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En África todavía hay una aventura
que vivir para cualquier pescador. Es la captura de una gran perca del
Nilo, uno de los peces de agua dulce que adquieren más tamaño y peso.
Una brisa sofocante golpea
la tez curtida del nubio Ramadan Fox, quien dirige la pequeña
embarcación a motor hacia una pequeña isla en la inmensidad del lago
Nasser. Los rayos del sol comienzan a coger temperatura y un milano
sobrevuela la lámina de agua en busca de alguna presa. En la embarcación
todo está preparado para comenzar la jornada de pesca. Dos pescadores
europeos ultiman los preparativos de los equipos, mientras la
embarcación corta con seguridad las estelas de las rudimentarias barcas
de los pescadores ribereños. En el parabrisas de la lancha cuelgan ya
peces artificiales de gran tamaño y las cañas cimbrean levemente en los
portacañas.
Hábilmente, Ramadan Fox acerca la proa a la orilla rocosa de una isla
que tiene apenas unos arbustos desérticos por vegetación. Los dos
pescadores saltan a tierra firme pertrechados con sus cañas y una
mochila con lo más básico –una botella de agua y las cajas con peces
artificiales, bajos de línea, emerillones…-. El terreno es rocoso y
árido, el calor aprieta, pero las ganas de sentir un gran pez al otro
extremo del sedal pueden con todas las adversidades. Los pescadores
comienzan a lanzar en los sitios más propicios, pequeñas reculas entre
las piedras y zonas someras con fondo rocoso a un par de metros de
profundidad.
De repente, una gran perca se deja ver en superficie, un hormigueo
recorre todo el cuerpo de los pescadores que, raudos, lanzan sus
señuelos hacia la zona. La picada no se hace esperar, el carrete silba,
mientras suelta con resistencia algunos metros de sedal. La lucha esta
planteada. El pez ha detenido su frenética carrera, pero en estos
momentos el pescador siente la fricción de línea en un movimiento
completamente vertical. La perca se defiende al sentirse apresada y va a
dar un salto. Es uno de los momentos más comprometidos de la lucha. Como
si de un black bass se tratara, la perca rompe la superficie y saca todo
su cuerpo del agua, a excepción de la cola, mientras cabecea sin parar.
Cae y vuelta a empezar. La línea se desplaza en horizontal en avances
continuos y seguros. La perca todavía tiene fuerzas.
Después de tres saltos más y 20 minutos de pelea, el pescador consigue
levantar a la gran perca con el atrapapeces. Gritos de satisfacción y
abrazos de enhorabuena se viven ahora en el bote. Ramadan Fox introduce
la perca en el saco acolchado para pesarla. La balanza arroja 34 kilos
de pez. Después de las fotografías de rigor del orgulloso pescador con
la pieza, ésta es devuelta al agua y se pierde en la profundidad de las
aguas cristalinas del lago Nasser. Los pescadores regresan a la
embarcación y Ramadan Fox arranca los motores y pone destino hacia otro
de los múltiples islotes rocosos que jalonan el lago Nasser.
Esta escena es habitual en el lago Nasser –la presa de Aswan-. Para los
pescadores de black bass más empedernidos, Egipto es uno de los destinos
ideales. Imagínese capturar un black bass, pero de más de 20 kilos. Toda
una gozada y un reto.
El escenario de la pesca de la perca gigante del Nilo es el lago Nasser.
Esta inmensa lámina de agua se encuentra en el sur de Egipto y es uno de
los mayores lagos artificiales del mundo. La belleza de lugar reside en
que el desierto egipcio llega hasta las orillas de este lago. El lago
Nasser es el producto del represamiento de las aguas del Nilo con la
presa de Aswan. Esta presa la construyó el presidente Gamal Abdal-Nasser
en los años 60 y 70 de siglo XX para controlar las inundaciones anuales.
Fue diseñada por ingenieros británicos y construida por expertos
soviéticos. El coste total de la obra fue de un billón de dólares
americanos y en la actualidad es empleada para generar 10.000 millones
de kilowatios anuales y tiene capacidad para regar 800.000 hectáreas. La
lámina de agua tiene una extensión máxima de 400 kilómetros de longitud
y la presa embalsa entre 44 y 70 millones de metros cúbicos de agua. En
sus orillas, hay poblaciones nómadas de pastores y pescadores.
Con estos datos que rozan el gigantismo, los pobladores de esta agua no
podían ser menos y su máximo exponente es la perca del Nilo, que en
estas latitudes pueden superar con facilidad los 100 kilogramos de peso,
aunque en la pesca deportiva lo habitual es obtener peces de entre 20 y
50 kilos.
Las técnicas empleadas para la pesca de la perca del Nilo son el lance y
el curricán, aunque también se las puede tentar con mosca, aunque puede
resultar muy pesado, debido a que dedicamos toda la jornada a la pesca y
hay que mover señuelos muy pesados, que profundicen varios metros de
profundidad.
Si pretendemos tentar a las percas gigantes del Nilo, tendremos que
preparar los equipos para la ocasión. La caña debe ser de acción pesada,
muy resistente y con una longitud de unos tres metros si pescamos al
lance desde la orilla o desde la embarcación. Durante las jornadas se
alternan el lance y el curricán. Para la segunda técnica, las cañas de
curricán de mar nos servirán, aunque cañas de spinning de 1,90 metros y
duras nos servirán. Los carretes deben ser bastante resistentes, con un
buen freno y manejables. Una de las gamas más aconsejables es Stella, de
Shimano.
Las líneas también deben ser un tanto especiales. Las líneas trenzadas
están desaconsejadas debido a los fondos rocosos del embalse. En cuanto
a los monofilamientos, los más utilizados son los de diámetro de 0,40.
Además, para la acción de pesca, se incorporan bajos de línea de 0,80,
también de monofilamento, para que resistan la fricción con las rocas.
Los emerillones deben ser reforzados, debido a la tremenda tensión que
deben aguantar.
En cuanto a los señuelos, las dimensiones serán también grandes. Los más
utilizados son los Super Shad Rap, de 14 centímetros, aunque también
funcionan bien los Deep Tail Dancer, de 11 centímetros, X Rap, de 14
centímetros, así como vinilos de grandes dimensiones. Los colores más
efectivos son las imitaciones de perca en colores naturales, así como
todas sus variantes en tonos llamativos –BRP, FP, HTP, TPT- y colores
más naturales como azul –BSH- o naranja –GF-, así como el denominado
Marlboro –RH-. Hay que hacer un inciso en cuanto a los anzuelos se
refiere. Los anzuelos que vienen montados con los peces artificiales
serán goma e mascar para las percas del Nilo. Es imprescindible
cambiarlas por otras de acero reforzado si no queremos perder a los
peces más grandes.
Con este equipo estaríamos preparados para afrontar la pesca de la perca
del Nilo, uno de los nuevos retos para los pescadores españoles, pero
sobre todo para aquellos más especializados en la pesca del black bass.
La pesca desde orilla o desde embarcación al lance es muy similar,
aunque hay que hacer una salvedad. Es muy improbable que la perca del
Nilo coma en la superficie y rompa la lámina de la superficie, por lo
que poppers y similares se pueden quedar en casa. En la pesca al lance,
sobre todo en primavera, se realiza en las orillas de las islas que
jalonan el lago Nasser, donde las percas buscan presas como las tilapias.
En invierno, los peces se refugian en zonas más profundas, por lo que el
curricán es la opción más adecuada en esa época.
Aquel pescador que prueba la pesca de la perca del Nilo, seguro que
repetirá. El Nilo engancha, ya no sólo por la pesca en sí misma, sino
también por el entorno y el ambiente aventurero que se vive durante las
jornadas en el lago Nasser. Es uno de los destinos todavía vírgenes
donde practicar la pesca y sentir todo el sabor de los safaris del siglo
XIX, pero en el siglo XXI. Toda una experiencia para aquellos pescadores
más aventureros. |