11º ENCUENTRO de PRENSA de VILAGUDÍN

PANEGÍRICO TRUCHERO
Por Juan José Moralejo, Pescantín

Queridas amigas, queridos amigos:

otro año en Vilagudín para disfrutar de este Coto Intensivo, excelente alarde de H2OT o Hidróxido de Trucha. Sea, pues, lo primero, celebrar que vuelvo a ver a unos cuantos amigos y cuento con hacer amigos nuevos en una afición en la que cabe cualquier cosa menos mirarse de reojo y tirarse fardes de ir por delante o murrias por quedarse atrás. Y el saludo a los amigos incluye el agradecimiento a Galipesca y a Juan Queiro, al Concello de Ordes y a Manuel Regos y a Xesús Pedreira, al Hotel Barreiro y a Ana Vales.

En fin, también tendría que dar las gracias a Joaquín España, a Miguel Piñeiro, etc. y sí se las doy, pero me da la impresión de estar dándomelas a mí mismo por lo bien que me llevo con ellos. Los tengo muy por delante, infinitamente por delante de un reo de kilo y pico cuya foto enseño porque todavía no he tenido nieto.

He de haceros un Panegírico Truchero festivo, pero, como la fiesta no se hace en Babia, sino en Galicia, conviene que, como dicen los curas, antes de iniciar los sagrados misterios, reconozcamos nuestras culpas, por supuesto que nuestras culpas de ellos..., pues no quiero desaprovechar tan importante ocasión para martillar en Fervenza, Xallas, Ferroatlántica, en Ulla y Sar, Picusa, en Ourense, Miño, ADIF y en otras muchas calamidades presentes y, lo peor, con futuro. A ver si de una puñetera vez lo de las autoridades competentes deja de parecernos un oxímoro, es decir, ese recurso de juntar dos términos antitéticos para sorprender al oyente o lector.


Pasaremos ahora a dar a nuestros visitantes una información legal y técnica que les será de interés por si pescan en los ríos de Galicia, pues puede evitarles situaciones enojosas con la Guardería y con el Seprona. Con esta información quiero además agradecer el celo diligente con que se regula nuestra pesca fluvial para que, si no se tercian vaciados de embalses, fugas de gasóleos, vertidos de purines y otras mierdas varias, nos quede algo que rascar a los paganos de a pie.

DOGA 29 de febreiro de 2008

(Orde do 22)

NORMAS DE PESCA NAS AUGAS CONTINENTAIS DA COMUNIDADE AUTÓNOMA DE GALICIA

3.ENGADOS.

a) Engados artificiais autorizados: mosca artificial, culleriña e peixes artificiais e semellantes.

b) Engados naturais autorizados: todos os engados naturais agás todo tipo de ovas de peixes e o peixe natural vivo, morto ou en anacos.

Ahí tenemos el texto de la prohibición de pescar con pez, prohibición que se expresa con un rigor que para sí quisieran Aristóteles y Descartes: traduzco que de los cebos naturales autorizados se exceptúa el pez natural vivo, muerto o en trozos.

Yo, que sé muy bien lo que cuesta mantener vivo un pez en trozos, creo que con prohibirlo vivo o muerto sobraba y me permito adjuntaros testimonio gráfico, Ictiología Básica de Urgencia, de que un pez en trozos es un pez muerto, y podéis ver que un pez en trozos comparte con la suma y la multiplicación la curiosa propiedad de que el orden de factores no altera el producto:

3.1. cabeza / medios / cola,
3.2. cola / cabeza / medios y
3.3. medios / cola / cabeza
no evitan la defunción, es pez muerto de todas todas, prohibido por pez, no por vivo, ni por muerto, ni por entero o troceado.

En fin, es bueno que la ley y el reglamento afinen allí donde pueden. Para desafinar ya basta con el clarinete de la banda de mi pueblo.

Y vamos a cambiar de asunto porque un pez muerto acaba siempre siendo un asunto espinoso, como puede verse:

Pasemos ahora a otra cuestión importante y de la que ya os supongo informados por la web miguelpesca.com y por la prensa, pero no me ahorro yo contribuir a darle el relieve que se merece. Ya sabéis que Pepe Casal, que lo pesca todo menos una cogorza, como no sea de Coca-Cola, ha ido a dar en el embalse de Portodemouros, río Ulla, con lampreas que, cortocircuitadas por el hormigón y seguramente por un milagro de San Juan Ciclóstomo, completan su ciclo vital en el río y no necesitan darse un garbeo atlántico. El asunto ya está en trámite de científico y completísimo estudio porque está en manos del amigo Fernando Cobo, al que no necesito darle Coba porque ya la tiene -¡yo la conozco y se llama Mari Carmen!- Si podéis, no os vayáis de Galicia sin visitar la magnífica Estación Hidrobiológica que Cobo dirige.

Como podéis ver , la pobre trucha hace de Bill Clinton para la lamprea, cuyo nombre científico deberíamos cambiar a Lampreda Monica Lewinski para poner la Ciencia al alcance e interés del gran público.

Aprovecho la ocasión para insistir en que, si la lamprea os da asco, grima o repelús, haréis muy bien en no comerla, pues así tocamos a más los guarros desaprensivos, además de que donde esté un bocadillo de nocilla, que se quite la lamprea...

Y vamos ya con lo panegírico que yo cometí la necia ilusión de que podría ser crónica de mi apoteosis en el Narcea y tenía preeparadas unas notas e imágenes sobre la Historia Universal que iba a coronarse en esa apoteosis mía y de Alberto Torres. La apoteosis queda para más adelante, pero las imágenes de la celebración ahí os van. Por ejemplo , ésta de tiempos jurásicos nos permite suponer que entonces:

1) No había problemas de tamaño en las capturas.

2) La Guardería era profesión de alto riesgo.

3) La confección de moscas estaba en pañales: faltaban milenios para Xaquín, Julio, Miguel, etc.

Tampoco eran malos tiempos los de cuando escampó el Diluvio Universal y Noé desde su Arca pudo saludar con alborozo esa abundancia de truchas y salmones. Y, sobre todo, tomadme nota de que ya estaba allí Miguel, Duque do Sar, con la primicia de una pesca feliz y diciéndose para sus adentros ¡Hay que hacer Vilagudín! y luego lo dijo para sus afueras, lo oyó Juan Queiro ¡¡y aquí estamos!! Por desgracia, en el Arca ya se perfila algún morro y algún cuerno, pero es que no te hay guateque perfecto.

Entre los momentos estelares de la pesca fluvial quiero destacar estos, en que se confirmó la necesidad de las botas altas, incluso mejor waders, para evitarles a salmones, reos y truchas distracciones y, llegado el caso, la posibilidad de buscarse refugio

en lugares indebidos. Tenemos que estar muy agradecidos a las experiencias pesqueras de Marilyn Monroe y Sharon Stone, que, por cierto, nunca se guardaron piezas que no diesen la medida, aunque no fue por falta de cesto.

Y ahí me tenéis, en lances y trances que no eran de caña y carrete, pero entonces ya los tenía ¡y en mi Miño! padre y señor de Galicia. Tiempos en que una tía nos llevaba a mi hermano Abelardo y a mí a envenenar la lombriz en una charca declaradamente tóxica porque era de restos veraniegos de las crecidas invernales de un río entonces temible. En cierto modo, mi mayoría de edad fue dejar aquella charca que luego bautizamos como Charca para curtir la paciencia infantil, y poder arrimarme al Miño vivo y bravo en la pesquera familiar.

Muchos años después tuve el honor de visitar en el lucense Pedregal de Irimia los orígenes de aquella vida brava, de reducir aquel aluvión hermoso de metros y metros cúbicos de agua a un hilo prometedor, y ahí me tienen arrodillado, con la devoción y la piedad que sólo exhibo en lugares que son antología de lo sagrado, por ejemplo, en el nacimiento del Miño o ante la casa natal de Beethoven en Bonn.

Años y años felices de veraneos en que Miño y su afluente Deva, y luego Tambre, Ulla y mil bellezas más, me enseñaron que en pesca fluvial y en Galicia duele la plena vigencia de lo que en otras muchas cosas puede ser o sonar a rancio: me refiero a lo de que ¡Cualquier tiempo pasado fue mejor!, a la añoranza cierta de tiempos mejores, tal vez sin retorno, para los ríos y las aguas y los peces.

En fin, son muchos años de oficio siempre deportivo y la ocasión que nos reúne es la mejor para poneros en un secreto del que hasta hoy ni los pescadores más amigos ni los amigos más pescadores habían tenido noticia. Un secreto en el que vais a ver cómo y cuánto se me premió mi buen hacer.

En la temporada pasada en el Ulla, coto de Couso, Miguel Piñeiro y Juan Zulueta asistieron a mi heroico combate con esa espléndida pieza que, tras picar a la altura de la pasarela Mariola, me obligó a darle carrete y acompañarla hasta la mismísima Pedra de Fernández, límite inferior del coto, donde por fin pude cobrarla y premiar su heroica lucha devolviéndola al río.

Advertí entonces, pero no dije nada a Miguel y a Juan, que la trucha agradeció mi decisión con un pícaro guiño de complicidad y, aunque poco propenso a historietas de princesas encantadas y paparruchas por el estilo, me dije ¡no vaya a ser que...! y al día siguiente amanecí en Couso, Pedra de Fernández,

con Toñito Hernández para que levantase testimonio fotográfico y hete aquí que con la última neblina emergió del río la que ahí veis, redimida de su encantamiento por mí, aunque todavía con su hermosa librea de reina de las aguas ¡Por favor, por favor, de esto ni palabra a mi mujer!

Uno, que no pesca por lujuria, bien se merece esa compensación a tanto capote desastrado, a tanta pesca sin suerte que me tiene ajeno a discutir si ha de haber pesca sin muerte. Por ejemplo, hace unos dos meses una voz sobrenatural en las alturas me dijo:

-¡Hijo mío! ahí tienes un permiso para el coto de La Llonga en el río Narcea. Ponte de acuerdo con Alberto Torres y forraros a tres por barba...

-Pero, objeté yo, ¿será posible?

-¡Insensato! ¿Te permites dudar de mi palabra?

-¡¡No dudo de tu palabra, pero tampoco dudo de mi experiencia!! Pero, si Tú lo dices, allá vamos...

Y allá fuimos. Y al salir madrugosos del hotel, Alberto me hizo notar que

en el cielo se nos hacían señales de victoria, se nos trazaba la cruz de vencedores, y rebatió mi aprensión de que tal cruz no fuese otra cosa que dos estelas de reactores. Su argumento fue contundente:

-¿Cómo van a ser estelas de reactores? ¿Dónde ves tú el aeropuerto? Si empezamos a poner pegas, mal día se nos viene encima...

Y aparqué mis dudas, mi experiencia, mis pegas... y empecé a dar caña a aquellas hermosas aguas justamente enfrente del famoso Carbayu cuyo pie dicen petado de salmones.

Pero ni en las alturas ni por aquí abajo contábamos con que, si hay alguna soberana voluntad y decisión, es la hidroeléctrica: en El Carbayu la riada llegaba justo a tapar la b y, por tanto, teníamos todas las probabilidades de estar perdiendo el tiempo en El Carayu... aunque, cruces celestes aparte, llevábamos tan competente información y predicción como la de Xaquín Muíños

y sus ganas de que pescásemos un añal, pero ¡ay, pejigueras de una letra! nada de lo que había era añal y lo que había resultó ser anal, es decir, que nos dieron... la mañana y la tarde sin picada. Alfabéticamente hablando era de esperar que algunos anales evolucionasen a añales, cosa bien fácil con sólo echarse bisoñé; y para ejemplo de lo fácil que es esa evolución y lo poco que le costaría al bicho, véase el caso del elefante:

Y ya que nos hemos salido del agua y como no es cosa de adentrarse en la selva, nada más y muchas gracias.
Santiago 30 de abril de 2008
Ordes, 3 de mayo de 2008

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