"EL CERDO"
Por el Doctor Juan José Moralejo

Todos los nombres le son pocos, adulto o infante: bacoriño, cerdo, cocho, gocho, gorrino, guarro, marrano, puerco, rancho, etcétera, etcétera, etcétera. Ex abundantia cordis os loquitur, la abundancia del corazón rebosa por la boca y esa letanía de nombres para un ser querido no ha de extrañar a quien tenga su señora, esposa, o todo junto y en “fisno, muy fisno”señora esposa, la amada, vida mía, el corazoncito, cuchicuchi, prenda mía, amorcito, cariñito, cosita linda, en fin … la santa con derecho a cama ... Recuérdese que el páncreas o las plaquetas con un solo nombre van que arden, pero todo el diccionario es poco para el pene, alias pirola, pito, polla, minga, verga, carallo, falo, miembro, picha, mango ... y mil cosas más que no digo para no quedar de basto con be y vasto con uve.
Comín raxo de porco ata chorar graxa decía uno en la feria de O Carballiño: ahí os queda un hermoso ideal de felicidad al alcance de todo quisque y que, si algún trastorno ocular produce, tiene fácil arreglo en un colirio con Calgonit o Mistol. No se olvide que el cerdo es poseedor del único producto de género masculino ¡el LACÓN! que puede competir con su oponente femenino.
Ya en la Biblia fueron famosos los cerdos del Líbano, que inspiraron al sabio rey Salomón la famosa canción Con diez lacones por banda. Los enemigos del cerdo lo acusan de tener coles-terol y el cerdo responde que ¡a mucha honra! y que además también admite grelos-terol, nabizas-terol, cachelos-terol ... Esperemos que la Genética llegue a cruzar una cerda con un ciempiés y se pueda hacer la clonación de las crías por fotocopiadora.
De la importancia del cerdo dan fe los siguientes artículos del Código Cerdil: el 1326 dispone que “las capitulaciones matrimoniales deberán otorgarse antes de comer el cocido para evitar litigios en el reparto” y el 1346 ha tenido la sensatísima prudencia de recordar que “son bienes privativos de cada uno de los cónyuges: 1. Los bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad y antes de la matanza. 2. La cacheira y el mondongo que hayan recibido como dote “inter vivos” pero con el cerdo ya muerto”.
Por contra, el sano criterio del legislador ha dispuesto en el artículo 1347 que “podrán ser bienes gananciales:
1. La merluza congelada.
2. El recibo de la luz.
3. Los dividendos como accionista de la S. D. Compostela”.
Y añade que “la sociedad de gananciales concluirá de pleno derecho:
1. Cuando se disuelva el matrimonio o 2. Cuando se acabe el cerdo. En este último supuesto la sociedad de gananciales dará paso a la sociedad de perdenciales, con un administrador judicial para las sobras del cerdo, que serán prorrateadas entre los herederos legítimos de los cónyuge, y a los ilegítimos se les dará … ¡morcilla!

Concluyamos estos apuntes jurídicos con la noticia de que en la próxima reforma de la Ley de Enjuiciamiento Cerdil el tocino, la manteca y el unto pasarán a ser bienes inembargables por su valor intrínseco, tanto social como afectivo, mientras pasará a ser objeto de embargo el lecho conyugal, con o sin cónyuge dentro, a elección del embargado. El embargante no podrá pedir indemnización por lo que se lleva, si fue notificado en tiempo y forma, ni ejercitar la acción de ahí te queda lo cina del Cerdo o Porcología, de la que es autoridad máxima el Dr. Cerdeira de Ponte do Porco, bástenos con señalar que entre los cerdos es endémica la ciática, que, a juicio del Dr. Jabugo, no admite otra terapéutica que la amputación; solamente así se cura el miembro y hay que decir que, bien curado, no suele plantear recaídas.
El cerdo es paquidermo y está esperando a que la Seguridad Social cree la especialidad de Paquidermatología para dejar de rascarse contra las paredes.

El cerdo nunca va al Otorrino porque con ese hocico no se va a ninguna parte. El cerdo gasta muy poco en oculista, pues no necesita graduarse la vista para lejos porque nunca la levanta del suelo. Lo mejor del cerdo son las válvulas mitrales: con ocho válvulas te haces un motor de puta madre.
El cerdo también es sujeto de derechos y deberes económicos: sé honrado con él y nunca lo engañes abriéndole una cartilla de ahorro o un crédito con vencimientos a dieciocho meses; sé noble, juega limpio con él y no le aconsejes inversiones ni rentas para después de San Martín. Lo mejor es que, a la moda bancaria de ahora, por el capitalazo que el cerdo es le adelantes los intereses en mano y en especie, por ejemplo una maseira de Sargadelos o un lote de trufas de Continente.
Parece mentira que un animal tan modesto dé tal cantidad de chuletas y que dé para tanto chorizo, habiendo tanto chorizo que no da nada de nada aprovechable. No sé de ningún cerdo que aspirase a ser hombre, pero sí sé de la viceversa y, aunque el ideal de perfección no es fácilmente alcanzable, hay que reconocer que más de uno ha conseguido llegar a la cima.

 Santiago – Padrón,  4.12.04

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