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En la Guerra de Troya, cuando a algún combatiente se le desconectaba el cable que va del Pirinicio Superior a la Singüeso y se le escapaba una inconveniencia de los calibres del nueve largo en adelante, sus amigos, amiguetes y amigotes, colegas y coleguillas, socios y cofrades lo reprendían con un severo a la par que afable ¿Qué palabra se te ha escapado del cerco de los dientes? y el reprendido se daba un autocachete y se prometía tener más cuenta del susodicho cerco y cuidar de la Singüeso verificando siempre, antes de hablar, que la tenía conectada al Pirinicio Superior o disco duro de la sensatez y el buen criterio. |
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El Doctor Moralejo ¿renegando de su Miño? |
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Ahí me tienen, con semblante alegre y sereno,
sin que me corroa la envidia y sin que se me advierta gesto, mueca o
rictus de renegar de lo mío para ¡vaya por Dios! pasarme a lo que
también es mío. Pero D. Miguel Piñeiro, Duque do Sar, al que una
reciente experiencia que luego os cuento e ilustro tenía mohino y
dolido, bajó la guardia del cerco de los dientes y dejó escapar la
ominosa sugerencia de que yo podría estar renegando de mi Miño,
cuando me vio refocilado en mi terca afición en aquel hermoso y
crecido Ulla que visitamos el pasado sábado, 19 de abril de 2008, en
Monterroso, donde Guerra, Guerreiro y otras gentes de paz, de buena
caña y mejor amistad celebraban el
Concurso Social de la Asociación de Pescadores
da Ulloa. |
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Un
supositorio: El Duque do Sar ¿añorando el Miño? |
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¡Ay, Migueliño, ay!
¿Qué palabra se te ha escapado del cerco de los dientes? Repara en
que podríamos ir a por ti y hacernos el supositorio de ponerte en tu
Ulla a tener añoranza de mi Miño, cuando la puñetera y cruda
realidad es que cierras los ojitos y pones cara de niño bueno porque
tu añoranza ¡y la mía! es de una picada que nos alivie el
estruendoso capote en que, según mis noticias, nos acompañó la tira
de colegas porque el día no estaba para alegrías y las muy muy... no
habían leído que era día de concurso. |
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El Duque tuvo que
hacer cuerpo a tierra y no se me tiró goloso del puente porque el
biruxe mañanero no invitaba a tolerías. Y al Duque tuve que
precisarle que a mi río, cuando era río, le recuerdo crecidas,
enchentas suena mejor, que superaban la actual cota de embalse.
Y el Duque se infló a fotos de río-río. |
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El Miño en Sela |
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Homo Piscator
Sapientissimus no practica la monogamia, sino que es polígamo
furibundo, se casa con todas las aguas y no hay río, riacho,
riachuelo, riego, regato, arroyo, regueiro, carrozo, cavorco,
torrente, rivera... que le resulte ajeno. ¿Hay algo más triste que
pasar sobre o al lado de un río y no poder tirarle un par de viajes?
¿Hay escampiño más brutal que el de las orillas de los ríos cuando
llega el primer fin de semana en que la parienta decide que hay que
irse con los niños a la playa de Las Narices? |