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El Salmo salar, el más
formidable de nuestros peces de agua dulce, ha resistido un año más la
presión a la que desde hace tiempo está siendo sometido. Tanto en los ríos
asturianos como gallegos, esta temporada se salda con un mayor número de
capturas que en la campaña anterior. Igualmente es digno de resaltar que,
en cuanto al tamaño, se han conseguido trofeos de más de 15 kilos de
peso, algo que no había ocurrido en los últimos 42 años.
A
pesar de estos datos, que son alentadores, no debemos hacernos grandes
ilusiones con el salmón. La
pesca masiva con redes en el mar, el furtivismo que, lamentablemente,
todavía persiste, y la contaminación de los ríos por los que remonta,
son los principales retos que tiene planteados este fantástico campeón,
capaz de recorrer por el mar distancias de más de 5.000 kilómetros para
volver a desovar al mismo río en el que nació.
Hay
que reconocer que buena parte de esa recuperación es debida al tremendo
esfuerzo que están haciendo las diferentes comunidades de la cornisa cantábrica,
último bastión del salmón atlántico en nuestra península, para
recuperarlo.
En
ese esfuerzo colectivo, los pescadores estamos obligados también a dar la
talla, realizando una pesca responsable. En ese orden de cosas, es posible
que uno de los próximos pasos a dar sea la implantación de la pesca sin
muerte de esta especie. Por si es así debemos de estar preparados para
aceptarlo, porque en ningún caso podemos renunciar a perderlo.
No olvidemos que su sola presencia en nuestros ríos es sinónimo de
calidad de vida.
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Escritor, Asesor de Pesca
de "Jara y Sedal" de TVE y Director Técnico de la Revista "Jara y Sedal". |