Se agradece la excelsa condición de

PESCADOR DESTACADO

por Juan José Moralejo

Refuxio do Tambre - Noia. 23/09/06

Queridos amigos del Club de Pesca Fluvial Tambre:

Como sigáis por esta vía de “hojamenearme” en cuanto veis o inventais ocasión para ello, voy a tener que recordaros, con Groucho, que yo nunca me apuntaría a una sociedad que admite tipos como yo. Pero bien entiendo que en amistades no hay caudales ecológicos, sino chorro limpio, y así es como valoro y contesto el nuevo honor que me une más a todos vosotros y al que procuraré corresponderos con muchos años de pesca sin muerte, es decir, de seguir pescando ¡es un decir! sin haberme muerto; bueno, aunque sean muchos años de “ir al río” y algún que otro día de “volver de pesca”, ya vale. No me imagino, creedme, qué podrían hacer para alegrar sus vidas O Marcaso, Os Mallos, O Refuxio... sin recibir mi visita; de verdad, de verdad de la buena, le noto otro aire al Tambre en cuanto me dejo caer por allí, lo veo como más alegre. Bueno, lo de me dejo caer es un decir, pues, por ejemplo, del amigo Reboredo tengo que aprender mucho, muchísimo, en pescar, pero no a dejarme caer.
En fin, que bien sabido es que las decisiones del ser humano son conflicto y componenda entre el Pirinicio Superior, que de cintura para arriba propone la frialdad de lo racional, y el Pirinicio Inferior, que de cintura para abajo impone la arroutada en caliente. En vuestras decisiones de hacerme Vitalicio, de Honor y Destacado asistimos a una orgía del Pirinicio Inferior, recalentado en afectos y simpatías a mi persona, y mi persona os respondió y responde mil veces que muchas gracias, gracias a esgalla y a cachón. Pero en la decisión de hacerme Támbrico Gratuito exhibisteis la prudente razón de vuestro Pirinicio Superior, pues el cobrarme cuota solamente podría ser en concepto de desgaste de las piedras de las orillas del coto, ya que mi terca insistencia en la pesca sin suerte os pone muy crudo el discurrir la base legal y algebraica para cobrarme por lo que pudiera pillar.
Porque, amigos míos, en una temporada en que cubrí muchos días el cupo legal de médicos y enfermeras -¡benditos sean todos y todas por lo bien que me tratan!-, en el río hice capotes como para vestir una división de Infantería y tuve en las manos cinco reos que andaban entre los 26 y los 29. Tres en menos de media hora en Sinde, cuando apuraba la hora de pasar lista en casa y no hubo margen para ver si caía el de 30 o más. Dos en otras dos ocasiones, Marcaso y Refuxio. De Couso sólo hablo en presencia de mi abogado o, mejor, del fiscal, si me promete actuar rápido.
Pero tenía yo desde enero un coto en Ximonde para el 30 de setiembre y vigilaba mis vísceras y mi agenda con aprensión de que algo o alguien viniera a tocarme las narices del Pirinicio Inferior ¡y no sé si me explico! En la madrugada de ese día repicaba disuasoria la lluvia en mi ventana; a las once me dice Miguel que tienen mañana templada, sin lluvia e incluso rachas de sol, pero que es mejor irse a un tentempié porque el pecerío no está por la labor. De ese tentempié, de sus ilustres oficiantes, del caudal alcohológico y de sus consecuencias tenéis información excelente e
n www.miguelpesca.com
(especiales), lo cual me permite limitarme a señalaros la “parajoda” de que alguno por culpa de la caña no podía con la caña. Toñito, corazón macrocósmico, en un desbarre de generosa servicialidad se apuntó a ser mi ganchero, es decir, que se apuntó a la baja laboral más evidentemente fraudulenta de la Historia, con menos trabajo en perspectiva que los bomberos del Polo Norte.
Y, como Dios premia a los buenos y castiga a los malos (además de enviar a los regulares a Ceuta y Melilla), me envió a su Delegado Fluvial, Xaquín Muíños, para vengar la clausura de la temporada pasada, cuando Juan y Miguel me dejaron en la “playa”, donde hice el ridi, y subieron a las corrientes, de donde volvieron con sendos reos de kilo muy largo. En esa misma “playa” me dio Xaquín un par de lecciones de cómo, hacia, desde dónde... lanzar el trallo –dos moscones y un risco, virguerías piñeiriles- y cómo traerlo sin prisa ninguna. Y pesqué un bicho xeitoso, aunque ya los he pillado más grandes ¡y tengo testigos!, y tuve dos picotazos que pudieron haberme alegrado el día y pensé que, si es Xaquín el oficiante, hace el cupo en media hora. En fin, con Xaquín al lado yo puedo hasta necesitar a Toñito de ganchero, pero también para esa labor estaba Xaquín al loro.
Cuando salíamos de Ximonde hacia Pontevea nos topamos con un tejón al que Xaquín le calculó a ojo experto que tenía pelo para 3.837 riscos y 4.701 plumas. Admiré tanto o más que la rapidez del cálculo la precisión de sus cifras.
En fin, una excelente ceremonia de clausura a la que sólo le faltó haberla celebrado en Os Mallos y ante gente tan amable, selecta y experta como la que me ha honrado con la copa de Pescador Destacado. Y para no perder las maneras, os adjunto el sonetillo que dé ritmo y rima a vuestra amistad y a la mía.

 

No bastaba aquel honor de vitalicio
con que ya me teníais asombrado
y este año os salió del Pirinicio
el tenerme también por destacado.

¿Qué decir de tan alto beneficio
que redime de un año desdichado,
reducido a miserable desperdicio?
Gracias mil hoy os digo con agrado.

Y también os diré que hasta lamento
que no fuese escenario el bravo Tambre
de la suerte con que el Ulla me bendijo:

en el último ¡ultimísimo! momento
fue piadoso en aliviar mi terca hambre
con un reo al que quiero como a un hijo
.

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