Agradecimiento por el Honorífico y Vitalicio del Tambre

Excelentísimo Señor Encarjado, Ilustrísimos Colegas, Eminentísimos y Reverendísimos Reos:
Entre las nuevas dolencias ¡es un decir! que nos trae el siglo que comienza ha de figurar el Infarto de Orgasmo del Pirinicio Superior o Cardíaco‑Mental
(1) que me ha invadido con la noticia de mi condición de Socio de Honor y, aínda por riba, Vitalicio y Gratuito del Clube de Pesca Fluvial TAMBRE – BARRIÉ de la MAZA ante el cual comparezco y proclamo a todo bronquio unas gozosísimas ¡¡¡GRACIAS a ESGALLA!!! que se encañonan desde Os Mallos, Tambre arriba, rebotan en la presa y vuelven a Os Mallos para encañonarse otra vez, Tambre arriba, rebotar de nuevo en la presa… y así proclamar sin descanso que a partir de hoy en el ranking de los días más felices de mi vida el de la Primera Comunión ha tenido que ceder el primer puesto, que mi buena y católica crianza le tenía blindado, a la antedicha condición de REÓMANO TÁMBRICO VITALICIO que me pone en éxtasis místico de tan alto voltaje que a mi lado San Juan de la Cruz es un pagano materialista.
Sepan, pues, mis Excelentísimos y Reverendísimos Reos que pondré todo mi empeño, todas mis moscas, todos mi rappalas en hacer que se pasen por mi cesto.

(1) En oposición al Pirinicio (aparentemente) Inferior o Sexual, que a fin de cuentas es el que manda sobre el que presume de Superior.

Al hacerme, amigos míos, vitalicio
de las aguas bravías de mi Tambre
yo sé bien que sabéis que tengo vicio
que no quiere saber de tener hambre.

Si mi brazo no supiese de calambres,
desde mayo a septiembre era mi oficio,
pues hacereme de los músculos fiambres
no sería en absoluto sacrificio.

Sacrificio es más bien la paz cateta
de rutinas del secano y del asfalto.
¡Vengan días de trote y de meneo,

que no tiene la salud mejor receta
que sentir el divino sobresalto
de que el hilo se prolonga con un reo!

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