LOS RÍOS SON SAGRADOS
Por el Doctor Juan José Moralejo

Llueve agua a Dios dar y ya era hora para que hinchen, empreñen, y se explayen a gusto los ríos, que ya andaban mohínos. Da gusto ver llover porque es vida para los rios, que son vida para las truchas, que son vida para un servidor, que necesita vivir porque dependen de él muchas personas queridas y no tan queridas, desde las que esperan la nómina a las que esperan aprobar. Se seca el río, se ahoga la trucha, me muero yo y a ver qué comen mis hijas y quién examina a los de Lingüística Indoeuropea. Ahí tienen ustedes una cadena biológica o como se llame que sería criminal quebrar por los daños ecológicos sobrevenidos. Ya decía el poeta que nuestras vidas son los ríos, y lo dijo para que se les quede más claro y más bello lo que acabo yo de exponerles. Y no sé de ningún poeta que haya dicho que nuestras vidas son los embalses, pero en el séptimo círculo del infierno pone Dante a un desaprensivo que había hecho un soneto a las minicentrales.

Hace un par de años me mutilaron estupidamente una buena parte de mi vida en el Deva, al que no respetaron la divinidad que su nombre céltico pregona. Le metieron una minicentral que es una maximierda, sin perdón.

Un cambalache depredador, como son todas las minicentrales. Y ahora quieren ponerme patas arriba la belleza pujante del Ulla y sus muchos y muy guapos hijos, todos y cada uno de ellos un mundo que vale más que toda la basura kilovática y dividendera con quieren sofocarlos. Y la mano que se atreve llega hasta el Sela en el Miño, que siempre fue mío por herencia de mi abuela en Cortegada. Van a pasmar al Miño, van a hacer que deje de correr, los hijos desnaturalizados no van a dejar ni muestra de cómo era su Padre cuando no se le había perdido el respeto. Acabarán machacando Tui y ValenÇa para escurrirle al río la última gota de codicia.

Si en la Xunta hay y funciona algo de Cultura, Medio Ambiente, Ordenación del Territorio...... ya saben por dónde tienen que empezar: ley urgente para bloquear la propagación de la peste minicentralera/maximierdera, ley urgente para dejar en paz a Ulla, Deza, Arnego, Pambre, Boente, etc. cuya riqueza e importancia solamente en el ruido del agua que corre vale muchísimo más que todos los electrones del mundo en frenesí de calambre. Bueno lo anterior me ha salido un tanto extraño o chorra, pero el Ulla y adláteres que no me lo toquen. Aviso, soy capaz de ir a pescar con pistola porque, con otro poeta, los ríos están dentro de mí y, ya sin poeta, a mí no me embalsa nadie.

Publicado en 1999

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