"FAUNA VIRTUAL, FAUNA REAL"
Por el Doctor Juan J. Moralejo

He vuelto al salmón. En 1980 había salmón, pero tenía yo las mismas oportunidades de pescarlo que de cazar un unicornio. En 2005 el unicornio pudiera llegar a ser fauna real, pero el salmón es ya fauna virtual por los siglos de los siglos. En 1980 me retiró del vicio salmonero una trucha que le entró a una cucharilla mayor que ella; pescar aquella trucha con aquella cucharilla era como cazar gorriones a cañonazos. En 2005 el optimismo desmadrado de los amigos y el sorteo de cotos me dieron dos días en Couso y Ximonde que aproveché a tope porque 1) iban a ser los únicos en toda la temporada, 2) yo no tengo afición, tengo frenesí maniático, persecutorio y obsesivo, 3) si Fulano llegó a donde llegó, si Mengano está donde está, ¿Por qué no puede estirarse el Azar a que yo pesque un salmón?

Le dí al Ulla dedicación exclusiva y excluyente aunque había más agua fuera que dentro del río, crecido en tres cuartas de chocolate espeso, cosa que no estorba en absoluto para que el salmón detecte la cucharilla y vaya a por ella. Lo que de verdad estorba para que el salmón vaya a por la cucharilla es que no hay salmón. Mientras el oso patoso manotea salmones en cualquier regueiro de Alaska, en el Ulla de hoy pescar un salmón es el Gordo de Navidad incluso para el pescador más experto y mejor equipado. Hace treinta años no bajaban de mil los salmones controlados y de los incontrolados se sospecha que no eran pocos.

El salmón se nos queda en virtual, pero hay fauna real con la que no pierdes el día y hasta lamentas no tener video a mano. Allí estaba la garza con sus ojillos de loca y sus pocas ganas de vecindad y compañía. Hacia mi piedra venía la nutria, que decidió cambiar de opinión y de piedra, y con alarde de pulmones, pues buceó para reaparecer donde Judas perdió el mechero. Y lo mejor de las dos jornadas fueron las tres o cuatro nidadas de Doña Pata y sus parrulos en fila por las orillas. Y es hermoso y emocionante ver cómo, mientras los parrulos saben esconderse en un periquete, Doña Pata te planta cara y te mira con su punto de insolencia hasta que sabe que los parrulos están en lugar seguro. En fin, fauna animal, pero bella y limpia, fauna que no es responsable de las bolsas, los botes, los envases y las infinitas mierdas que siembra a esgalla y con esmero el rey del cotarro, el Homo sapiens sapiens.

Con el Homo sapiens volví a conectar a última hora del domingo para saber de resultados. El locutor estentóreo y melodramático me dice que está todo decidido y que el resultado del Real Madrid “todavía se menea, pero solamente a nivel eufemístico”. La garza, la nutria y la pata no entienden ni jota, pero yo me pongo a profundar y sólo se me ocurre conjeturar que pudiera haber algún Eufemio o Eufemia que todavía le dé opciones a Raúl y su tropa. Bueno, tal vez un meneo eufemístico quiere significar un meneo casto, un meneo en que no se menea nada pecaminoso, un meneo de sólo goles, digo yo en un intento heroico de entender al pollo locutor.

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