ÉGLOGA A LA CAÑA, LA DE PESCAR
Por Juan José Moralejo

Licenciado en Truchología por la Universidad del Deva (Orense)
Doctorado en Reología por la Universidad del Tambre (Coruña)
Socio de Honor Vitalicio del Club de Pesca Fluvial Tambre
MIEMBRO DEL CONSELLO ASESOR DE VILAGUDÍN

10º Encuentro de Prensa de Vilagudín
Vilagudín
(Ordes), 27-29 de abril de 2007

Queridos cofrades de vicio:

os habla un colega que a sus títulos ya veteranos en la pasión fluvial añade este año la novedad de nada menos que Miembro del CONSELLO ASESOR de Vilagudín, un nombramiento que debo a la generosidad del Excmo. Sr. Duque do Sar, D. Miguel Piñeiro, cuya vista guarden Dios y Santa Lucía muchos años… Cuando se les comunicó mi nombramiento a los salmones y a las truchas del Coto hubo una general sensación de alivio y esperanza de llegar a viejos.
El amigo Piñeiro me encarga una Égloga a la caña de pescar y tengo que reñirle y refrescarle su Teoría de la Literatura, que se la han comido entre los riscos y las moscas. Dice el Diccionario de la Real Academia que en una égloga suelen aparecer pastores que dialogan acercan de sus afectos… y digo yo que, además de no ser pastor, de mariconerías ¡ni hablar!, que sólo nos faltaba que nos pillase la guardería en lo de
-¿Me quieres mucho?
-¡Como la trucha al trucho!
o, peor todavía, en
-Te doy un beso, si me das un risco
-¡De eso, nada! Tres besos por lo menos, que es risco de artesanía.
En fin, a la caña de pescar se le puede hacer un ditirambo, una loa, un encomio, un panegírico… pero yo prefiero dedicar el folio a, en primer lugar, agradecer a Juan Queiro y a GALIPESCA que el Coto de Vilagudín siga en buena actividad y les deseo que este 10º Encuentro de Pesca la potencie como bien se merece.
Y ¡ojo al dato! Miguel, Pepe, Xaquín, Alberto, Juan y todos cuantos por aquí pasamos: en la buena actividad del Coto de Vilagudín incluyo el capote, que pone las cosas en su punto de Naturaleza y desmiente que esto sea una bañera para lo que en Galicia decimos ‘chegar i encher’; con otras palabras, al Coto de Vilagudín su condición de intensivo no le quita nada de su mejor condición de natural… Bueno, por fortuna, no tan natural como lo que hoy parece natural en ríos gallegos que fueron espléndido H2OT (Hidróxido de Trucha) y hoy, si alguien se ocupa de ellos, será o la Teoría de la Mierda Pura y Dura o la Física del Vacío Pavoroso.
Y el remedio no está en ponerse bordes con centímetro más o menos de cucharilla, 0,20 o 0,25 de sedal, etc., sino en hablar seriamente de centrales y minicentrales, caudales ecológicos, purines, contaminaciones agrícolas, urbanas e industriales, depuradoras insuficientes o inexistentes... En fin, no voy a aburriros con la letanía de calamidades que conocéis mejor que yo. Dice el PPP, Papelín de Puñetas y Prohibiciones, para la temporada 2007 que está vedado el Umia y más bien debería decir que queda severamente prohibido el maltrato a moscas, saltamontes, grillos, etc. metiéndolos en lo que queda del tal Umia. En cuanto a la danza de los centímetros -17, 19, 21, 23, 25- que debe medir la trucha con derecho a cesto ‑por cierto que el otro día en el Tambre una de 19 cm asomó la cabeza y me dijo muy cortés: “Si se viene usted 300 m más abajo le pico, que aquí son 21cm y no puedo”-, es, iba yo diciendo, una danza tan completa, tan meditada, tan detallista y precisa la danza de los centímetros que bien se merecería una escala paralela de pesos y estaturas del guardarríos correspondiente; por ejemplo,
Trucha de 17 / Guarda canijo y flaco, pero
Trucha de 25 / Guarda de 90 kg. y 1,85.
En fin, vamos a dejarnos de cosas accidentales y vamos a lo principal: lo primero es que aquí estoy haciendo Pesca sin Muerte, que yo bien me entiendo en que las cosas, si las dejamos a su aire, se iban a Muerte sin Pesca. Bueno, parece que todavía habrá tiempo y jornadas para perder unas cuantas moscas y por ahí andará algún reo que acabe en mi cesta.
Lo segundo, y empezando a terminar, es dar cuenta de una novedad importante y que supongo de alegría general en la cofradía. Todos sabéis que, sobre todo pescando con waders, el tener que orinar es faena molesta, un verdadero coñazo porque, salvo que alguno quiera hacernos aquí y ahora exhibición de sus capacidades, ni la longitud ni la tensión de la manguera, ni siquiera en sus mejores días, podrían remontar la cota que nos evite bajarnos los waders, una pejiguera que además los reos podrían interpretar como rendición nuestra ante lo muy hijoputas que son ellos. Pues bien, os anuncio que ya están patentados y son de inmediata comercialización los waders con bragueta de cierre estanco y periscopio uretral o pijoscopio, que, además, tiene una válvula de seguridad, no vaya a ser que se te cuele un alevín y, además de que te muerda, venga la guardería y te acuse de pescar trucha pequeña con lombriz prohibida.
Y vale ya, cofrades. Gracias, un fuerte abrazo y a seguir en el vicio.
Santiago y Vilagudín, 28 de abril de 2007.

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