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Me veo
en la obligación personal y profesional de acudir presto a la web de
Miguel Piñeiro, que para el que esto escribe permite un giro distinto a
la hora de plasmar los pensamientos a través del teclado, con lo que al
pensar sobre el papel uno se encuentra más disponible a ciertos
comentarios, nunca tendenciosos, y siempre basados en las tres claves
del reportero. Conocer, contrastar y confirmar y, antes de publicar,
reconocer, recontrastar y reconfirmar. Curiosamente, como la palabra
“coherencia”, todas empiezan por la misma sílaba.
Dichas claves son contrarias en su esencia y aplicación a las copiar,
coartar y conchabar, que vienen antes de la coba, codazo y cólera, que,
curiosamente (es lo que tiene el lenguaje) empiezan por la misma sílaba
que cobardía.
Creationis
telluris est gloria Dei ex opere Naturae per Hominem solum,
reza Linneo, pero hay algunas acotaciones que hacer.
Unos pescadores que se autoproclaman “elite” gallega, que tildan de
“Galicia profunda” al miñoqueiro de 80 años de
edad, por ejemplo; unos individuos para los que no existe el mar
porque nunca lo pescaron (¡e se chaman pescadores sendo galegos. Un
galego que non reme...); que muestran un profundo desprecio por la
etnografía y el folklore de la pesca gallega, con su importante lugar en
la historia de un país como el nuestro; a los que nunca vemos en ninguna
plataforma activa en la defensa de un espacio natural (eso sí, precisan
lo último de la mejor y más cara marca en cañas a las que ya le huelen
los pies por la poca línea de honestidad y un bajo, muy bajo, nivel como
personas), que quieren que la pesca con mosca a cola de rata sea sólo
para ellos y ven con recelo que la gente de 16 años de la selección
gallega “se los come”, oiga, se han permitido el lujo de realizar unas
críticas hacia escritores como Fernández Román, Del Pozo o Piñeiro.
Entiendo la
crítica porque yo la hago, pero siempre partiendo de un espíritu
constructivo en la clara convicción de que construir es bueno para
Galicia e intentar, con el acoso y derribo antidemocrático y talibán,
tumbar las pocas voces que realmente tienen el valor de no plegarse ante
Administración y poder es una aventurada locura de ciertos pseudoarticulistasconmoscadetrásdetrasdelaoreja
que se permiten la osadía
(porque no tienen la capacidad de permitirse lujos) de criticar a todo
tipo de referentes de la pesca en Galicia.
Ante tal
ejercicio de haber llevado un golpe fuerte en el hipotálamo les
recomiendo, de corazón, tres gratificantes actos que a buen seguro
cambiarán su opinión:
La convivencia, tolerancia y el “buen rollo” son mejores que las
actitudes hoscas y toscas, que suelen ser directamente proporcionales a
la falta de ciertas aptitudes. Es menester probar a comprender antes de
convertirse en un incomprendido. Nuestro entorno está abierto a todos
los que se hagan acreedores de pertenecer a la cofradía de la gente
normal que non levou un jolpe.
2. Lean a Jaime Gil de Biedma
3. Antes de opinar intenten conocer, y hablar, si saben hacer alguna de
las dos cosas.
Ante tal necedad, yo, que como otros colegas de la profesión me
considero de una Galicia que tiene una profundidad histórica que primero
hay que aprender, y en ello estamos todos, creo, que los profesionales
entregados a tal empeño, entiendo que debo, por lo menos, dejar
constancia de mi auténtica pena al conocer un poco más el mundo de la
pesca a mosca gallega, su estratificación, buscada a posta desde varios
sectores, sus conjuntos y subconjuntos extraídos de una especie de LOGSE
que se inventaron tres paisanos, los que quieren ser y no pueden porque
les falta algo que no saben ni ellos.
En este mundo de
la pesca con látigo me he encontrado gente que no sabe ni quiere saber y
a los que les remito a los tres puntos básicos de antes, bien empleados, seguro les
ayudarán en su maduración como persona.
La faceta de pescador es más personal, siempre respetable, (viajar por
el mundo puede abrir un agujerito en el cerebro, si se puede, que lo
aprovechen, bueno, que se le abra el agujero también lo pueden
aprovechar).
Para terminar el primer punto diré que ni Linneo ni yo los tengo
catalogados, pero puedo hacerlo muy rápido, estoy en ello, recapitulando
datos, ya sabéis Co... Las tres reglas.
Diré por otra
parte que recientemente en un concurso de pesca a mosca participaron
pescadores que pagaron 35 euros (bueno, Cibeira hasta le cobró a mi
fotógrafo, que no fue a pescar sino a hacer un
reportaje; mira que confundir una Scierra con una Cannon, este Cibeira,
que pesca a mosca... Casi mejor tú no utilices las tres útiles vacunas
que recomendé a algunos de los concursantes, Cibe. Deja las dos primeras
y vete a la última directamente).
El caso es que
se pescó con muerte.
Conozco a pescadores de cola de rata porque, entre otra cosas, yo pesco
de la misma forma el 60% de las veces (también tengo que practicar otras
modalidades porque escribo de ellas, ¿saben? Lo de amplitud de mente, y
eso...)
Compartí mesa y risas, que para mí son más importantes que la pesca,
todavía, con Julio Seijas, Luis Piñeiro, Alberto Mera... Un personal que
vale la pena. Que sabe, y mucho, pero que van a seguir sabiendo, y mucho
más. Ya me contaréis en 20 años.
Estos no andan con tonterías. Buscan lo que buscamos todos, que se le
pague la deuda histórica a nuestras cuencas fluviales, que en la época
de la energía no dañina se eliminen los atrancos que la hacen
perjudicial para nuestros ríos, que se pongan en marcha las depuradoras,
que se analicen nuestras poblaciones, que se fomente una guardería
técnica, preparada y pagada (a los guardas no les dan ni guías de fauna,
no digamos publicaciones especializadas), que se articulen comités en el
que los pescadores expongan sus ideas, que se vertebre la gran Mesa
polos ríos de Galicia...
Los otros están con lo de la pesca sin muerte, que yo practico como
elección personal en algunas ocasiones, ya que en otras cometo el delito
de comerme un sargo, cocinado por mí, con mi esposa e hijo, mis dos
mejores clientes, aunque las raciones son siempre escasas.
Aquí, cagoen..., me falló Darwing. Ahora entiendo que tengo más
profundidad ¡Viva la Galicia profunda!
Si a estos los lee Manuel María, Uxío Novoneyra, Pintos, Curros, Lamas
Carvajal, Leiras Pulpeiro, Fole... Tantos que falaron, amaron, e
comeron as troitas, con respeto.
Falló Darwin. Por si les conviene, pueden ir de viaje a Shrewsbury creo
que se pesca bien. Igual no falló pero se dejó el nombre del animal que
pensó se extinguiría y al final en la Galicia, muy profunda, en la de la
llegada de los Gaedheal de Brath, germinó o evolucionó, un peido
de alguien, fallando algo para dar una estirpe, en extinción, eso sí.
Del periodismo ya he hablado.
En breve nos reuniremos unos cuantos porque ya somos un número
respetable y tenemos que empezar a hablar de futuro.
Los que quieran podrán leernos y escucharnos, y hasta nos veremos en el
río donde, curiosamente, todos pescamos con muerte alguna vez ¿no
campeones?
La vida, la de los ríos, ya intentamos defenderla nosotros. Los demás a
lo suyo, la elección es libre y ya es bastante con ciertos impedimentos
mentales que algunos tienen en la vida.
Dos cosas más. El año que viene no voy a ir al concurso donde pescan con
muerte los sin muerte. Voy a ir a otro en los que está la gente que
actúa como yo, SIN mierda en los ríos y CON valor para defenderlos.
Seguro que los lectores de mi editorial sacarán más en limpio de los
verdaderos referentes del noble arte de la pesca a mosca con cola de
rata o “tralla profunda”.
La otra.
Gracias a Miguel Piñeiro conocí a un periodista salmantino, de los de
raza, que tiene algo en común conmigo, además de haber ocupado ya su
silla en la mesa en la que se sientan mis amigos.
Él entenderá estas frases:
“Hermano de sangre es compartir la alegría en los momentos felices, es
el apoyo en los amargos, es el refugio y la defensa frente a los
ataques, es el que ofrece antes de pedir”.
La otra es “A por ellos, que son pocos y cobardes”.
Con respeto.
Alberto Torres |