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La
pesca a mosca parece haber estado siempre relacionada con la pesca de
salmónidos, trucha y salmón principalmente, pero desde hace algunos años
se observa un cierto giro en las costumbres de los mosqueros desviando
su atención hacia otros peces, a priori, no tan “distinguidos”.
Si
bien es cierto que la gran mayoría de los pescadores a mosca de nuestro
país siguen prefiriendo las truchas a cualquier otro pez, la verdad es
que cada día hay más adeptos a “las otras especies” y es que hay
unas cuantas donde elegir como por ejemplo black bass, barbos, carpas,
lucios, luciopercas, siluros y como no las especies marinas.
Las
razones de este paulatino cambio, a mi juicio, se deben a un compendio
de diversos motivos que, aunque ninguno destaque sobre los demás, quizá
el más extendido entre la mayoría de opiniones sea el deterioro que
sufren nuestros ríos y como consecuencia directa, la fuerte regresión
de la trucha común en nuestro país.
Otros factores como son, los engorrosos sorteos, las vedas temporales,
en las cuales lógicamente no se puede pescar y las cada vez mayores
trabas impuestas por las distintas administraciones a la hora de
restringir la práctica de nuestra afición, han influido también
notablemente en este cambio de actitud.
Si a esto le añadimos, el indudable atractivo que algunas de las
llamadas “especies alternativas” poseen, como es el caso del barbo,
el lucio y la pesca
de determinadas especies marinas, no es de extrañar que muchos
de los pescadores que se inician en la actualidad en esta modalidad vean
en estas otras especies mayores posibilidades de entretenimiento que en
las cada vez más escasas truchas. De hecho me he encontrado en más de
una ocasión y desde hace ya algunos años con pescadores a mosca que
nunca han ido a pescar truchas y que directamente se han iniciado en la
pesca del barbo, (sobre todo en la zona de Extremadura) o directamente
en la pesca a mosca en el mar (sucede lo mismo en las zonas de costa
donde han comenzado su andadura en la pesca a mosca en el mar sin haber
pisado en su vida un río).
España es un país con importantes diferencias orográficas y climáticas
lo que ha hecho posible la existencia de una gran variedad de especies
tanto autóctonas como alóctonas en un espacio relativamente pequeño,
aportando a la pesca deportiva en general una gran riqueza. Cualquier
pescador de la zona centro, por ejemplo, tiene en un radio no superior a
400 km, la posibilidad real de capturar la mayoría de especies
susceptibles de ser pescadas a mosca, tanto de agua dulce como de agua
salada. Esto hace que las posibilidades de un pescador que busca nuevos
horizontes dentro de nuestra modalidad de pesca sean verdaderamente muy
interesantes.
Los distribuidores de material de pesca, casi siempre atentos a las
evoluciones del mercado y habida cuenta de las tendencias de los
pescadores, ofrecen en sus catálogos cañas, carretes y líneas
especialmente diseñados para todas estas especies. Hace algunos años
era realmente difícil encontrar material para desarrollar correctamente
la pesca de alguna de estas especies, pero gracias a algunos
distribuidores especializados hoy en día disponemos de todo lo
necesario para pescar a mosca cualquier especie, desde lucios a atunes
pasando incluso por los enormes siluros. Y si nos gusta navegar por
Internet las posibilidades de encontrar este tipo de material tanto
nuevo como de segunda mano es impresionante.
Hoy
en día la mayoría de los pescadores saben que cualquier especie es
susceptible de ser pescada con una caña de mosca, tanto si hablamos de
agua dulce como de agua salada. La creencia equivocada de que con la
mosca se pescan menos peces pero de una forma más elegante y
satisfactoria, está dando paso a pescadores que conocen el potencial de
sus equipos y que aplicando sus conocimientos a las nuevas especies
pescarán tanto o más que con cualquier otra modalidad. De hecho, cuántas
veces vamos a un embalse a pescar barbos, y clavamos 20 ó más
ejemplares, mientras que los pescadores de otras modalidades más
tradicionales han pescado muchos menos ejemplares.
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