguíamos
pescando muy buenos reos tanto en tamaño como en número, sin llegar al
extremo de las dos primeras temporadas, en las que un reo de 800 o 900
gramos lo devolvíamos al río “porque era pequeño”. En general
para todos los asiduos el nivel de capturas y sobre todo de
satisfacciones era altísimo, eso sí, el foráneo que no conocía los
entresijos de las mareas y la adecuada forma de pescar, cosechaba capote
tras capote.
Lógicamente con la concurrencia de pescadores era más difícil pescar
e incluso había días, la verdad pocos, en los que volvíamos de vacío
porque los reos no picaban bien. Aún así, siempre se podía comentar
aquello de tuve un par de picadas buenísimas y uno enganchado muy
grande pero se soltó...
Los reos se veían colocados en sus posturas, a veces dando vueltas al
Pozo del Marcazo en bandos de 50 o 60 ejemplares de un par de kilos de
peso; en otro lugar, el Pozo del Congo, veíamos tres tan grandes que no
sabíamos si eran reos o salmones, y cuando estabas tan tranquilo
descansado y esperando el momento mágico del anochecer, te llevabas un
susto de muerte por un tremendo ¡cataclof! producido por un gran reo
que acababa de saltar justo a tu lado, y a pesar de toda esa abundancia
de éste peculiar salmónido, algunas veces no picaba ninguno.
Siempre, con capturas o sin ellas, con picadas o no, uno retomaba el
duro camino de la vuelta al menos contento ya que el mero espectáculo
de haber visto los reos ya merecía la pena.
Pero,
¡oh, desgracia!, un día un ilustre visitante decidió que ese río lo
iba a mejorar y que iba a ser la estrella de un llamado Proyecto Life de
la Unión Europea. Dio las órdenes pertinentes, el operativo técnico
se puso en marcha y se comenzaron a realizar una serie de proyectos y
cuantiosas inversiones, que salvo las que afectan al terreno hostelero,
por cierto muy bien diseñadas, ejecutadas y en la actualidad
correctamente explotadas, nos llevaron a la situación que les voy a
relatar, a pesar de que suplicamos y suplicamos de que como la
naturaleza es sabia, y los que antaño rediseñaron las infraestructuras
del río (el desaparecido SNPCyC) no eran precisamente gilipollas,
dejasen todo tal cual estaba ya que funcionaba óptimamente.
Sólo,
humildemente, pedíamos que los dos vigilantes contratados para el coto
continuasen su estupenda labor, que les permitiesen salir a vigilar la ría
con una obsoleta pero bien dirigida, y por tanto eficaz Zodiac, y que
aquel coto y ecosistema funcionaba
perfectamente tal y como estaba.
La
experiencia nos hacía acólitos de la filosofía de ¡Virgencita,
virgencita, que me quede como estoy!.
Nuestras súplicas fueron en vano y a pesar de ser teóricamente una
Sociedad Colaboradora y firmar anualmente un Convenio, nadie nos hizo ni
puñetero caso.
El sólo hecho de conocer lo que se barruntaba con el proyecto Life,
supuso un trabajo a mitad de camino entre Sherlock Holmes, por el
proceso investigativo, y Sor Juana Inés de La Cruz, por las tremendas
dosis de paciencia y perseverancia empleadas.
Al
final nuestro trabajo dio como fruto una serie de promesas Life que paso
a enumerar:
Sin que
nadie lo solicitase se construyó a pie de la Presa del Embalse Barrié
de La Maza un capturadero de estructura faraónica y de resultados
nefastos. En ésta temporada comenzaron a realizarse nuevas reformas
(cuartas desde su inauguración) para intentar que cumpla con su
cometido. Históricamente ha matado más peces que capturado.
La verdad es que sí funciona
muy bien para las nutrias que allí hacen su agosto cepillándose
literalmente a todo cuanto reo, que después de no sé cuantos intentos
fallidos, reflexivo y cabizbajo, descansa y se pone a pensar do como
coño va a poder subir por “allí”.
Este capturadero les garantizo que costó una pasta y las infructuosas
reformas en él realizadas mucha más.
Otra promesa “Life” fue el camino de pescadores para poder acceder y
pescar en todo el río. Si hay alguien que se atreva a recorrer y pescar
en una jornada los 5,7 km del acotado, lo propondremos a Hollywood de
sustituto de Rambo o del actual gobernador de California.
Otro dineral malgastado, ya que aparte de ser todo menos un camino para
pescadores, ahora está tupido de maleza e impracticable simplemente
para el senderismo, salvo la parte baja del acotado, que está, como
estuvo siempre, en buen estado gracias al mantenimiento que nuestra
sociedad realiza anualmente.
Otra promesa “Life” fue la Estación de Alevinaje y para no
extenderme les relato unos hechos que hablan por si solos. Para no
perder los fondos europeos, por retraso producto de pura desidia
administrativa, fue rediseñada deprisa y corriendo e instalada en un
lugar inadecuado, con un proyecto tan mal diseñado que hasta el momento
sólo ha funcionado en la pasada temporada con éste resultado: de seis
peces depositados, cuatro murieron a los dos días, un quinto saltó y
murió y la sexta, hembra ella, se salvó porque fue trasladada con
urgencia a otro centro.
Está pendiente de nuevas inversiones para su funcionamiento.
Lo que si está claro es que si algún día llega a funcionar, será
durante cortísimos espacios de tiempo y nunca podrá hacerlo
manteniendo a reproductores de varios años.
Otra actuación “Life” fue el derribo de un Muro construido en los años
50 por el SNPFyC para evitar la temprana subida de reos y salmones y así
evitar su redado. Fue construido en una zona de difícil acceso con el
objeto de que reos y salmones sólo pudiesen remontarlo con las crecidas
del invierno en época de desove.
Primero se iba a derribar, después se iba a rebajar, porque producía
un impacto visual no aconsejable, después se iba a rediseñar, después...
y al final se produjo lo que denunció la propia guardería.
Al
romper la malla de hierro superior, adiós muro, adiós al pozo que
formaba (el más largo del río, fundamental en la época de estiaje) y
todos los desechos que éste pozo albergaba en su interior, se han
cargado los principales pozos de parada de reos de la parte baja, tupiéndolos
de cantos rodados y piedras (Marcazo, Los Mallos, el Estrecho, el
Refugio, etc).
Las
obras realizadas por nuestra Sociedad para restaurar el Pozo del Marcazo
han demostrado que las piedras que lo habían rellenado provienen del
lecho de éste pozo del Muro, no como se nos ha intentado vender de la
escombrera, ya que en ésta no hay ningún canto rodado.
Otra actuación “Life” fue la restauración de un lampreeiro, que
curiosamente fue el único que nosotros pedimos específicamente que no
se restaurara, ya que hay otros mucho más ilustrativos en ésta zona y
que no molestarían la parada de reos.
Donde paraban los reos, ahora se hacen barbacoas, concursos de
lanzamiento de piedras, se toma el sol, e incluso alguna pareja de las más
sagaces han conseguido hacer el amor, que no está nada mal ya que por
lo menos mientras dura la actividad no molestan a los reos.
La promesa”Life” estrella fue la del caudal ecológico ya que el río
en verano se quedaba con poca agua, que dicho sea de paso era verdad,
poca agua pero limpia y cristalina, con un lecho del río lleno de una
gran diversidad de vida animal.
El caudal ecológico “Life” es de 6 m3/s de agua negruzca, sucia,
con una temperatura muy alta, y con una cantidad de fango que ha dejado
el lecho del río sin vida animal y totalmente tupido por un limo que no
solo impide la visión de los frezaderos, sino que convierte la práctica
de la pesca en algo peligroso en forma de resbalones por mucho fieltro
que se lleve en las botas.
Un compañero de pesca, erudito biólogo y fisiólogo lo calificó
acertadamente de “caudal mierdológico”.
Hoy en día es el principal problema de éste acotado, pues la vida
animal ha dejado prácticamente de existir y o dotamos a los reos de un
radar ultrasónico para detectar los frezaderos, o la capacidad
reproductiva está colapsada. Ya no entramos en los ejemplares que han
aparecido muertos y lo que supone programar unas vacaciones o hacer un
viaje, pagar un permiso de pesca, y encontrarse en pleno verano sin
lluvias un río achocolatado.
Como “imprevistos” resultados colaterales del Proyecto “Life”,
¡Oh, casualidad! han llegado nada menos que dos minicentrales, una en
el Corzán y otra a pié de presa y está prevista la instalación de
una tercera en el río Xallas, un pequeño afluente de aguas limpias que
oxigena el río.
Aparte de las alteraciones de caudal y los consiguientes arrastres, la
caída del agua de la instalada en el río Corzán desorienta totalmente
a los reos, produciendo una parada engañosa y artificial en una zona fácilmente
accesible para los depredadores de todo tipo (nutrias y humanos con red,
incluidos).
La minicentral Tambre III instalada a pié de la presa del embalse Barrié
de La Maza, es la que turbina el mal llamado caudal ecológico
incumpliendo el artículo 74 de la Ley de Gallega de Pesca Fluvial que
textualmente dice: “este caudal ecológico no podrá ser objeto de
aprovechamiento hidráulico”.
Pero lo más grave y dantesco es que al igual que la válvula ecológica,
tiene la misma toma de agua del canal que abastece a la Central Tambre I.
Como Fenosa no respeta para nada las cotas mínimas impuestas para el
embalse, toda la porquería del fondo de éste para el río.
Recientemente hemos suscrito un Convenio con la estación Hidrobiológica
“Encoro do Con” perteneciente al prestigioso Departamento de
Fisiología Animal de la Universidad de Santiago con el objeto de
realizar un Plan de Gestión del acotado. El preceptivo estudio
preliminar del estado del cauce fluvial, temperaturas, PH, muestreos
diversos, etc, a falta de los datos y análisis definitivos, nos ha
adelantado y desvelado la tragedia que ya suponíamos: EL CAUDAL
ECOLOGICO SUMINISTRADO A ESTE ACOTADO DESDE LA PUESTA EN MARCHA DEL
PROYECTO “LIFE” HA DEJADO EL LECHO DEL RIO TOTALMENTE MUERTO Y LLENO
DE FANGO.
El
sábado 26 de junio nuestra sociedad tenía prevista la celebración de
la 1ª manga del concurso social de pesca de reo y ante el lamentable
estado del agua del río, abundante pero negruzca, optamos por
SUSPENDERLO EN SEÑAL DE PROTESTA y denunciar los hechos a la Comunidad
Económica Europea, financiadora de una parte del Proyecto Life.
De
la patética situación actual voy a poner un ejemplo: el canal que
suministra el agua a la central eléctrica, Tambre I, tiene sus paredes
laterales totalmente rectas, y el lecho del mismo es de hormigón
perfectamente uniforme, con un diseño sin curvas pronunciadas ni zonas
en las que se puedan producir retenciones o paradas en la velocidad del
agua. Pues bien, Unión Fenosa limpia ANUALMENTE éste canal, lo acaba
de hacer hace apenas un par de meses y nos imaginamos que lo hará como
un mantenimiento necesario y obligatorio, pues aparte de no poder
turbinar durante las obras de limpieza, estas les suponen un gasto y un
operativo importante.
Si el caudal ecológico procede de la misma toma de éste canal,
preguntamos, ¿QUIÉN LIMPIA EL LECHO DEL RÍO TAMBRE?.
Como muchas veces hemos informado, el dichoso proyecto Life y la desidia
de muchos, se han cargado literalmente la vida animal en éste acotado,
que antes con el agua que aportaban dos afluentes, FUNCIONABA
PERFECTAMENTE BIEN COMO ECOSISTEMA Y COMO ACOTADO DE PESCA, con un río
con poco agua, pero limpia y con una riqueza de vida animal
inimaginable.
El empeñarse en acometer el citado proyecto sin hacer ni puñetero caso
a nuestras sugerencias e incluso a las denuncias e informes de la propia
guardería y el diseño del mismo realizado a salto de mata ha conducido
a la situación actual.
Lo hemos denunciado por activa y por pasiva, pero nadie nos ha dado ni
siquiera lo administrativamente correcto que es una respuesta escrita.
Absolutamente TODAS LAS INFRAESTRUCTURAS que desde el punto de vista
medioambiental se han realizado con los fondos europeos del Proyecto
Life han sido terriblemente perjudiciales para el río, no sólo se ha
tirado el dinero, muchos millones de las antiguas pesetas, sino que se
ha transformado un río vivo, lleno de peces y el mejor acotado de reo
de Galicia, en un río que de no poner remedio inmediato pronto estará
muerto.
Solución:
la primera y fundamental que siempre hemos venido denunciando QUE EL
CAUDAL ECOLOGICO SEA ECOLOGICO. Que el agua que se suministre al río sea
AGUA LIMPIA y en la cantidad adecuada para apenas seis kilómetros de
río, de mas o menos 3 METROS CÚBICOS/ SEGUNDO .
Si
ello no es posible, QUE DEJEN EL RIO COMO ESTABA, con el Xallas y el
Corzán aportando agua y cerrando las dos minicentrales.
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