MARQUÉS DA FERVENZA DO XALLAS

El Rey acaba de hacer marqués a Vicente del Bosque, buena persona donde las haya, a Vargas Llosa, un excelente escritor que da mucho que hacer a quejosos, y a Aurelio Menéndez, catedrático de Derecho Mercantil del que tengo recuerdo muy grato como profesor mío de Derecho Civil allá por 1961 en Santiago. Los dos primeros serán marqueses de su apellido y el tercero lo será de Ibias, lugar de la Asturias occidental que supongo solar de Menéndez. Sean felices los tres marqueses por muchos años en su marquesado. Amén.
En la regia hornada de nuevos marqueses nos queda un cuarto nombre, Villar Mir, para el que propongo un título que no se conforme con el apellido y vaya directo a honrar los hechos gloriosos que avalan en el nuevo marqués su condición de tal. Creo que Villar Mir debería ser marqués de Ferroatlántica, empresa hidroeléctrica y de aleaciones, en paralelo a, por ejemplo, el tan conocido condado de Fenosa, o el marquesado de la Concordia Española, que nunca sobra.
Y podríamos ir más al fondo del asunto, afinar en el curriculum del nuevo marqués y sus empresas para componerle los blasones que exhibirá de ahora en adelante: Ferroatlántica nos trae a la memoria una hazaña que, según creo, está todavía sub iudice, aunque sea público, cierto y notorio en qué consistió, cuáles fueron sus objetivos, quiénes fueron sus responsables y beneficiados, quiénes fueron sus perjudicados, cuántos sus daños: en noviembre de 2007 Ferroatlántica, empresa en la que Villar Mir corta el bacalao, permitió el vaciado prácticamente total del embalse de A Fervenza en el río Xallas, con la masacre peor de peces, miles de truchas, que ha conocido Galicia.
El vaciado del embalse puede tener dos explicaciones, tal vez complementarias: 1) insensibilidad bruta ante el bien natural con el que se trabaja y se está obligado a respetar, 2) ordeñar hasta el último céntimo ese bien natural… y al prójimo que le vayan dando… En fin, el lector que quiera aprenderse la lista de ríos gallegos, matará dos pájaros de un tiro, si empieza por los que en estos últimos años han sido víctimas de la desaprensión de los cabritos y también de la desidia o de la inepcia o de ambas cosas por parte de quien tendría que haber metido en vereda al cabrito antes de que, ya adulto, hiciese de las suyas: Xallas, Umia, Tambre, Cabrón, Mandeo, Zarzo, Mercurín, Furelos, Ulla, Sar, Rois, Viñao, Támega, Arenteiro, Tamuxe…
Como resultaría un tanto estridente hacer a Villar Mir marqués de la Desfeita Desaprensiva, nos conformamos con marqués de A Fervenza do Xallas, que siempre nos recordará un estropicio que bien se merece un escudo nobiliario con dos cuarteles: uno de dividendos rampantes, otro con una trucha dando las boqueadas.

Juan J. MORALEJO

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