LA TEMPORADA SALMONERA DE 2005

Por Miguel Anxo Lareo,
Webmaster de www.masmar.com

LAS CAPTURAS EN GALICIA ASCENDIERON A 255 EJEMPLARES

 

Para el río Eo fue la mejor temporada de los últimos 17 años. Los máis de 3.000 pescadores que habitualmente participan en la campaña capturaron un total de 236 ejemplares en el Eo, repartidos entre los cotos de Abres (34), San Tirso (113) y A Pontenova (89).

 

El Ulla que había aumentado el cupo de 30 a 40 ejemplares quedó con sólo 21 capturas. La gran desilusión para los pescadores fue el Coto de Couso pues no superó a Sinde y mucho menos a Ximonde a donde los salmones llegaban con pulgón.

En el Masma, Coto de celeiro, sólo se capturaron 19 ejemplares de los 40 permitidos.

 

Según la Consellería de Medio Ambiente, el aumento de las capturas viene dado por la tendencia al alza de las poblaciones, especialmente en el Eo que pasó de los 60 salmones capturados la pasada campaña hasta los 236 en 2005.

La Consellería de Medio Ambiente posibilitó el aumento de las capturas a través del incremento de los cupos de salmón establecidos en la orden de pesca fluvial de esta temporada.

En el período 1995-2004 la Consellería repob los ríos gallegos con más de 1,7 millones de ejemplares de salmón atlántico en distintas fases de crecimiento, con lo que se pretende mejorar las poblaciones de esta especie en los ríos gallegos.

LA FEDERACIÓN AFIRMA QUE SE RECOGEN LOS FRUTOS DE MUCHOS AÑOS DE TRABAJO

Tras muchos años de escasez y penuria, en los que los ejemplares atrapados se contaban con cuentagotas, la pesca del salmo salar, el salmón atlántico, se recupera en los ríos lucenses. El Eo y el Masma, únicos cauces en los que está permitida su captura, han alcanzado cotas no conocidas desde hace 17 años en el caso del río fronterizo con Asturias mientras que el Masma llegó a las 19 capturas.

En esta temporada, del 20 de marzo al 31 de julio, ha sido el Eo, una vez más, el que se ha llevado la palma en cuanto a número de ejemplares; 236, repartidos entre los tres cotos en los que está permitida su pesca (Abres, San Tirso y A Pontenova). Como contraste, en el año 2003 las capturas en este río apenas sobrepasaron las 60. Eso sí, lejos de los miles de ejemplares de los que hablan las crónicas.

La pesca del salmón es cíclica, pero ahora se están recogiendo frutos tras muchos años invertidos en su recuperación.

En Lugo existen otros dos ríos salmoneros, el Ouro y el Landro, todos en el norte. Sin embargo, en ninguno está autorizada de momento su captura. En el Ouro se puede pescar ahora mismo reo, pero de momento es pronto para permitir que se pesque salmón.

 

2.748 CAPTURAS EN UNA GRAN CAMPAÑA EN ASTURIAS

Los ríos asturianos cerraron una fantástica temporada. El Sella repitió como el río de mayor rendimiento y redondeó las 1.100 piezas.

La temporada ha sido de las mejores de los últimos años, muy cerca de los registros de la de 2001 (2.788 piezas) que es la referencia más próxima de un buen ejercicio salmonero. Cabe resaltar el dato de que todos los ríos mejoraron su rendimiento de la campaña de 2004, en el caso del Narcea casi doblándolo, hasta llegar a los 832 ejemplares. Aunque el aumento más espectacular fue el del Eo, que pasó de los 100 a los 236 salmones. Incluso los ríos menos productivos, como el Porcía y el Navia, mejoraron sus cifras, que no por ser modestas dejan de tener relevancia a efectos estadísticos.

Casi 2.800 capturas conforman un balance bastante aceptable para la temporada de pesca del salmón. La mejor de los últimos cuatro años, con unos resultados excelentes en lo que se refiere al número de capturas, puesto que se llegaron a controlar en los distintos centros de precintaje nada menos que 2.748 ejemplares, 959 más que la campaña precedente.

No es una mala cifra dentro de un contexto de recuperación de los ríos que se viene produciendo en los últimos años, pero aún está lejos de las que  se registraban hace tan solo 20 años. Por cuencas, el Sella, con más de mil piezas, es el gran protagonista, en una temporada notable. El Narcea también experimentó un aumento considerable de capturas, lo que ha influido muy directamente en el balance general. Hay que remontarse al año 1988 para contemplar una temporada con tan alto número de capturas en el Sella. Ese año sumó 1.181, último ejercicio en el que superó el millar de capturas.

Los datos más importantes a destacar fueron claramente dos: la gran cantidad de capturas y también el tamaño y el peso de las mismas.

El ejercicio de 2005 se caracterizó por un fuerte inicio, puesto que se pescaron salmones desde el día de la apertura  y las jornadas en blanco apenas hicieron acto de presencia durante la campaña.

El ritmo de capturas fue muy alto. Y es que en el meridiano de la temporada -hacia finales de mayo- se registraron días de hasta 82 ejemplares precintados.

Este registro se produjo, concretamente, el 21 de mayo, en una jornada donde el Sella aportó a su balance particular 45 salmones y el Narcea sumó 28.

Por contra, la presente campaña sufrió un retroceso en el último mes, por lo que el número de salmones echados a tierra descendió de forma considerable.

Las causas están bien claras para pescadores y ribereños. Los salmones dejaron de picar con más facilidad de la prevista por el estiaje que presentaron todos los ríos en este último tramo de la campaña y, sobre todo, por el calor de la primera quincena de julio.

Los augurios eran buenos, ya que en el pasado invierno se llegaron a controlar unos 4.000 salmones, una cantidad obtenida a través de los datos que ofrece el contador ubicado en la zona canguesa de Caño.

En 2004 hubo mucho salmón pequeño, pero este año fueron más grandes, la mayoría de los que se sacaron estuvieron entre los cinco y los seis kilos.

La campaña en el Sella curiosamente fue todo lo contrario que el pasado año, ya que en 2004 tuvo un mal inicio y una buena recta final. En esta ocasión el hecho se produjo al revés.

En el Narcea se superaron los números de las cuatro campañas precedentes, aunque lo más importante fue que quedó en el olvido las dos temporadas anteriores, que no dieron precisamente salmones en abundancia.

También fue positivo el balance en el Eo, donde se dobló con creces el número de capturas, y en el Esva, que mejoró ligeramente, al igual que el Cares, que tuvo una buena recta final, lo que le hizo superar las 400 capturas.

Asimismo, la recuperación del Nalón, del Navia y del Porcía es una realidad y cada año superan las cifras del anterior.

Otros factores a tener en cuenta sobre lo positivo que ha resultado la campaña son las constantes repoblaciones que se vienen haciendo desde hace casi una década en colaboración con las distintas asociaciones fluviales y la abundante agua que dejaron las nevadas del último invierno en los ríos asturianos.

Por cotos, donde más salmones se pescaron fue en el de Tempranas (Sella) con 86, seguido de Monejo (Cares) con 56, Cañeres (Sella) con 54, El Pilar (Narcea) con 45, Louredal (Eo) con 45 y La Defensa (Narcea) con 44.

Los pescadores que más piezas precintaron fueron: José Luis Gutiérrez Soto (31, en el Sella), Javier Gutiérrez Soto (25, en el Sella), Francisco antonio Caldevilla (23, en el Sella), Raúl Sánchez Pérez (20, en el Sella), Antonio José Mori (19, en el Sella), Enrique Luis Berrocal (17, en el Narcea), etcétera. Antonio José Mori también estuvo en el Cares (13 capturas) y en otros ríos donde también pescó algún que otro salmón, entre ellos el Campano.

José María Rojas logró el de más peso (12 kilos, en el Narcea). Jesús Martínez Suárez logró uno de 9,8 kilos en el Narcea, Fernando Labarga otro del mismo peso en el Sella y Mauricio Heurez uno de 9,75 kilos en el Cares.

Las cifras son para sentirse satisfechos tal y como reconocen distintos especialistas y aficionados. Podemos decir que fue una temporada muy buena y no dudan en atribuir el éxito a los trabajos de repoblación realizados en los últimos años. La Consejería sigue trabajando en distintos frentes para la supervivencia del Rey del río y, por ello, entre otros asuntos, estudia reducir el número de cormoranes, una especie que hace estragos de forma especial en el Narcea. Es precisamente en este río donde el problema del furtivismo tiene una mayor incidencia. Ni la guardería ni la Guardia Civil son capaces de frenar a numerosos ribereños de la zona de Láneo y Cornellana que una vez cerrada la veda se dedican a sacar salmones del río con redes y con un fusil de pesca submarina.

Respecto a la próxima temporada, el optimismo es grande, sobre todo porque han quedado salmones en todas las cuencas fluviales, ante todo en las del Sella y Narcea, donde se han avistado numerosos ejemplares, además de que se esperan abundantes repoblaciones y buenos desoves.

 

CAPTURADOS 212 SALMONES EN CANTABRIA

El número de salmones pescados en los ríos de Cantabria en la campaña de este año, que finalizó el 17 de julio, asciende a 212, casi cien más que en el 2004, cuando fueron capturados 125. La cuenca más fructífera fue la del Pas, con 97 ejemplares, seguida del Deva, con 52 y del Asón, con 48. En el Nansa se pescaron 15 y un sólo ejemplar en el Pisueña y en el Miera.
 

SAN TIRSO DE ABRES ENTREGA EL SALMÓN DE ORO 2005 AL CAÑISTA QUE PESCÓ LA MAYOR PIEZA DEL EO

La temporada de pesca tocó a su fin. Por este motivo, como cada año, el ayuntamiento de San Tirso de Abres entregó el Salmón de Oro 2005 al pescador que capturó la pieza de mayor peso en el río Eo. En esta campaña, el trofeo fue a parar a manos del gijonés Pablo José González López. El dos de mayo, González capturó un salmón de nueve kilogramos en las aguas del Eo. La entrega de premios tuvo lugar en el complejo de agroturismo Amaído, de San Tirso. El establecimiento concedió otro galardón al vecino de Cangas de Onís José Manuel Mori Cuesta, cañista que pescó el Campano -salmón más tempranero- de este año. La alcaldesa santircense, la popular María Goretti Quintana, también entregó el premio al Mejor Pescador -por el mayor número de capturas- a Juan Almeida García.

 

PROBLEMÁTICA DEL SALMÓN EN NAVARRA

Desde los años 60, la tasa de salmones del Bidasoa se ha reducido drásticamente. Jorge Teniente, presidente de AEMS-Ríos con Vida, considera que los obstáculos más importantes a los que se enfrentan estos peces son la gran cantidad de presas insuperables y la escasez de agua por culpa de las centrales hidroeléctricas. No obstante, opina que la puesta en marcha de algunas medidas, como la destrucción de todos los diques en desuso, podría aumentar la población de este río a medio plazo.

Las poblaciones de salmón atlántico se han reducido a causa de la extracción de agua, los obstáculos al paso de los peces, la erosión y el encenagamiento motivados por la recogida de madera, la pérdida de vegetación de ribera, la canalización de ríos y los vertidos contaminantes. Los salmones se ven gravemente obstaculizados por diques impracticables o por una combinación de obstáculos y un nivel de las aguas bajo. El salmón atlántico puede saltar distancias verticales de casi cuatro metros para superar obstáculos. Sin embargo, los diques y otras barreras hechas por el hombre han tenido una gran influencia en sus cifras a lo largo del último siglo. El agotamiento de las reservas ha constituido también un factor. Las tasas de explotación han sido mucho más elevadas para los peces que llegan pronto que para los que llegan tarde, lo cual ha tenido como consecuencia una tasa más elevada de peces en la fase de su primer regreso del mar al agua dulce (salmones añales) y un exceso de machos en los terrenos de desove.

El río Bidasoa arrojaba en el siglo XVII una tasa de salmones capturados anualmente de alrededor de 1.500 ejemplares y la mayor captura documentada data de 1893, con 1.101 salmones pescados, actualmente la media es de 35. La decadencia en las poblaciones del salmón en el Bidasoa empezó a principios de siglo XX, pero a partir de los años 60 y 70 la decadencia fue brutal provocando casi su extinción de no haberse tomado medidas de urgencia e invertido ingentes cantidades de dinero de las arcas forales.

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