UN AÑO MÁS

Juan J. MORALEJO
Licenciado en Truchología, Universidad del Deva
Doctorado en Reología, Universidad del Tambre
Académico Correspondiente de la
Real Academia de Truchografía y Reoscopia de Leningrado
Medalla de Paciencia y Cero de Honor
en Teoría Básica del Salmón

Un año más se han conjurado contra mí los calendarios, los reglamentos y las autoridades y sus agentes para, no sin cierto cachondeíllo cómplice de la parienta, decirme que se me acabó lo que se daba en 2010 y que 2011 será otro año... ¿Y qué daño les hacía yo en el río? Mejor les era no echarme encima la veda, pues conmigo fluvial y ribereño incluso pudiera ser que algún pillabán furtivo tuviese las manos algo más quietas... Y ahora viene el listo talibán y cree que me ha pillado poco menos que in fraganti: ¡Ah, pillín! Lo que tú quieres es que te dejen seguir pescando y diezmar nuestras poblaciones fluviales... Y le respondo que ¡quien me diera que me dejasen seguir pescando!, pues tal cosa significaría que ya pescaba antes...
Bueno, la verdad es que algo sí pesqué, pero ni un puñetero día tuve problemas de cupo y apenas pasé por un par de momentos de tener a mano la gloria –o sólo la glorieta, si el lector prefiere- y sentir que se me escurría. En este mínimo censo de minutos de gloria perdidos hay uno que todavía me ralla las entretelas del hígado porque fue el último día de la temporada a media tarde en Sinde, río Ulla, con un reo bastante más que quilero y que, el muy cabronazo, era cegato, chosco, estrábico, corto de vista, cutre de retina, pitañoso... porque se permitió fallar el ataque a mi mosca después de haber saltado frenético sobre ella dejando ver un cuerpazo que ríete tú de Jennifer López y Elsa Pataki juntas... Cuando Miguel, Toñito y un servidor hicimos memoria del infausto suceso, reparamos en que estábamos a 29-S, huelga, y conjeturamos que tal vez el reo de marras a media embestida recobró su militancia sindical y se echó atrás, o vio venir un piquete y por si las moscas prefirió quedarse sin la que ya le cantaba en los peteiros.
Ese mismo día hicimos la comprobación número tropecientas mil de que la empresa hidroeléctrica hace lo que le sale del kilovatio, sin el menor respeto -¡sin que la autoridad le imponga el menor respeto!- a otros derechos e intereses y a la seguridad de quienes quieren ejercerlos. A las siete de la mañana el ruido, casi estruendo, del agua subía hasta el refugio: los que conocen Sinde saben lo que eso significa en cuanto a caudal de agua; a las seis de la tarde la presa reducía el paso del agua al par de bocas que tiene y de mi postura de la mañana, a bota mojada, a la que pude ocupar en la tarde había metro y pico de diferencia en vertical. Que venga de pronto y brusco un frente de metro y pico de agua, con no menos de cincuenta de ancho y corriente más que mediana es un cambio del que tengo la peor de las impresiones en cuanto a que sea bueno para la vida normal de los peces en todo cuanto hacen, en especial en sus frezas y para alevines, esguines, etc.
Y para que no sea todo duelos y quebrantos, quede un año más constancia de que a la pesca, con los amigos que yo tengo, incluso se le perdona que no piquen... ¡obviamente, truchas, reos y salmones, no los amigos! Por ejemplo, da gusto cerrar el año con una espléndida propina extra en León, fabulosos ríos Porma y Esla, estupendo estanque de Monte Jabares, en compañía de Joaquín, Miguel, Julio, los Matías, los Bao y Luis, que son todos autóctonos y dan sobradamente la talla de los amigos que debes buscarte e incluso ponerles chip para que no se te despisten.
No se acabará mi folio sin darle mil gracias y felicitaciones a todos los que dedican tiempo a limpiar los ríos víctimas de la profunda marranería de sus ribereños. Les agradezco su sensibilidad, su esfuerzo... aunque sé y saben que los cerdos son incansables e incoercibles. Esto de incoercibles es un palabro que ahí les queda porque suena a que les estoy llamando algo gordo.

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