El Mandeo. Un río inexistente para la Administración

Por Alberto Torres, Responsable de Pesca de DxT Campeón

La Mano de Dios, Mano-Dei, Man-Deo, Mandeo… ¿Abandonó su Dios al río más recuperable y único salmonero de la provincia de A Coruña?.
Los viejos problemas siguen marcando el trabajo de la Administración en materia de recuperación de los recursos del río Mandeo y gestión de los mismos.
Los pescadores que quieren a este río y practican su deporte en él asisten a un insólito ejercicio de pasividad por parte de la Xunta y su Consellería de Medio Ambiente.
Es simplemente lamentable que los trabajadores medioambientales, que son los que deben disponer de todo el material posible para su trabajo, tengan que pagarse hasta herramientas tan habituales en su día a día como unos prismáticos.
Si la Administración muestra esta sensibilidad con el equipamiento de la guardería ¿qué le queda al río?
A saber:

La escala de subida de salmónidos de la presa de Chelo se realizó, por fin, siguiendo los consejos de pescadores y especialistas que llevaban años insistiendo en cómo debería ejecutarse la obra. Resulta que los salmones del Mandeo sólo suben por un sitio, y alguien se empeño en hacer otra escala distinta que no era utilizada por los peces. Al final se impuso el buen criterio.
Hasta ahí bien, pero resulta que dicha escala está incompleta.
El contador de ejemplares no ha sido instalado, con lo que no se sabe a ciencia cierta cómo está evolucionando la población de salmón y reo.

No se captura ningún reproductor de salmón para intentar una repoblación interna, algo que sí se hace en otros ríos, y hay que entender que cada año que pasa sin conseguir alevines de reproductores propios se pierden tres o cuatro en mejoras de población, pues el ciclo de vuelta de los salmones ha de cumplirse.
Podría decirse que estamos perdiendo al Mandeo, más que año a año, con vista a los próximos diez o quince, dejando pasar por delante un trabajo que podría recuperar al único río salmonero de la provincia de A Coruña.
Pero el Mandeo no importa ni en los Nuevos Ministerios de Marineda ni, por lo que parece, en Santiago de Compostela.
La prueba evidente es el poco tacto con el que se han tratado las obras de la escala y la nueva zona de reproductores, con un puente por el medio, en lugar de unificar actuaciones.
Imagínese el lector: Se captura un salmón en el margen derecho del río, en el cap
turadero de la escala, con la carga de estrés que de por sí lleva acompañada para el animal. Pues además de ello el técnico que apresa al pez sale corriendo con él por el puente de Chelo para llegar a la caseta de trabajo, o debe hacer hasta dos y tres trasvases entre contenedores. Más estrés. Inaudito. Impresentable.
La prueba es que hasta que no se publicó en Dxt Campeón que los ejemplares de reo y salmón se estaban guiando en una caseta de obra con agujeros en el suelo no se movió ni un ladrillo en la nueva construcción adyacente, demostrando una vez más que muchos técnicos de la administración, delegados y demás políticos sólo se mueven cuando salen en los papeles.

Otra de las cuestiones que “matan” a diario al Mandeo son los cambios de caudal provocados por la presa ubicada, aguas arriba de Chelo, en el afluente Zarzo. En estos momentos se ha reabierto un caso que debería haber sentado ya jurisprudencia hace tiempo: la acusación por delito ecológico a la concesionaria de la presa del Zarzo, que viene recogiendo agua del río en mayor cantidad de la permitida.
La pregunta de las sociedades de pescadores de Betanzos y A Coruña es sencilla pero nadie la contesta, ¿cómo es posible que desde el gobierno gallego se permita la destrucción de una de sus venas más importantes?
Siguiente problema. El furtivismo de la ría de Betanzos.
Las redes están literalmente cortando la subida de salmónidos. En muchas ocasiones la vigilancia marítima no puede entrar en la ría y la guardería “terrestre” tiene una jurisdicción de la que no puede pasar. El beneficiado es el furtivo, que se planta en el medio de ambos cuerpos de vigilancia.
Dato sangrante, existe una embarcación perteneciente a la guardería pudriéndose en un garaje, en lugar de habilitarla para patrullar en la ría.
Ahí no acaba la cosa.
Durante los meses de agosto y septiembre ningún guarda se acercó al Mandeo.
Los incendios volcaron a unos quince agentes a este negro panorama, algo lógico, pero los pescadores entienden que si ahora mismo se están pagando 120 euros diarios a las limpiadoras de las rías afectadas por los vertidos también se podría haber pagado a dos o tres personas durante el tiempo en el que la guardería no pudiese trabajar, por lo menos para guiar los salmones.
Pero no. La imagen que se sigue dando en el río más visitado por pescadores de otras comunidades de la provincia coruñesa es de un verdadero atraso, poco talento en la gestión –algo que parece obvio– y sobre todo poca voluntad de conservar lo más importante del país, la propia Galicia.

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