ANNUS HORRIBILISSIMUS

Juan J. MORALEJO
Licenciado en Truchología, Universidad del Deva
Doctorado en Reología, Universidad del Tambre
Académico Correspondiente de la
Real Academia de Truchografía y Reoscopia de Leningrado
Medalla de Paciencia y Cero de Honor
en Teoría Básica del Salmón

Allá se va 2008 y déjalo ir, que ha sido mi annus horribilissimus y yo diría que hasta me han dado por el annus entre todos ellos; pero el lector se equivoca de medio a medio, si cree que me pilla algo desanimado, con una pizca siquiera de desánimo, para invernar en tensa preparación del marzo que viene. Estas horribilidades que abruman a uno por inescrutable voluntad de los dioses no están hechas para que uno se aparte del río, venda o jubile cañas y moscas, deje oxidar las cucharillas... sino para mantenerle y multiplicarle el mono: si yo acabase la temporada aburrido de arrapañar piezas, podría ocurrir que hasta celebrase el parón de la veda, no como necesidad biológica, sino como recreo personal, y en esto de la pesca no hay vacación ni recreo, no hay más que vicio compulsivo, manía locoide, paranoia fluvial, neurosis salmónida... No sé si me explico, pero tal vez me hago a entender por algunos que sé que están como yo, que ya no tienen ADN, sino UTE (Ulla, Tambre, Eo).
El caso es que me dije para mis adentros –y para mis afueras también, porque mi mujer me oyó- ¡2008, río a esgalla y el hospital al carallo! y ¡hala! a hacer el ridi y dar la nota por ahí adelante; eso sí, una nota muy faltona y ampulosa, con una caña de salmón y un carrete de idem que no les faltaba más que el detalle del salmón, porque ya tenían lo principal, que era ser estupendísimo regalo de estupendísimos amigos.
Nos inauguramos en el Narcea el trío Servidor (con mayúscula; luego, cuando haga capote, ya me pondré con minúscula) y Alberto y José Luis (siempre mayúsculos), con tan buen número en el sorteo de cotos que casi nos mandan el salmón a casa para que no nos molestásemos. Pero nos molestamos, y también nos molestó el salmón por no molestarse ni en saludar. Y esto por dos veces, lo cual supone reincidencia, una agravante muy jeringosa incluso entre salmones. Y lo peor es que se envían mensajes unos a otros y ya tenían avisados a los del Masma para que a mí y a Miguel no nos picasen ni las ortigas, mientras Juan Zulueta se marcaba una virguería en la que ya es reincidente, cosa nada agravante, sino hábito muy honroso entre homínidos.
En fin, que todavía quedó tiempo para perder el tiempo en el Eo, La Volta, y, cuando ya había que atender al reo, las mierdas desgraciadamente vigentes me tuvieron apartado el Eume y me atuve al Tambre, pero el Tambre apenas se atuvo a un servidor porque este annus horribilissimus me dio allí cinco reos que ninguno se moría ni de gordo ni de largo. ¿Y el Ulla? Pues del Ulla digo que en Ximonde papé mucho relente de madrugada en el Venezuela y los muy muy muy... no me lo agradecieron. El último día un cabronazo de kilo muy largo se me desenganchó a mis pies para que no me creyese yo que una temporada de mierda admitía remedio o enmienda.
Bueno, lo de siempre, que uno tiene unos amigos fluviales que (casi) compensan de todo, pero sería mejor que estuviesen para celebrar sus éxitos y los míos. Del balance y resultados de esta campaña tengo una prueba impepinable: Miguel tiene una virguería digital que hace fotos debajo del agua y, nada más escapárseme el antedicho cabronazo, metido yo a fondo en el Venezuela, me hizo una foto Migual en la que se puede observar el edema, uséase la hinchazón, que casi me revienta los waders: así acabé el 2008 de las narices. Pero el 2009...

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