“I JORNADAS INTERNACIONALES DE PESCA Y COMUNICACIÓN SOCIAL DE LEÓN”

Aún no había transcurrido ni un mes desde la celebración de Pesca Press, encuentro de prensa organizado a la perfección por la Junta de Castilla y León, cuando hacíamos de nuevo las maletas para volver a lo que es, para muchos gallegos, la “puerta de la meseta”.
La Asociación Leonesa de Pesca con Mosca organizó un encuentro de prensa con el patrocinio de la Diputación Provincial de León reuniendo a 25 personalidades de reconocido prestigio en el sector de la comunicación y de la pesca.
Con la organización colaboraron diversos entes y firmas como la Consejería de Medio Ambiente de La Junta de Castilla y León, la Concejalía de Turismo de León, el Ayuntamiento de Hospital de Órbigo y el hotel El Paso Honroso entre otros.
La reunión tuvo lugar del 30 de junio al 3 de julio de 2005.
Algunos de los asistentes llegamos antes de comer ya que fuimos en “caravana” desde la capital por haber coincidido la noche anterior en la gala de los Premios Trofeo en Madrid.
Una vez entregada la documentación y repartidos por nuestros respectivos alojamientos nos concentramos todos en la recepción de invitados en la Diputación de León donde el Presidente y otras autoridades ejercieron de anfitriones en un “vino español”. Previamente asistimos a una demostración de montaje de moscas artificiales, a la pela de un gallo y a una muestra del magnífico folclore leones.
El grupo en el que estaba integrado pernoctó en el hostal Salones Victoria en Santa Marina del Rey, donde una gran foto del Campeón del Mundo de Pesca da la bienvenida a los clientes.


La mañana siguiente nos deparaba la primera gran sorpresa. Victoria, la propietaria, exquisita amabilidad y hospitalidad, nos obsequió con un desayuno a base de zumo, jamón con huevos y lomo, tostadas con mantequilla y mermelada, magdalenas y café.
Ya con todo preparado, los guías condujeron a cada pescador o grupo al escenario de pesca. El horario de pesca sería de diez de la mañana a cinco de la tarde con almuerzo en el río.
En nuestro caso José Ramón Penilla nos llevó a Javi Martínez y a mí al Aula del Río de Vegas del Condado donde nos esperaban Luís M. Fernández Luengo y Quique Sabugo. Quique nos hizo saber que a pleno sol la trucha no se mueve como sería de esperar y que nos recomendaba que esperásemos a las tres de la tarde para iniciar la jornada de pesca. Sus indicaciones eran poco optimistas por el calor reinante esos días con temperaturas superiores a los 35º.
Mientras esperábamos la hora de la comida decidimos matar el tiempo haciendo unas varadas en el estanque del aula del río donde cientos de truchas sirven de diversión y entrenamiento a los niños y alumnos de la escuela. Pero no se crea el lector que por haber tantas truchas se suceden las picadas. Si se pesca bien lo normal es tocar muchas, pero muchas, truchas pero baste como ejemplo comentar que uno de los asistentes estuvo más de dos horas lanzando a mosca sin tener ni una sola clavada mientras otros contabilizábamos las capturas por docenas. Incluso llegó a sorprendernos –por tratarse de quién se trataba, un ¿purista? del lance- cuando abandonó la caña de mosca blandiendo una cucharilla con vehemencia y fruición sin límites aunque los resultados fueron los mismos, ni una sola pintona.
Después de un refrigerio en las magníficas instalaciones del Aula, nos metimos al Porma en un tramo especial adjudicado a la enseñanza para los alumnos.
Me indicaron el límite superior como una zona apropiada y allí me fui. Los cinco primeros lances trajeron otras tantas pintonas, una de ellas de las gordas aunque pescar con un solo anzuelo y sin la muerte otorga mucha ventaja a las truchas.
Así empezó a transcurrir la pesca en el Porma sucediéndose las clavadas una detrás de otra.
Tiempo después alcancé a ver a Javi y a José Ramón mallando río arriba clavando truchas a patadas. Otro pescador -el del bolo del estanque- llegó raudo a meterse entre Javi y yo; sin duda estaba asistiendo a un verdadero festival de pesca en estilo y efectividad y no fue capaz de resistirse, menos mal que clavó unas cuantas pero ni por asomo tantas como “faroleó” por la noche y por lo bajito. Mal sabía que las capturas de Javi y mías aparte de incuantificadas fueran, eran e iban a ser inconmensurablemente superiores a las suyas.
Hago esta precisión para dejar claro que en un ambiente de máxima camaradería no debe haber lugar para insidiosos, envidiosos o acomplejados. El mundo de la pesca pone a cada uno en su sitio. El día que me vea obligado a “sentar” a este sujeto en cuestión va a pasar trabajo para levantarse y no me refiero al exceso de grasa que muestra en sus prominentes carnes. Es cuestión de buscarle el ángulo al tema y cambiarle el acento…
Volviendo al tema. Con los primeros síntomas de cansancio, ya avanzada la tarde, llegué a pescar sentado en la orilla y a las pintonas la estética del lance no pareció importarle pues las clavadas se seguían sucediendo.
A indicaciones de la organización dimos por concluida la pesca. Previo paso por el hotel, nos encaminamos a León donde asistimos a una ilustrativa conferencia.
A la hora de la cena se sumó al evento Leonardo de la Fuente integrándose en nuestro equipo de pesca.
La cena, definitivamente ya todos juntos, tuvo lugar en el hotel El Paso Honroso. Tiempo hubo de conocer posteriormente el “barrio húmedo” de León y que nadie piense mal pues se trata del barrio de las terrazas, los pubs y la movida nocturna.
Al día siguiente, sábado, Victoria nos obsequió con otro espectacular desayuno.

Nos tocaba pescar el río Órbigo, en el Escenario Deportivo-Social de Santa Marina. Nuestro guía, José Ramón nos condujo a la popular Tabla de Benavides donde los “barcos” de varios kilos se hicieron la estatua ante nuestros señuelos. Lástima de colector vertiendo directamente al río aunque las autoridades pusieron el 2008 como tope para el saneamiento del río.
Javi y Leo, aconsejados por José Ramón, iban peinando los surcos que los brizos –me resisto a llamarle ocas- iban habilitando. Lance tras lance, las pintonas iban subiendo a las moscas y sucumbiendo a la maestría de mis dos compañeros de pesca. Como si la cosa no fuera conmigo yo iba tocando escama a mi bola disfrutando de sus lances más que de los míos. Mal suponía que lo mejor llegaría horas después.
Cerca de las cuatro de la tarde decidimos hacer un alto para almorzar, descansar y recuperar fuerzas.
Comimos en una terraza de Hospital de Órbigo, cerca del majestuoso puente. Las jarras de cerveza bajaban con la misma velocidad que las truchas picaran en la jornada matinal.
José Ramón nos indicó que el excesivo calor nos traería una mala tarde de pesca. Consultamos el programa y nos facultaron para habilitar un programa propio alternativo al oficial. Sin duda, la mejor idea que se nos podía haber ocurrido.
Tomamos el asunto con la calma propia que el calor obligaba. Después de la comida, tiempo para el café, la copa y la oportuna partida de mus. A decir verdad Leo y yo, previamente, no presumiríamos muchas posibilidades a Javi y José Ramón, más bien pocas, pero la verdad es que ganaron, por la mínima pero ganaron. La partida, todo hay que decirlo, fue muy entretenida y reñida.
Caían las siete de la tarde cuando bajamos de nuevo al río. José Ramón nos llevó al límite inferior del tramo. Cuando empezamos a pescar, el sol ya casi no picaba el agua y empezaba a verse mucha actividad.
Tiene esta zona tres Puertos que habilitan unas tablas inmejorables para la pesca. Desde el pozo del límite inferior, donde la cascada concentra muchas truchas, empecé a subir mientras ellos machacaban el puerto superior, aguas arriba.
Al igual que en el Porma, a cada lance le sucedía una clavada que podría arrojar un simple toque, una suelta o el cobro de la pieza. Los pequeños remansos y corrientes de las orillas, las zonas más próximas a los brizos (medio cauce lleno de ellos), el refugio de las piedras… ¡es que había truchas en todas partes! Hasta poniendo mal el señuelo se veían varias truchas detrás. ¡Qué gozada de pescata!
Estaba claro que habíamos acertado con el horario, la decisión había sido todo un éxito. Y no se trata de hablar de cientos de truchas ni de docenas, ni de unas pocas, eso es lo de menos, pero si algún lector tiene duda o curiosidad que piense en una cifra insultante, de vértigo, fantasmal o de vergüenza y se aproximará (seguro que por lo bajo) a la verdadera cifra de truchas que pescamos.

De nuevo nos reunimos todos por la noche para cenar donde simplemente comentamos que pescáramos bien sin regodearnos ni dar más explicaciones.
La última noche acumulábamos cansancio. Ya teníamos a nuestras espaldas muchas horas de pesca realizando severos esfuerzos bajo un sol de justicia.
La cena, al igual que las anteriores, impregnada de un ambiente fenomenal compartiendo experiencias entre todos.
A pesar de las ganas que teníamos de descansar para afrontar la última mañana de pesca, no pudimos resistirnos a otro paseo por “León la nuit”. La verdad es que la noche leonesa es tan atractiva como hermosa la zona monumental.

El último desayuno hizo justicia a los anteriores. José Ramón, nuestro guía, no daba crédito cuando al llegar al hotel nos encontró ya preparados para salir, circunstancia que no se había producido en los días anteriores.
Llegamos al Órbigo, en el mismo tramo que la tarde anterior. Teníamos unas dos horas por delante. Mientras José Ramón encaminaba a Javi y Leo a la zona superior de los puertos mi sedal ya sentía la tensión de las tres primeras pintonas en unos nada complejos lances de probatura. Inmediatamente, José Ramón me invitó a pescar ordenadamente río arriba desde el límite inferior.

Empezamos a pescar los grandes y profundos pozos y en las posturas más definidas iban cayendo algunos bonitos ejemplares aunque las grandes truchas se resistían. Toda parecía indicar que el festival del sereno de día anterior no se iba a repetir. Hacía ya mucho calor, excesivo para pescar a gusto y las truchas estaban resguardadas bajos los brizos o en las sombras de las orillas. En poco tiempo me puse en quince piezas sin haber llegado al primer puerto. Fue aquí donde perdimos un ejemplar de foto. No llegamos a verlo, simplemente entró en plena chorrera a una de las tres moscas del buldo ofreciendo una brava pelea y enredando el aparejo en los brizos; cuando lo recuperamos faltaban dos moscas.
José Ramón decidió dejarme para subir y comprobar cómo le iba a Leo y Javi, en ese momento veinte muescas adornaban el mango de mi caña.
En la tabla que se forma entre el primer y el segundo puerto empecé a colocar las varadas en paralelo a los brizos y las muy cabronas salían como satélites al señuelo. Fueron cayendo dos, cuatro, ocho, diez…
Cuando llegué al segundo puerto sentí voces desde la orilla:
-“Déjame alguna para el miércoles”.
Leo y Javi ya estaban quitándose el equipo mientras yo apuraba los lances consiguiendo las últimas capturas.
Mientras tomábamos unas reparadoras cervezas nos preguntábamos si los demás tendrían la misma suerte.
Llegado este momento es justo reconocer el trabajo de nuestro guía, José Ramón Penilla. José es una persona que nos cautivó por su saber hacer en el río, por sus conocimientos, por sus atenciones y por su simpatía. Sin duda una de las grandes alegrías de este encuentro fue conocerlo. El único error que cometió –si se le puede llamar error porque la pesca es así de rara- es que nos había dicho que, a su entender, la pescata del Porma no la íbamos a repetir en el Órbigo.
Ya en el Hotel El Paso Honroso, después de otra demostración de la potente gastronomía leonesa, llegó el turno para distinciones y presentes.
Todos los participantes tomaron la palabra quedando de manifiesto que la iniciativa merece ser repetida el próximo año.

Es de ley señalar el alto grado cualitativo y cuantitativo de los participantes. Sin duda un encuentro con representación de los medios más importantes de la geografía nacional y algunos cualificados periodistas o colaboradores de prensa de alto nivel internacional.
Como apunte final, debemos resaltar la voluntariosa organización con Luengo y Sabugo al frente que salió airosa del trance y que seguro que han tomado buena nota de las sugerencias e ideas de cara a profesionalizar todavía más el encuentro. Enhorabuena por el encuentro y la consecución de objetivos.
Hasta el año que viene.

ASOCIACIÓN LEONESA DE PESCA CON MOSCA
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