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El
reo es un salmónido que emigra al mar y regresa al río para
desovar. Se distribuye desde Galicia por la cornisa cantábrica y
su pesca envenena las mentes de los que la practican, hasta llegar a
unos niveles que rozan el surrealismo. Una forma típica de
pescarlos en Galicia es, en agosto y septiembre, de noche y con
risco.
El risco es un señuelo de superficie, inventado en Galicia,
cuyos primeros pasos se atribuyen a “Sito do Cambre”, que imita
a un pequeño ratón que ha caído al agua, e intenta ganar la
orilla para ponerse a salvo, excitando “con su meigo movimiento”
el instinto predador del reo.
Visita la columna de hoy un libro que
trata sobre la pesca tradicional del reo en Galicia, y Miguel Piñeiro
es su autor. Gallego por los cuatro costados –su tierra no le habría
dejado nacer en otro lugar-, ha sabido moldear de forma certera la
esencia de la pesca del reo en Galicia, tras habernos deleitado ya
con su anterior libro “La pesca en los mil y un ríos de Galicia”.
El capítulo dedicado al risco, señuelo del que ha derivado el
vocablo “riscar” -que no es otra cosa que rayar la superficie del
agua en aguas lentas pescando en plena noche-, es una auténtica
obra de arte.
Será imposible que el pescador deportivo deje pasar las
oportunidades de atesorar este referente sobre una especie tan
deportiva, misteriosa y esquiva como el reo, con artes de lance
ligero y sedal pesado típicas gallegas; y de llegarse a cualquiera
sus ríos, donde la pesca del reo en verano le envolverá hasta
situarle en un mundo casi irreal.
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