Alberto Torres tiene dos pasiones, la pesca y el periodismo, y desde hace algunos años ha conseguido un nexo para aunar estos dos grandes amores que ahora, inevitablemente, en su día a día, marchan de la mano.
Periodista deportivo en la ciudad de A Coruña, trabajó durante diez años en el medio radiofónico, comenzando su carrera en Radio Coruña, de la cadena SER y pasando a ser jefe de deportes de Radio Voz A Coruña desde 1994 a 2000.
Siempre ha seguido el deporte de A Coruña y su zona de influencia con especial atención al Deportivo, con el que ha recorrido los campos de España y Europa, aunque también ha viajado con equipos como el Liceo, Racing de Ferrol (equipo al que adora al haber nacido en la ciudad departamental) Basket Coruña, etc.
En 2000 cambia la radio por la prensa escrita, incorporándose como jefe de sección al Primer Diario Deportivo de Galicia, Dxt Campeón.
Es el momento de unificar la pesca y el periodismo. Desde su llegada al diario, además del trabajo diario dirigiendo la sección del Depor, impulsa unas páginas de pesca periódicas en la que busca el poder dar salida a todas las modalidades que se practican en la zona de influencia del diario.
Para la pesca, al igual que para el periodismo, utiliza la máxima de que es “un océano de conocimiento con una cuarta de profundidad”, ésta, está en contraposición a la de “pescador de mucho, pescador de nada”, pero entiende que hay que probar todas las modalidades posibles para poder escribir de ellas con el rigor que merecen los lectores.
No obstante hay dos modalidades, cada una en su medio, que gustan a este periodista que escribe de pesca o a este pescador que es periodista que le atraen por encima de otras. En el mar, marcado por los veranos en A Frouxeira-Valdoviño, el surfcasting, en el río es un apasionado de la pesca con mosca seca y sedal pesado o cola de rata, aunque aún se amilana a la hora de lanzar al lado de los grandes maestros. Hay mucho tiempo para aprender y Alberto es de los que dice que cuanto más avanza en la pesca más conciencia toma de que le queda mucho por conocer.
En estos momentos se encuentra “embarcado” en un proyecto editorial sobre la pesca en Galicia que llevará algunos años de trabajo que pero que ya ha comenzado, con un grupo de periodistas, y tiene un inevitable gran futuro marcado.

Esta es su visión de:
La pesca: después de mi familia y con mi trabajo, el gran amor de mi vida
Una ruta: desde el Miño en Muimenta al Támoga en Cospeito, con amigos, parando a comer el jamón cocido en A Ponte
Una técnica: seca a cola de rata (estoy empezando con la ninfa y soy un “paquete”), pero practico todas las que puedo
Un cebo o señuelo: cualquier mosca bien hecha (peluda) en el río, en el mar el “gavilán” (lombriz larga de arena)
Un lance: cuando veo lanzar a los Viñuales, Iglesias… cualquiera de uno de estos monstruos. Los míos son poco ortodoxos y a veces pesco a seis metros con sólo cuatro de cola fuera del carrete.
Una caña: Orvis de cuatro tramos, siete pies, para línea 4, de todos modos en una de las bobinas del carrete cargo una DT3 y en la otra una WF4
Una cucharilla: las de Emiliano, en A Coruña, la JJ o las Koala
Una mosca: la cucarcha de Suso de Guitiriz. Ahora la montamos con color en el abdomen y se puede pescar cuando no hay ni una eclosión. Funciona de verdad
Una clavada: cualquiera de un reo o una robaliza
Una captura: una robaliza de más de tres kilos en Valdoviño. Contaré en mis memorias cómo la pesqué. Es de traca
Un pozo, postura o tabla: los aledaños al refugio Salustio en el Sor
Un coto: Mero sin muerte, se pasa bomba
Una especie: sigo adorando a la trucha
Un río: el Liñares-Rois, en agosto, sólo para mí. Lo echaré mucho de menos
Un tramo: el Cabalar desde el Tambre al primer puente. Daba muchas truchas
Un refrigerio en el río: bocata de buen pan de la zona en la que pesque con chorizo de Taboada, curadito
Un compañero de pesca: Agustín Elduayen
Un maestro en la pesca: Antonio Carballo (q.e.p.d.) y Paco Canosa

Un desengaño o decepción: el Xuvia. Fue el río que vi por primera vez en la Presa del Rey. Lo han matado muchas veces y hasta aprendió a resucitar pero pueden acabar con él.
Una ilusión: que Galicia recupere el patrimonio medioambiental que tenía, por ejemplo, en los 50. Es imposible, pero soñar es gratis