"LA PESCA ALTERNATIVA"
Por José Manuel Hernández, Escritor

La pesca a mosca parece haber estado siempre relacionada con la pesca de salmónidos, trucha y salmón principalmente, pero desde hace algunos años se observa un cierto giro en las costumbres de los mosqueros desviando su atención hacia otros peces, a priori, no tan “distinguidos”.
Si bien es cierto que la gran mayoría de los pescadores a mosca de nuestro país siguen prefiriendo las truchas a cualquier otro pez, la verdad es que cada día hay más adeptos a “las otras especies” y es que hay unas cuantas donde elegir como por ejemplo black bass, barbos, carpas, lucios, luciopercas, siluros y como no las especies marinas.
Las razones de este paulatino cambio, a mi juicio, se deben a un compendio de diversos motivos que, aunque ninguno destaque sobre los demás, quizá el más extendido entre la mayoría de opiniones sea el deterioro que sufren nuestros ríos y como consecuencia directa, la fuerte regresión de la trucha común en nuestro país.
Otros factores como son, los engorrosos sorteos, las vedas temporales, en las cuales lógicamente no se puede pescar y las cada vez mayores trabas impuestas por las distintas administraciones a la hora de restringir la práctica de nuestra afición, han influido también notablemente en este cambio de actitud.
Si a esto le añadimos, el indudable atractivo que algunas de las llamadas “especies alternativas” poseen, como es el caso del barbo, el lucio y la pesca  de determinadas especies marinas, no es de extrañar que muchos de los pescadores que se inician en la actualidad en esta modalidad vean en estas otras especies mayores posibilidades de entretenimiento que en las cada vez más escasas truchas. De hecho me he encontrado en más de una ocasión y desde hace ya algunos años con pescadores a mosca que nunca han ido a pescar truchas y que directamente se han iniciado en la pesca del barbo, (sobre todo en la zona de Extremadura) o directamente en la pesca a mosca en el mar (sucede lo mismo en las zonas de costa donde han comenzado su andadura en la pesca a mosca en el mar sin haber pisado en su vida un río).

España es un país con importantes diferencias orográficas y climáticas lo que ha hecho posible la existencia de una gran variedad de especies tanto autóctonas como alóctonas en un espacio relativamente pequeño, aportando a la pesca deportiva en general una gran riqueza. Cualquier pescador de la zona centro, por ejemplo, tiene en un radio no superior a 400 km, la posibilidad real de capturar la mayoría de especies susceptibles de ser pescadas a mosca, tanto de agua dulce como de agua salada. Esto hace que las posibilidades de un pescador que busca nuevos horizontes dentro de nuestra modalidad de pesca sean verdaderamente muy interesantes.
Los distribuidores de material de pesca, casi siempre atentos a las evoluciones del mercado y habida cuenta de las tendencias de los pescadores, ofrecen en sus catálogos cañas, carretes y líneas especialmente diseñados para todas estas especies. Hace algunos años era realmente difícil encontrar material para desarrollar correctamente la pesca de alguna de estas especies, pero gracias a algunos distribuidores especializados hoy en día disponemos de todo lo necesario para pescar a mosca cualquier especie, desde lucios a atunes pasando incluso por los enormes siluros. Y si nos gusta navegar por Internet las posibilidades de encontrar este tipo de material tanto nuevo como de segunda mano es impresionante.
Hoy en día la mayoría de los pescadores saben que cualquier especie es susceptible de ser pescada con una caña de mosca, tanto si hablamos de agua dulce como de agua salada. La creencia equivocada de que con la mosca se pescan menos peces pero de una forma más elegante y satisfactoria, está dando paso a pescadores que conocen el potencial de sus equipos y que aplicando sus conocimientos a las nuevas especies pescarán tanto o más que con cualquier otra modalidad. De hecho, cuántas veces vamos a un embalse a pescar barbos, y clavamos 20 ó más ejemplares, mientras que los pescadores de otras modalidades más tradicionales han pescado muchos menos ejemplares.

La pesca a mosca del barbo es un claro ejemplo de todo lo que estamos hablando. Muchos pescadores han encontrado en el barbo una manera relativamente sencilla y efectiva de divertirse pescando a mosca buenos ejemplares.  En nuestro país existen muchos embalses que cuentan con excelentes poblaciones de barbos y que generalmente se encuentran muy cerca de nuestras casas. Este hecho unido a la portentosa pelea que mantienen, sus largas carreras con salida de backing incluida, un tamaño mayor que el de la trucha, la posibilidad de pescar a pez visto y con moscas flotantes hacen de esta especie una de las más apasionantes para iniciarse en esta modalidad.
Hay que decir que este tipo de pesca se practica en aguas paradas, es decir, en embalses o en el peor de los casos en ríos con mucho caudal y orillas someras. La pesca del barbo en corrientes no tiene nada que ver con su pesca en playas de escasa profundidad donde los barbos se muestran muy recelosos y nos detectan a las primeras de cambio, lo que hace que su pesca se parezca salvando, claro está, todas las distancias a la del bonefish. En este tipo de situaciones es donde un lanzador ha de hacer gala de su puntería puesto que hay que posar la mosca lo suficiente cerca para que llame su atención pero sin asustarle, sobre todo si empleamos los ruidosos bichos de foam.

Otra de las especies más emblemáticas de la pesca a mosca al margen de los salmónidos es el black bass, siendo una especie relativamente abundante y muy divertida de pescar. Es la especie reina en EEUU y puede pescarse de muchas formas y con infinidad de moscas diferentes. Los montajes para esta especie son después de los del salmón, a mi gusto, los más apasionantes debido tanto a su diversidad como a la complejidad de algunos de sus montajes.
Es un pez que presenta una espectacular lucha debido a sus increíbles saltos y a su sensacional picada.

Otra especie que cuenta cada día con más adeptos es el lucio, que pasa por ser una de las especies más carismáticas sobre todo si se intenta su pesca a mosca. El tamaño que puede llegar a alcanzar y su increíble picada hacen de él una especie sumamente deportiva. Es además una de las especies de agua dulce más agradecida con los mosqueros.
Unos recientes estudios en EEUU han puesto de relieve que un pescador de lucios a mosca y uno de spinning o casting pescando en un mismo lago al mismo tiempo, conseguirá mejores resultados, el primero, bajo cualquier condición. Y eso que un pescador de spinning o casting tiene muchas más posibilidades a la hora de lanzar y de llegar a determinadas posturas que para los pescadores a mosca son realmente incómodas o sencillamente imposibles de conseguir. Aún así, el insinuante movimiento de los streamers, especialmente diseñados para el lucio construidos con fibras que les otorgan movimiento aunque el streamer se encuentre literalmente parado, hacen que incluso el lucio más perezoso se interese por ellas.

Un caso parecido ha ocurrido con el siluro, todo el mundo pensaba que la pesca a mosca de un pez tan grande y que sólo comía en los grandes fondo sería totalmente imposible. Sin embargo se ha demostrado que es posible pescar más ejemplares de esta manera que con el tradicional sistema a pez vivo. Esto no quiere decir que se capturen ejemplares más grandes pero lo cierto es que la movilidad que posee un pescador de mosca o de spinning, buscando zonas con siluros activos comparada con la pesca estática de los pescadores de cebo, hace que las posibilidades de capturar más peces, se disparen.
Capturar a mosca ejemplares que se acerquen a los 2 m con pesos entre 40 y 60 kg no son metas imposibles sino más bien todo lo contrario. De todas formas los ejemplares pequeños y medianos, entre 20 y 40 kg, son muy abundantes ofreciéndonos además una  lucha espectacular a la que no están acostumbrados los pescadores de agua dulce. Incluso los ejemplares más pequeños de 15 kg para abajo son nerviosos, combativos y con una picada que nos hará pensar en un primer momento que hemos clavado a uno de sus hermanos mayores, con la seria ventaja de que sus peleas no se eternizarán ni nos martirizarán nuestros brazos y riñones.

Otra especie cuya pesca es también a mosca muy efectiva y muy divertida es la de la carpa. Su pesca a ninfa o con pequeños streamers, en el caso de los ejemplares más grandes es sumamente emocionante y con luchas extenuantes cuando las capturas sobrepasan los 8 ó 10 kg de peso.
La abundancia de este ciprínido sumado a su gran tamaño nos deparará buenos momentos en embalses cercanos a nuestra casa.
La carpa a mosca en EEUU y en países tan diferentes como Méjico y Nueva Zelanda está deparando un inusitado interés con multitud de nuevos seguidores. Grandes expertos de la pesca a mosca mundialmente conocidos, como es el caso de Dave Whitlock, están favoreciendo el hecho de que muchos pescadores se sientan atraídos por este ciprínido. Existen incluso foros en Internet dedicados a esta modalidad.
Otras especies, sin embargo, como la lucioperca no parecen haber sido tan bien acogidas entre los pescadores a mosca debido seguramente a varios motivos, entre ellos el ser catalogado como un pez que “tira poco” y que la mayor parte del año se encuentra en profundidades no aconsejables para ser pescado a mosca.

De todas formas su pesca está ahí para los que quieran dedicarse a ella y desde luego existen zonas en nuestro país con excelentes poblaciones de luciopercas y en algunas de ellas se están consiguiendo capturas realmente excepcionales.

Hemos visto que cualquier especie de agua dulce es susceptible de ser pescada con una caña de mosca pero no debemos olvidarnos de otro universo más recientemente descubierto, por lo menos para los pescadores españoles, como es el agua salada. La pesca a mosca en el mar cuenta cada vez con más adeptos gracias a la espectacularidad propia de esta modalidad y también a los miles de km de costa que posee nuestro país lo que puede facilitar su difusión en muchas zonas.
Especies como la lubina, la anjova, el espetón, diversos túnidos, la llampuga, el jurel, la palometa, el palometón, la caballa, la baila y algunas otras más pueden ser capturadas en nuestro país con diferente suerte porque no debemos olvidar que estamos en uno de los países que más consumen y capturan pescado con la consiguiente escasez en sus caladeros.
Esta escasez de pesca más patente en la pesca desde orilla, nos lleva a tener que pescar en muchas ocasiones desde embarcación pero esta situación genera una serie de problemas como por ejemplo tener que disponer de un barco propio o alquilar un chárter de pesca. Cualquiera de las dos soluciones pasa por un desembolso económico no apto para la mayoría de pescadores. Aún así nada garantizará nuestro éxito, aunque la recompensa cuando llega bien merece la pena.

Especies tan deportivas como las anjovas son relativamente abundantes en algunas zonas del Mediterráneo y en Canarias. Su pesca, generalmente a pez visto o mejor dicho a banco visto y muy cerca de la superficie pone los pelos de punta al más pintado.
Las palometas a pesar de su pequeño tamaño, no suelen pasar del kilo de peso, doblarán nuestras cañas hasta meter el puntal en el agua.
La pesca del espetón que parece haber resurgido últimamente con buenos ejemplares en muchas zonas del mediterráneo es también una pesca bastante divertida.
La lubina aunque su pesca nos proporciona resultados muy desiguales debida a su relativa escasez en todas nuestras costas es una especie mosquera donde las haya que entrará sin recelo tanto a streamers como a poppers y a sliders.
Los atunes, tanto el rojo en el mediterráneo como la albacora en el norte, abren un mundo de posibilidades a los pescadores más intrépidos que buscan grandes capturas con extenuantes luchas.

La pesca a mosca del palometón aunque dispar en resultados ofrece en determinadas zonas de España posibilidades de éxito muy reales que con paciencia y saber hacer pueden dar lugar a capturas verdaderamente escalofriantes.
Las llampugas del Mediterráneo aunque no posean los tamaños de sus hermanas caribeñas, gracias a su poderío físico y a sus increíbles saltos pondrán a prueba nuestro equipo y nuestros nervios cuando después de clavarlas y efectuar diversos saltos decidan situarse de lado, mostrando su flanco, como buenos carángidos que son, y veamos como nuestro caña se arquea hasta cotas bastante preocupantes.
Existen especies con posibilidades reales de ser pescada desde orilla, como son, aparte de las lubinas, las bailas y los jureles que a pesar de su pequeño o mediano tamaño nos harán pasar ratos realmente agradables pescando en playas durante la noche empleando pequeños streamers.
El mar posee cientos de especies que de una u otra forma pueden ser capturadas con una caña de mosca, los tiburones, las corvinas, las serviolas, siempre hay un nuevo reto para un mosquero inquieto.
La pesca a mosca en el mar es, como ya dijeron en su día unos amigos míos, la última frontera y nosotros no nos lo deberíamos de perder.

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