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El coto de Ximonde en el río Ulla es lo mejor que nos queda
de un tiempo ya casi más mítico que pasado, un tiempo que
fue mejor, tan mejor que nos daríamos con un canto en los
dientes, incluso en los bebes, si recuperásemos a medio
plazo la mitad de lo que Ulla y Ximonde fueron. Son coto y
río que de unos pocos años a hoy están en notable línea de
mejora por la que hay que estar muy agradecidos a todos los
políticos y técnicos que la proyectaron y están sacándola
adelante; pero seguimos obligados a todas las prudencias y
cautelas aunque no sea más que porque, con Murphy al fondo,
no se descarta que empeore todo lo que pueda empeorar.
En las escaseces en que andamos, Ximonde, con 22 salmones ¡y
el que se me fue! en el 2009, quedó muy por debajo de lo que
de él esperábamos, pero muy por delante de la gris medianía
de Sinde, 8 salmones, y a infinita distancia del cero
patatero y reiterado de Couso, ejemplo perfecto, metafísico,
teológico... de cómo a un buen coto le puede caer encima un
meigallo de hormigón que el deshormigonador que se lo
deshormigone buen desmeigallador será. Esperemos que a Masma
y Eo se les pase el mal aire que les sopló este año;
esperamos que Lérez, Mandeo, Miño, etc. mejoren mucho,
mucho...; recemos y juremos para que la enésima desfeita
no venga a recordarnos que un río, el Verdugo en este caso,
todavía tenía salmones... Dá noxo, como decimos en
Galicia, leer en Cornide, Ensayo...
pag. 80, año 1788, que el párroco de San Fins de Anllóns
pescó y saló más de ciento cincuenta salmones en una sola
temporada.
Estas “vacas gordas” y otras mucho más recientes, por
ejemplo, en el Ulla hasta 1980, son ejemplo evidente de una
sobrepesca deportiva que ni supo autolimitarse ni fue
limitada por la ley, pero lo realmente decisivo para las
“vacas flacas” en que andamos fue y es la pesca no
deportiva, pesca que sería redundante calificar de
“sobrepesca” y sobra recordar que es la antipesca, la
contrapesca...; para unos y para otros nos viene al pelo
aquello de ¡tarde piache! Pero nuestros ríos no andan de
capa caída por culpa principal de la ocasional sobrepesca
deportiva, sino de la pesca siempre no deportiva, la
comercial y que sigue haciendo barbaridades dónde y cómo ¡y
por quiénes! es bien sabido y es fácilmente atacable con la
única condición de que se quiera atacarlo. Y toda esa
depredación, perversa en propósito y casi siempre furtiva en
métodos, horas, etc. a cargo de cabritos adultos, con haber
hecho y seguir haciendo muchísimo daño es “pataca minuta”,
como dijo el otro, al lado de la contaminación y de las mil
caralladas más que no hace falta recordar y que han
deteriorado gravemente la calidad de las aguas fluviales y
las condiciones para que en ellas los peces puedan vivir de
forma tal que sus poblaciones no vayan a menos... a menos...
a nada... Presumimos de ser el país de los diez mil ríos y
sin querer vamos a aprendernos los nombres de todos ellos en
la crónica terca y diaria de vertidos y masacres.
En todo caso los pescadores deportivos no sólo no somos
culpables, sino que somos los más afectados y los más
dolidos por el daño de nuestros miles de ríos y su riqueza
natural. Y tenemos nuestro derecho indeclinable a pescar.
Leyes y reglamentos, técnicos y gestores, guardería,
licencias, cotos, cuotas, vedas... son un conjunto muy
importante, pero no en y por sí mismo, sino como medio o
apoyo para la pesca deportiva, para mejorarla o, al menos,
para mantenerla, y siempre con la prohibición o la
limitación reducidas a límites de verdadera y bien probada
necesidad. Esto hay que decirlo porque en ámbitos de hacer
leyes y reglamentos, en ámbitos de gestión y guardería no
faltan quienes tendrían como única política de pesca fluvial
para, por ejemplo, el Ulla, chantarle un VEDADO DE PESCA
→ allá por Monterroso (Lugo) y
completárselo con otro VEDADO DE PESCA → en Catoira
(Pontevedra). No faltan quienes así actuarían, pero no es
cosa de dar nombres...; en todo caso daríamos apellidos...
El día 29 de septiembre me dí en Ximonde mi penúltimo chasco
de la temporada, pues el último se lo reservé este año a
Sinde. En Ximonde, margen izquierda, pontevedresa, me
encontré con mejoras en los puestos de pesca que yo
sugeriría que se completasen con una “axeitada” al camino y
a las posturas en los 100 metros anteriores a la
desembocadura del Liñares; me refiero a una “axeitada” que
mejore la comodidad y seguridad con que se anda ese camino y
se hace el lanzado desde las posturas que ya tiene o que
podrá tener tras esa “axeitada”. Y añado que son muchos los
cotos en los que la gestión podría atender algo más a la
seguridad y comodidad de los pescadores en el camino de
ribera. De algas, brizos, oucas... habría bastante que decir
en Ximonde y en otros cotos, Couso en cabeza, y no creo que
sea pedir gollerías que silveiras y ramalladas varias tengan
de vez en cuando un recorte. Debe ten erse presente que el
exceso de vegetación subacuática es efecto y causa, a la
vez, de la degradación de las aguas.
Hay mejoras muy de agradecer en varias posturas de Ximonde,
margen izquierda, pero no en la postura que conocemos como
Os Pasales o Puesto Largo, que sigue en vedado porque el
reglamento vigente desde que se reabrió Ximonde veda hasta
200 metros aguas abajo de la presa. Creo que esos 200 metros
podrían reconsiderarse, recortarse a CIEN, sin que ello
diese al pescador ventaja no deportiva ni pusiese al pez en
la correspondiente desventaja. Y como además esto no se
propone acompañado de mayor número de cañas en el coto ni de
mayor cuota de capturas, no parece que sea rechazable sin
más con criterios puristas, o con criterios talibanes, que
también te los hay...
En la margen derecha, coruñesa, también se han rehabilitado
posturas, pero siguen estando en vedado. No sabemos si
podemos esperar a que, como es nuestro deseo y opinión, ese
vedado –los mismos 200 metros que en la margen pontevedresa-
se recorte y recuperemos un par más de buenas posturas, o,
si resulta que el vedado no va a tener recorte, preguntarnos
para qué c. se han gastado dinero en rehabilitar unas
posturas cuya única e inútil función será la de miradores de
la corriente para los muchos paseantes que Ximonde tiene y
merece. El 29 de septiembre repasé la margen derecha del
coto y, en día de Ulla con muy buen caudal, me pareció que,
tras quedar vedado lo mejor, nos dejan unos bastantes metros
de río que son muy practicables desde la orilla de enfrente,
pero desde esta margen derecha no invitan ni a pescar
zapateiros (¡política aparte!). Más abajo, ya frente a la
desembocadura del Liñares, la margen derecha da un buen
tramo para intentar la teima que nos corroe, la neura que
nos reconcome.
Y dado el sesgo u orientación que la presa de Ximonde tiene
y las medidas de veda que se han tomado desde sus
respectivos extremos coruñés y pontevedrés, entramos en una
“parajoda” verdaderamente curiosa: desde la margen
pontevedresa autorizada puedes lanzar tus cucharillas,
rappalas, moscas... a que caigan en el área coruñesa vedada,
pero desde el área coruñesa vedada no puedes lanzarlas para
que caigan en el área permitida enfrente: en rigor, un lance
desde lo no vedado, por ejemplo, desde O Penedo, hacia lo
que tienes enfrente no podría sobrepasar unos simples metros
para no incurrir en lo vedado, no podría entrar en el área
donde los conocedores del coto saben que vale la pena
entrar; desde el Puesto Roto el lance al frente podría
alcanzar algunos metros más, pero tampoco le costaría mucho
ir a dar en el área vedada coruñesa. Por las radiomacutos
que nunca faltan en cotos y entre pescantines andan
tiquismiquis curiosos sobre una imaginaria línea diagonal
del vedado pontevedrés al coruñés que, si se exigiera y se
observara, dejaría la mitad superior y mejor del coto a dos
velas. Por favor, tómense la molestia de medir y controlar
todo esto, por ejemplo en Google Earth, o en Sixpac, o,
mejor todavía, pateándose el coto.
En fin, que podría bastar con 100 o 120 metros de veda desde
el extremo pontevedrés de la presa y con línea a la orilla
coruñesa en perpendicular al eje del río: tal vez se
mejorasen las capacidades y comodidades del coto sin
dañarlo, pero atendiendo un poco mejor a quien lo disfruta
porque previamente lo paga.
Y por último, (re)hágase de una puñetera vez el puente o
pasarela que la comodidad y el derecho del pescador y sus
tasas de licencia y coto pueden exigir, y más ahora que se
mejoran o rehabilitan posturas y se hacen obras en el
antiguo molino, supongamos que para dar servicio al pescador
y a la pesca. Sobre todo, téngase en cuenta que desde el
pozo Venezuela, el Puesto Roto, O Penedo... al puesto de
control y precintaje que obliga al pescador y cumple una
buena función de control de lo pescado hay 4 o 5 kilómetros
de carretera que no animan a que ese control sea realmente
cierto y eficaz, pero la pasarela dejaría en 100 o 200
metros la agradabilísima tarea de tener algo que precintar.
Si además te topas con un guarda amigo, mejor que mejor. |