Juan J. MORALEJO
Licenciado en Truchología, Universidad del Deva
Doctorado en Reología, Universidad del Tambre
Académico Correspondiente de la
Real Academia de Truchografía y Reoscopia de Leningrado
Medalla de Paciencia y Cero de Honor
en Teoría Básica del Salmón

XIMONDE Y SUS VEDADOS

El coto de Ximonde en el río Ulla es lo mejor que nos queda de un tiempo ya casi más mítico que pasado, un tiempo que fue mejor, tan mejor que nos daríamos con un canto en los dientes, incluso en los bebes, si recuperásemos a medio plazo la mitad de lo que Ulla y Ximonde fueron. Son coto y río que de unos pocos años a hoy están en notable línea de mejora por la que hay que estar muy agradecidos a todos los políticos y técnicos que la proyectaron y están sacándola adelante; pero seguimos obligados a todas las prudencias y cautelas aunque no sea más que porque, con Murphy al fondo, no se descarta que empeore todo lo que pueda empeorar.
En las escaseces en que andamos, Ximonde, con 22 salmones ¡y el que se me fue! en el 2009, quedó muy por debajo de lo que de él esperábamos, pero muy por delante de la gris medianía de Sinde, 8 salmones, y a infinita distancia del cero patatero y reiterado de Couso, ejemplo perfecto, metafísico, teológico... de cómo a un buen coto le puede caer encima un meigallo de hormigón que el deshormigonador que se lo deshormigone buen desmeigallador será. Esperemos que a Masma y Eo se les pase el mal aire que les sopló este año; esperamos que Lérez, Mandeo, Miño, etc. mejoren mucho, mucho...; recemos y juremos para que la enésima desfeita no venga a recordarnos que un río, el Verdugo en este caso, todavía tenía salmones... Dá noxo, como decimos en Galicia, leer en Cornide, Ensayo... pag. 80, año 1788, que el párroco de San Fins de Anllóns pescó y saló más de ciento cincuenta salmones en una sola temporada.
Estas “vacas gordas” y otras mucho más recientes, por ejemplo, en el Ulla hasta 1980, son ejemplo evidente de una sobrepesca deportiva que ni supo autolimitarse ni fue limitada por la ley, pero lo realmente decisivo para las “vacas flacas” en que andamos fue y es la pesca no deportiva, pesca que sería redundante calificar de “sobrepesca” y sobra recordar que es la antipesca, la contrapesca...; para unos y para otros nos viene al pelo aquello de ¡tarde piache! Pero nuestros ríos no andan de capa caída por culpa principal de la ocasional sobrepesca deportiva, sino de la pesca siempre no deportiva, la comercial y que sigue haciendo barbaridades dónde y cómo ¡y por quiénes! es bien sabido y es fácilmente atacable con la única condición de que se quiera atacarlo. Y toda esa depredación, perversa en propósito y casi siempre furtiva en métodos, horas, etc. a cargo de cabritos adultos, con haber hecho y seguir haciendo muchísimo daño es “pataca minuta”, como dijo el otro, al lado de la contaminación y de las mil caralladas más que no hace falta recordar y que han deteriorado gravemente la calidad de las aguas fluviales y las condiciones para que en ellas los peces puedan vivir de forma tal que sus poblaciones no vayan a menos... a menos... a nada... Presumimos de ser el país de los diez mil ríos y sin querer vamos a aprendernos los nombres de todos ellos en la crónica terca y diaria de vertidos y masacres.
En todo caso los pescadores deportivos no sólo no somos culpables, sino que somos los más afectados y los más dolidos por el daño de nuestros miles de ríos y su riqueza natural. Y tenemos nuestro derecho indeclinable a pescar. Leyes y reglamentos, técnicos y gestores, guardería, licencias, cotos, cuotas, vedas... son un conjunto muy importante, pero no en y por sí mismo, sino como medio o apoyo para la pesca deportiva, para mejorarla o, al menos, para mantenerla, y siempre con la prohibición o la limitación reducidas a límites de verdadera y bien probada necesidad. Esto hay que decirlo porque en ámbitos de hacer leyes y reglamentos, en ámbitos de gestión y guardería no faltan quienes tendrían como única política de pesca fluvial para, por ejemplo, el Ulla, chantarle un VEDADO DE PESCA → allá por Monterroso (Lugo) y completárselo con otro VEDADO DE PESCA → en Catoira (Pontevedra). No faltan quienes así actuarían, pero no es cosa de dar nombres...; en todo caso daríamos apellidos...
El día 29 de septiembre me dí en Ximonde mi penúltimo chasco de la temporada, pues el último se lo reservé este año a Sinde. En Ximonde, margen izquierda, pontevedresa, me encontré con mejoras en los puestos de pesca que yo sugeriría que se completasen con una “axeitada” al camino y a las posturas en los 100 metros anteriores a la desembocadura del Liñares; me refiero a una “axeitada” que mejore la comodidad y seguridad con que se anda ese camino y se hace el lanzado desde las posturas que ya tiene o que podrá tener tras esa “axeitada”. Y añado que son muchos los cotos en los que la gestión podría atender algo más a la seguridad y comodidad de los pescadores en el camino de ribera. De algas, brizos, oucas... habría bastante que decir en Ximonde y en otros cotos, Couso en cabeza, y no creo que sea pedir gollerías que silveiras y ramalladas varias tengan de vez en cuando un recorte. Debe ten erse presente que el exceso de vegetación subacuática es efecto y causa, a la vez, de la degradación de las aguas.
Hay mejoras muy de agradecer en varias posturas de Ximonde, margen izquierda, pero no en la postura que conocemos como Os Pasales o Puesto Largo, que sigue en vedado porque el reglamento vigente desde que se reabrió Ximonde veda hasta 200 metros aguas abajo de la presa. Creo que esos 200 metros podrían reconsiderarse, recortarse a CIEN, sin que ello diese al pescador ventaja no deportiva ni pusiese al pez en la correspondiente desventaja. Y como además esto no se propone acompañado de mayor número de cañas en el coto ni de mayor cuota de capturas, no parece que sea rechazable sin más con criterios puristas, o con criterios talibanes, que también te los hay...
En la margen derecha, coruñesa, también se han rehabilitado posturas, pero siguen estando en vedado. No sabemos si podemos esperar a que, como es nuestro deseo y opinión, ese vedado –los mismos 200 metros que en la margen pontevedresa- se recorte y recuperemos un par más de buenas posturas, o, si resulta que el vedado no va a tener recorte, preguntarnos para qué c. se han gastado dinero en rehabilitar unas posturas cuya única e inútil función será la de miradores de la corriente para los muchos paseantes que Ximonde tiene y merece. El 29 de septiembre repasé la margen derecha del coto y, en día de Ulla con muy buen caudal, me pareció que, tras quedar vedado lo mejor, nos dejan unos bastantes metros de río que son muy practicables desde la orilla de enfrente, pero desde esta margen derecha no invitan ni a pescar zapateiros (¡política aparte!). Más abajo, ya frente a la desembocadura del Liñares, la margen derecha da un buen tramo para intentar la teima que nos corroe, la neura que nos reconcome.
Y dado el sesgo u orientación que la presa de Ximonde tiene y las medidas de veda que se han tomado desde sus respectivos extremos coruñés y pontevedrés, entramos en una “parajoda” verdaderamente curiosa: desde la margen pontevedresa autorizada puedes lanzar tus cucharillas, rappalas, moscas... a que caigan en el área coruñesa vedada, pero desde el área coruñesa vedada no puedes lanzarlas para que caigan en el área permitida enfrente: en rigor, un lance desde lo no vedado, por ejemplo, desde O Penedo, hacia lo que tienes enfrente no podría sobrepasar unos simples metros para no incurrir en lo vedado, no podría entrar en el área donde los conocedores del coto saben que vale la pena entrar; desde el Puesto Roto el lance al frente podría alcanzar algunos metros más, pero tampoco le costaría mucho ir a dar en el área vedada coruñesa. Por las radiomacutos que nunca faltan en cotos y entre pescantines andan tiquismiquis curiosos sobre una imaginaria línea diagonal del vedado pontevedrés al coruñés que, si se exigiera y se observara, dejaría la mitad superior y mejor del coto a dos velas. Por favor, tómense la molestia de medir y controlar todo esto, por ejemplo en Google Earth, o en Sixpac, o, mejor todavía, pateándose el coto.
En fin, que podría bastar con 100 o 120 metros de veda desde el extremo pontevedrés de la presa y con línea a la orilla coruñesa en perpendicular al eje del río: tal vez se mejorasen las capacidades y comodidades del coto sin dañarlo, pero atendiendo un poco mejor a quien lo disfruta porque previamente lo paga.
Y por último, (re)hágase de una puñetera vez el puente o pasarela que la comodidad y el derecho del pescador y sus tasas de licencia y coto pueden exigir, y más ahora que se mejoran o rehabilitan posturas y se hacen obras en el antiguo molino, supongamos que para dar servicio al pescador y a la pesca. Sobre todo, téngase en cuenta que desde el pozo Venezuela, el Puesto Roto, O Penedo... al puesto de control y precintaje que obliga al pescador y cumple una buena función de control de lo pescado hay 4 o 5 kilómetros de carretera que no animan a que ese control sea realmente cierto y eficaz, pero la pasarela dejaría en 100 o 200 metros la agradabilísima tarea de tener algo que precintar. Si además te topas con un guarda amigo, mejor que mejor.

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