LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITAN
Por Xaquín L. Muiños, Pescador de Salmón

Haciendo números por lo bajini, caímos en la cuenta de que, dos líneas paralelas cumplen sin rechistar la ley que ampara a la excepción uniéndose en algún punto, claro que el punto ha de estar entre ambas líneas además de ser muy gordo.

Bien es cierto que todo en este mundo guarda su lado bueno y su lado malo. En ocasiones, un vertido, por poner un ejemplo, puede servir de excepción al silencio de años, a la comodidad de ya no protestar por nada porque al fin y al cabo, nuestro coche cuenta con 165 CV y los sábados disponemos de efectivo para pagarnos cena y copas. Por tanto, ya hemos encontrado el lado bueno de un vertido. Puede servir para alzar manos y voces, incluso para unirlas.

A raíz de esto, nos preguntábamos una tarde cualquiera de hace unos días el maestro y yo, qué sentido tiene, que la casa grande de lo fluvial admita un número de solicitudes, para acceder a permisos de pesca de salmón, superior a la cantidad de los permisos de que dispone. El lado bueno de este mal asunto, aflora en la suerte de los pescadores menos afortunados en el sorteo, pues gozarán de la  oportunidad de conocer mundo en busca de tramos salmoneros allende las fronteras del reino de Galicia, pues dentro de estas, no existe un cochino metro de aguas libres para salmón. De todos modos viajar es sano y hasta necesario, y fuera de aquí, sí hay zonas libres para salmón. Lo malo del asunto, porque  estudiaremos como buenos hermanos lo bueno y lo malo del tema, es que se nos escapa por el desagüe la tradición y la cultura ribereña, porque aquí, en mi galaica tierra de meigas, no es posible, aparte de apariciones y otros demonios, la figura de un ganchero a pie de río o de un salmonero solitario y sin papeles. ¿Qué diría Walton si levantara la cabeza?

Aunque pudiera parecerlo, no es mi intención escudarme en tradición, cultura y ancestros. Esta claro que los tiempos cambian, y es de cajón, que hoy somos más para pescar menos. Las palabrejas “sostenible” o “selectivo”, que hace no más de veinte años te dejaban con ganas de llamar al electricista, hoy, forman parte del mañana de la pesca, pero no obviaremos que mientras exista el pescador con caña, se seguirá luchando contra venenos bastante más letales que una mosca o un cebo de quisquilla y merucos, por ejemplo, las redes de deriva, la contaminación y el furtivismo.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. ¿Por qué admitir 383 solicitudes de pesca, cuando sólo pueden conseguir permisos 152 de ellas?

Si a los tres meses de temporada salmonera le restamos los jueves y los lunes, así como el fin de semana destinado al concurso de pesca del salmón en el río Ulla, obtendremos la cifra de 65 días hábiles. Cada una de estas jornadas cuenta con 21 cañas disponibles repartidas de la  siguiente forma:

Monteporreiro o la cloaca milagrosa, 5 cañas. Ximonde paraíso de los aventurados, 4 cañas. Sinde, elíseo de la presa rota, 6 cañas. Couso, reducto de los mosquero-salmonero-romántico-fluviales, 6 cañas.

De modo que, 65 días hábiles multiplicados por 21 cañas/día, ofrecen 1365 permisos, de los cuales cada solicitud, podría acceder a 9. Por tanto, llegada la solicitud 152, se acabo lo que se daba. Los 231 solicitantes restantes a joderse o a viajar. Personalmente haré ambas cosas, viajaré por no haber sido agraciado para luego joderme por no haber pescado.

Me salen las cuentas del gran capitán, 2 de la vela y de la vela 2, pues todos, hasta los peor parados, pagamos un recargo en la licencia de salmón, y por otro lado, todos hemos asistido con ilusión a un sorteo de permisos de pesca, todos esperamos nuestro día, y algún que otro aventurado, hasta su salmón.

En definitiva, queremos pescar todos, en peores o mejores fechas o condiciones, pero pescar todos, y pescar no equivale necesariamente a echar un salmón a tierra, no nos confundamos, queremos echar una varada, unos lances en nuestro río… Esto es muy demostrable, pues por qué sino se siguen expidiendo permisos para el coto de Couso. ¿Alguno (de los que lo pescamos) lleva consigo esperanza alguna de prender un salmón? La respuesta es No, porque este coto ya no da salmones ni los dará hasta que se termine debidamente la obra que se empezó en su día, dejando tan paradisíaco destino salmonero sepultado en el olvido o tal vez en el recuerdo de lo que fue.

¿Por qué no podemos disfrutar en Galicia de tramos libres debidamente vigilados que otorguen el derecho a pescar que el recargo para salmón confiere al pescador, además de permitir el a veces insano ejercicio de la pesca, a todo aquel que no pueda o simplemente no desee acceder a los acotados?

¿Por qué no crear nuevos cotos o un gran coto dividido en lotes de dos o tres posturas, teniendo así, la administración, posibilidad de gestionar los permisos que el actual colectivo de pescadores demanda?

La palabra recurso, sea o no sostenible, debiera cambiar su acepción adaptándose a los nuevos tiempos. Su nuevo significado bien pudiera ser “Curso fluvial que recula, que va hacia atrás”

No es mi intención vituperar el modo de gestión o administración de este recurso o curso que recula y que me vio nacer, desde luego que no, en ningún momento olvidaré mi condición de pescador, zapatero a tus zapatos dijo algún sabio. No obstante, como pescador desde hace más de veinticinco cortos años, sugiero que se revise, que se reconozcan errores, que se considere y dialogue para sopesar y valorar opiniones y no para dar carpetazos quedando como Dios, y sobretodo, que se tenga más en cuenta al Comité Galego de Pesca, que al fin y al cabo, no es otra cosa que la voz del pescador, la voz de todos los pescadores. O, por lo menos, debiera serlo.

¡¡¡A mi los técnicos!!!  Sigo esperando…
A Estrada, 7 de febrero de 2007

Post:
"Muy bueno e impecable jurídicamente"
Fdo. Juan Jose Moralejo

volver a índice de colaboraciones