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La especial orografía
de una gran parte de los mil ríos gallegos ha sido, sin duda, el
origen de ésta técnica de pesca que primeramente se aplicó a la
pesca con cucharilla aunque con el tiempo ha derivado a que los
pescadores la hayan aplicado también a la pluma.
Cuando un río es pequeño, angosto, con mucha vegetación y difícil de
pescar desde sus riberas, estamos ante el río ideal para la práctica
de ésta modalidad.
El lance a ballesta nos permite conseguir que nuestro señuelo,
normalmente una cucharilla del 0 o del doble 0, pueda ser lanzado
de forma precisa para que caiga en lugares que resultarían
inaccesibles con otro tipo de lance o de técnica. |
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El equipo consiste,
básicamente, en una caña de fibra de vidrio de longitud entre 1,30 y
1,50, que tenga no más de tres anillas de muy buena calidad; la
primera de ellas de un diámetro bastante grande y la segunda a una
distancia intermedia entre las otras dos, de forma que el anillado
de la misma no impida la acción de punta que necesitamos.
La parte final de esta caña ha de estar ligeramente pulida, para que
siempre “ballestee” con la máxima precisión.
La fibra de vidrio “ballestea” mejor que el carbono o el grafito, es
muy difícil que se rompa y además, limándola con el esmeril o
simplemente con una piedra de afilar, podemos conseguir que tenga la
potencia que nosotros consideremos necesaria.
En el mercado tenemos buenas cañas, algunas de ellas muy bien
conseguidas, pero nada tienen que ver con una caña de fibra de
vidrio, hecha y ajustada con paciencia, para que tenga esas deseadas
características. Normalmente los fabricantes tienen la manía de
hacerlas de un solo tramo. Una caña artesanal puede ser de dos
tramos, el primero de 60 cm. incluido el portacarretes y después
tener incluso tres punteras con largos y acciones diferentes (valga
como ejemplo el mío, que tengo cuatro: dos de 70 cm, una de acción
supersuave para cucharillas del 0 y 00 y otra para las del nº 1, la
tercera, de 90 cm, para ríos más grandes y cucharillas del nº 1 y la
última, para pescar reo, de 1,20 m).
De las que tenemos en el mercado, van bien y tienen una buena
relación calidad- precio en 1,50 la llamada Ballesta Flex y en 1,30,
la Tenax Ballesta de la casa Grauwell. |
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Con lo que respecta al carrete, lo ideal es que sea cerrado, la
serie Crack Contact 400, hoy desaparecida, era perfecta ya que
siempre, a la hora de recoger, teníamos la manivela en la misma
posición y permitiéndonos conseguir que la cucharilla no “aplomase”
en el agua con el consiguiente chapoteo y sí que se “posase” con la
suavidad con la que cae en una orilla un grillo, un gusano, una
araña o cualquier otro cebo natural al que la trucha espera apostada
en su postura o escondite.
Hoy tendríamos que recurrir a un carrete de doble manivela, ligero,
no necesariamente súper rápido, pero sí con un tambor amplio que
permita la salida del nylon con facilidad, que sea muy suave y
preciso para cerrar el pick up y comenzar a recoger. Es muy
importante que tenga un sistema anti-torcedura del hilo
absolutamente eficaz ya que si no nos va a plantear muchas
dificultades con el sedal.
El hilo es otro elemento muy importante a considerar ya que como
máximo ha de ser de 14 mm y necesita una condición “sine qua non”,
no tener memoria. La resistencia es secundaria porque es difícil
encontrar en ríos de la estructura de los apropiados a esta
modalidad de pesca, truchas de gran tamaño. Si el hilo tiene memoria
se riza con mucha facilidad cuando llevamos 20 o 30 lances y suele
enredarse en la anilla de la puntera y escupir la cucharilla hacia
atrás, a veces a nuestra cara, por eso siempre aconsejo pescar a
ballesta con gafas y gorra ya que la cucharilla -muy ligera de peso-
es difícil que nos haga daño simplemente bajando la cabeza.
La anilla de la punta de la caña tiene que ser lo más simple
posible, sin patas laterales, para evitar éstos enredos.
Por último, la ropa ha de ser lo más mimética posible con el entorno
ya que la trucha muchas veces sale de su postura y viene detrás del
señuelo, en nuestra dirección, y una vestimenta con colores
llamativos, es muy fácil que la ahuyente. En ocasiones, se clavan a
un par de metros.
La acción de pesca siempre ha de ser aguas arriba con lances cortos,
evitando ruidos y poniendo el señuelo escrutando todos los lugares
en los que puede apostarse una pintona. |