|
Estas son sus opiniones sobre:
La pesca: una
delicia que te invade el cuerpo, ejercita la mente, te quita el estrés,
te entretiene y te convierte en un ser distinto, estando en contacto con
la naturaleza. Es un todo: deporte, afición, entretenimiento.... y, a
veces, pesadilla, especialmente para nuestras mujeres
Una ruta: cualquiera de la montaña leonesa
Una técnica: la cola de rata
Un cebo o señuelo: mosca seca
Un lance: cualquiera que sea normal, sin tirabuzones ni otras historias
Una caña: mi SAGE de 9 pies, de siempre, aunque reconozco que hoy
existen maravillas de esta y otras marcas
Una cucharilla: cuando comencé a pescar utilizaba la Evia de pala larga
del nº 2 y 3, en diferentes tonalidades, dependiendo de las aguas y la
climatología donde estuviese pescando. Ahora, aunque no practico
habitualmente esta modalidad, he probado la EDU del nº 0, 1 y 2 y me han
gustado como funcionan
Una mosca: en verano, una efémera color carne, cerco gris claro, en
anzuelo del 16 al 20, dependiendo. Para todo tiempo un tricóptero, en
diferentes tonalidades y tamaño, dependiendo condiciones
Una clavada: la conseguida hace un montón de años en el río Esla, coto
de Bachende, antes de cerrar el pantano de Riaño. Hoy todavía la estoy
viendo, sintiendo... Fue una clavada al atardecer, con un mosquito
llamado “Palometa”, cuerpo color blanco y pluma idéntica, con doble
cuerpo (saltona). La tomó la trucha con tal voracidad que creía que era
un monstruo. En verdad lo era. Se trataba de un ejemplar que después de
más de un cuarto de hora trabajándolo, lo conseguí acercar a un par de
metros míos. Tiraba tanto que tenía que dejarle carrete constantemente.
No podía con ella, por lo que solicité la ayuda de mi compañero de
pesca, Ismael. Tenía el brazo roto de la fuerza de la trucha. Le dejé la
caña a Isma y la trucha dio un coletazo que rompió el sedal y quedó para
criar. La mala sangre que le queda a uno, hizo posible que aquel
ejemplar no se fuese de mi mente. Tengo su fotografía mental y jamás se
me olvidará su enorme cabeza, su tamaño y casi me atrevo a decir su
peso, que seguro rondaba los cinco kilos y pico...
Una captura: muchas, pero de manera especial, la primera que saqué a
mosca seca en compañía de mi monitor particular, un maravilloso pescador
leonés y amigo, Robero Morán Vélez, campeón donde los haya. Ganador de
la Semana Internacional de la Trucha en tres ocasiones y pescador de
elite que estuvo muchos años en el equipo nacional de pesca,
representando a España en diversos campeonatos del mundo: Canadá,
Inglaterra, Nueva Zelanda...
Un pozo: el pozo de “Calixto” que así se le conoce en el Coto del Río
Bernesga (León)
Un coto: son muchos, porque de cada uno guardo buenos momentos, o malos,
pero en definitiva recuerdos, pero tengo preferencia por el río Omaña y
los cotos de El Castillo y La Omañuela, o por el río Curueño y el coto
de Valdepiélago, pero ir a pescar a Babia y estar en el río Luna, en
Villafeliz, lo es todo.
Una especie: la Salmo Trutta Fario
Un río: cualquiera de la montaña leonesa: Torío, Bernesga, Luna, Omaña,
Curueño...
Un tramo: la zona conocida como La Calderina, en el coto de Villafeliz,
río Luna
Un refrigerio en el río: la clásica lata de sardinas, una tortilla,
chorizo, salchichón y cecina de León. Siempre, con la bota de vino.
Tampoco está mal hacerlo en cualquier Bar de los pueblos donde te sirven
comida casera y donde los huevos, la carne o el mismo chorizo es de casa
Un compañero de pesca: el de muchos años, Ismael, más conocido como
“Maelín el de Santa Olaja”
Un maestro en la pesca: Roberto Morán Vélez, fenómeno con la mosca seca
y campeón de campeones, pero quien más me impresionó fue un pescador de
cucharilla, de Astorga, Victoriano Cuervo, “El Turra”, así se le conocía.
Fue varios años campeón provincial de lance y manejaba la cucharilla que
la ponía en cualquier sitio. Le seguí en varias competiciones y me
impresionaba comprobar lo que hacía con la caña para llamar la atención
de las truchas. Pegaba tirones hacia arriba, abajo, a un lado y otro. Se
paraba, arrancaba... Era un fenómeno. Sacaba las truchas, siempre,
trabadas por un solo anzuelo. Un día que dijo que le tirase la gorra,
que siempre usaba para pescar. Se la lancé lejos, yo creo que a 25 o 30
metros. Con la caña lanzó su cucharilla y la colocó dentro de la gorra.
Impresionante
Un desengaño o decepción: muchos, pero creo que la trucha de Bachende
fue la principal
Una ilusión: que un día me despierte y escuche en la radio o lea en la
prensa que la contaminación de los ríos ha desaparecido. Que los ríos
bajen cristalinos y puros y, que la “reina de los ríos”, la singular “pintona”,
se encuentra feliz en el agua |