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No se
captura ningún reproductor de salmón para intentar una repoblación
interna, algo que sí se hace en otros ríos, y hay que entender que cada
año que pasa sin conseguir alevines de reproductores propios se pierden
tres o cuatro en mejoras de población, pues el ciclo de vuelta de los
salmones ha de cumplirse.
Podría decirse que estamos perdiendo al Mandeo, más que año a año, con
vista a los próximos diez o quince, dejando pasar por delante un trabajo
que podría recuperar al único río salmonero de la provincia de A Coruña.
Pero el Mandeo no importa ni en los Nuevos Ministerios de Marineda ni,
por lo que parece, en Santiago de Compostela.
La prueba evidente es el poco tacto con el que se han tratado las obras
de la escala y la nueva zona de reproductores, con un puente por el
medio, en lugar de unificar actuaciones.
Imagínese el lector: Se captura un salmón en el margen derecho del río,
en el capturadero
de la escala, con la carga de estrés que de por sí lleva acompañada para
el animal. Pues además de ello el técnico que apresa al pez sale
corriendo con él por el puente de Chelo para llegar a la caseta de
trabajo, o debe hacer hasta dos y tres trasvases entre contenedores. Más
estrés. Inaudito. Impresentable.
La prueba es que hasta que no se publicó en Dxt Campeón que los
ejemplares de reo y salmón se estaban guiando en una caseta de obra con
agujeros en el suelo no se movió ni un ladrillo en la nueva construcción
adyacente, demostrando una vez más que muchos técnicos de la
administración, delegados y demás políticos sólo se mueven cuando salen
en los papeles. |