EL SALMÓN EN ESPAÑA

De todos es sabida la demoledora merma de las poblaciones de salmón en Galicia y las estadísticas de sus capturas en los últimos veinte años arrojan un balance más que preocupante.
De los cientos y cientos de salmones pescados en los setenta y ochenta, hemos pasado a cifras ridículas y anecdóticas en la década de los 90. Aunque en estos inicios de siglo las cifras parecen indicar una leve y esperanzadora recuperación
. La década de los noventa pasó como un huracán por nuestros cursos salmoneros. El Ulla que en los ochenta daba 500 salmones por temporada (en 1980 dio 1.000 ejemplares) completó un buen puñado de años con ceros absolutos en su casillero.
En la temporada 2000 se pescaron 58 salmones en toda Galicia, menos de los que come un “oso gris” al día en muchos ríos de Canadá; el dato es estremecedor, pero podemos consolarnos con que los ríos de Norteamérica también tienen sus propios problemas, algunos ciertamente irreversibles.
De nada vale que el Plan de Recuperación de los Ríos nos haga concebir fundadas esperanzas sobre la vuelta de esta mítica y brava especie a nuestros cursos y que en las II Jornadas del Salmón celebradas en Santiago se certificase el éxito de su recuperación.
Los capturaderos vienen firmando la existencia de salmones, incluso en cursos donde ya habían desaparecido años atrás, pero también se han realizado sistemáticas y cuantiosas repoblaciones.
Los más optimistas se conforman con poco y esgrimen machaconamente que las repoblaciones tienen un retorno de 1x1000 y para los más críticos estas cifras no se justifican, pero la verdad es que la experiencia anterior de repoblar con hueva del norte de Europa fue un absoluto y estrepitoso fracaso.

Las repoblaciones ya dan resultados y, de hecho, en las últimas campañas, las capturas de salmones adultos de “laboratorio” han significado un muy interesante porcentaje del total de los salmones capturados.La realidad es que el pescador gallego de salmón se va a Asturias, a Irlanda, a Islandia o a Canadá. Si lo intenta en Galicia es por comodidad, no por convencimiento de su abundancia y captura.A inicios de los 90, la prohibición de la cucharilla del 3 y de la utilización de cebo natural para preservar los pintos de salmón desató un aluvión de protestas. En la actualidad está autorizada la cucharilla de no más de 6,5 cm desde la anilla hasta la curvatura de los anzuelos, casi idéntica a las cucharillas del 3.

Algunas asociaciones, colectivos y particulares propugnan la veda parcial de tramos de ríos en Galicia si no queremos acabar con la práctica. Ya se hacen notar las voces que son partidarias de la veda total -escalonada- de nuestros ríos. No deberían presentarse excesivos problemas si se estudia adecuadamente esta posibilidad. Sin ir más lejos, alguno estuvo vedado durante varios años y hoy es ejemplo para otros ríos de la Comunidad Autónoma.
Con la inclusión del rey del río en el Plan de Recuperación de los Ríos, el Ulla, históricamente uno de los ríos más salmoneros de Galicia, fue el más beneficiado. Bien es cierto que el Eo aporta más capturas pero está compartido con Asturias mientras que el Ulla es el primer curso salmonero íntegramente gallego, y por tanto, la joya de la corona.
Integrados en este plan existen 14 capturaderos dedicados al salmón y al reo. Algunos de ellos incluso llegan a funcionar como escalas para favorecer su remonte. Los individuos capturados son analizados biométricamente para averiguar el estado de la especie en el río y el nivel de la población. Algunos son trasladados a los centros ictiogénicos, donde se convertirán en reproductores, y los demás son liberados.
La pesca eléctrica es otra técnica empleada. Con ella, en el caso del salmón, se han cifrado en 70.000 los ejemplares juveniles en Galicia.

También se presta atención al caudal ecológico -velocidad del agua, morfología del terreno, ancho del lecho, profundidad, estudio de la vegetación- y al inventario de hábitats. Los datos recopilados aún no permiten acometer grandes decisiones y las investigaciones no han dado todavía resultados definitivos.
En diciembre del 96, el Centro de Carballedo consiguió alimentar artificialmente a varios ejemplares de salmones zancados, provocando su desove en cautividad, experiencia pionera en España que avivó la esperanza de los pescadores.

A partir de esta experiencia se incrementaron espectacularmente las posibilidades de repoblar los ríos con huevas de salmón atlántico, complementando la puesta natural que sufre reveses de consideración. De hecho, en las últimas campañas, las capturas de salmones adultos de repoblación han significado un muy interesante porcentaje del total de los salmones capturados.
Las funciones de este centro pontevedrés y de los lucenses de O Veral y Ribeira de Piquín son fundamentales. Cada uno de estos centros dispone de ejemplares autóctonos seleccionados para la práctica reproductiva. Las repoblaciones con ejemplares importados no han dado los frutos deseados e incluso se considera contraproducente.

Los alevines, pintos y andoriños, son liberados en distintos tramos de los ríos después de ser marcados para su seguimiento y control posterior. Como los salmones y reos deben ser guiados, después de su captura se comprueban las micromarcas con ayuda de un detector.
El plan incluye la construcción de escalas para facilitar el paso de las especies migratorias.
Además se mejoran las ya existentes, modernizándolas para que se favorezcan de las últimas innovaciones técnicas.
Las labores de repoblación se desarrollan en los centros ictiogénicos de Ribeira de Piquín (Lugo) y Carballedo (Pontevedra), donde se obtienen ejemplares con el componente genético propio de los salmones de ríos gallegos. Para su obtención se emplean reproductores recogidos en los capturaderos que la Consellería de Medio Ambiente tiene instalados en las aguas salmoneras o los que, naciendo dentro de la piscifactoría, provienen de progenitores salvajes.

En total, los ríos gallegos recibieron en el periodo 1997-2002 un total de 1.400.702 ejemplares de salmón autóctono, de los que 161.500 eran huevos embrionados; 420.125 eran alevines; 145.005 jaramugo estival; 450.657 pintos de otoño y 223.415 pre- esguines o esguines. Estas cifras se reparten entre los siguientes ríos: Eo, Masma, Ouro y Landro en la provincia de Lugo; Sor, Eume y Mandeo en A Coruña y los pontevedreses Ulla, Lérez, Verdugo y Tea.
Aun así, estas cifras invitan a la esperanza y no a echar las campanas al vuelo
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Pero al margen de las cifras de los despachos están las realidades fluviales como es, por ejemplo, el furtivismo. Este problema, tema a analizar y combatir en profundidad, es una verdadera lacra. En muchos casos los furtivos disponen de más medios que los propios Agentes, por lo que su localización y detención son más que utópicas. Pero no sólo el furtivismo está acabando con el salmón en Galicia.
Durante muchos años los pescadores del Ulla centraban sus críticas en una pequeña flota de barcos de Cesures, los Valeiros, señalándolos como los verdaderos y únicos culpables de la regresión del Salmón en este curso, ya que en sus redes y aparejos caían ejemplares en abundancia. Sin justificarlos, en absoluto, la población de salmones sigue menguando año tras año y los Valeiros, en la actualidad, ya no los capturan.
Pero no sólo el furtivismo está acabando con la pesca en Galicia. Habría que invitar a los pescadores a ceder en sus pretensiones de pesca pero éllo solo se justificaría si también obligamos a las empresas contaminantes a depurar (algunos prefieren pagar las multas  porque le sale más económico), a las hidroeléctricas a que habiliten escalas, a los Concellos a que depuren sus residuales, a los agricultores que no usen purines e incluso a los furtivos a que no saquen tantos peces del agua...

En las II Jornadas del Salmón en la Península Ibérica, los técnicos señalaron el cambio de hábitat, las presas y centrales, la sobrepesca, la pesca no selectiva en el mar y la contaminación como las causas más destacables de la regresión de la especie. En el mismo marco también se hizo directa alusión a la pesca sin muerte como una vía de futuro para la pesca fluvial en Galicia pero la experiencia del Coto de Ximonde como coto salmonero sin muerte fue un completo fracaso.
Mientras Juán Delibes y Joaquín España invitaban a los pescadores a ceder en sus pretensiones de pesca, Rafael del Pozo resumió todo un tratado en una frase: “Los ríos con salmones son sinónimo de calidad de vida”.
En las últimas campañas se ha ido creando un foro de opinión de pescadores experimentados y fruto de sus deliberaciones se han ido proponiendo una serie de medidas para mejorar las poblaciones de salmón.

Como paso ineludible para la recuperación de la especie se habla del “Decálogo Salmonero”:
1.- Tomar medidas serias y contundentes sobre sueltas incontroladas, control de caudales ecológicos y ausencia de escalas en las centrales y minicentrales, verdadero expolio de los ríos gallegos. Ver informe del Consello de Contas sobre el particular y el fallo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia: sobre la señalización acústica y luminosa en las zonas afectadas por las sueltas de las presas.
2.- Crear unidades de vigilancia en las entradas de las rías. La Consellería de Pesca no las vigila debidamente bien por falta de efectivos o por centrarse más en la costa.
3.- Solución al negativo impacto ambiental en las poblaciones de salmónidos por parte de especies altamente predadoras como son nutrias, cormoranes y visones americanos. Colonización e hiperpoblación ya en zonas altas de los ríos.
4.- Vuelta a la figura del “Guardarríos”, fundamental para la eficacia en la vigilancia y para la puntual información, fomento del turismo, orientación al pescador, etc.
5.- Rentabilizar instalaciones como las del Sor y el Tambre que están paradas. Habrá quién esgrima que en estos ríos no hay salmón y yo les digo: “ahora no, pero lo hubo”.
6.- Intensificación de la vigilancia en tramos de ríos donde el furtivismo profesionalizado es de conocimiento público
7.- Concienciación del pescador a través de charlas instructivas, operativas y prácticas.
8.- Mejora de la vegetación de ribera y de los frezaderos naturales.
9.-. Dotación presupuestaria acorde a la necesidad. Sin duda da más votos una carretera que un río lleno de peces.
10.- Que se autorice la comercialización del primer salmón capturado en Galicia.

El problema gallego también se sufre en la cornisa cantábrica. En algunas Comunidades del norte, el salmón llegó prácticamente a desaparecer aunque repunten las capturas en las últimas campañas.
Solo Asturias y Galicia resistieron al empuje de la caída salmonera y, a fuerza de ser sinceros, debemos decir Asturias ya que Galicia también pasó las suyas.
De los miles de salmones pescados en los setenta y ochenta, hemos pasado a cifras casi ridículas y anecdóticas en la década de los 90.

La vertiente social es la que ha mantenido fresca la memoria de muchos pescadores que en los tiempos difíciles seguían yendo a pescar, aún a sabiendas de la escasez de ejemplares. Es, pues, la pesca del salmón, una sensación sin par y los aspectos colaterales ofrecen toda una amalgama de vivencias y convivencias propias de un estado inmenso de felicidad.

El Fondo Mundial para la Naturaleza tiene por ríos salmoneros a Ulla, Eo, Mandeo, Landro, Masma, Miño, Lérez, Umia, Verdugo, Tambre, Eume, Mero, Xubia, Mera, Sor y Oro en Galicia; Porcia, Navia, Esva, Nalón-Narcea, Sella, Deva-Cares, Bedón y Purón en Asturias; Asón, Nansa, Deva, Pas, Saja, Pisueña, Besaya, Miera y Agüeira en Cantabria; Nervión, Oca, Lea, Deva, Urlola, Oria y Urumea en Euskadi y por último, el Bidasoa en Navarra.

Asturias
En Asturias la cultura salmonera es entendida de otra forma y la primera piedra de esa gran edificación la ponen el comportamiento de los establecimientos, el de los guardias y hasta el de los propios pescadores.
Asturias tiene dos condiciones que la hacen única: tiene salmones y saben como explotarlos.
En otros lugares, aún teniendo salmones, explotan al pescador por comer o dormir, y además el pescador no puede pescar porque los grampinan previamente.
Si en mi mano estuviese, obligaría a muchos guardias, agentes y diverso personal de la administración a que aprendiesen. Que les impartiesen cursillos obligatorios a pie de río con los guardias asturianos, y, de paso, que llevasen a propietarios de hoteles, camareros y hasta cocineros para que las comunidades que aún tienen salmones aprendan de una vez a rentabilizar una riqueza patrimonial histórica que puede convertirse, si se explota debidamente, en una importante fuente generadora de riqueza.

En Asturias no hace falta consultar las tablas de capturas, la pasión salmonera se vive en las riberas, en los bares, en las armerías, y, lo más importante, en las gentes.
El poderío salmonero asturiano es de vértigo. Sólo pronunciar Carbajal, Las Mestas, Juan castaño, Piedras Blancas, La Llonga, La Defensa, Niserias, Piago Mayor, Las Cañeras, etc, impone respeto, pero además, está el comportamiento socio-deportivo y gastronómico de las gentes del Principado que has sabido extraer del rey del río las mejores posibilidades de explotación turística.
El mejor termómetro de la temperatura salmonera es la prensa. En Asturias los periódicos prestan una atención especial a la temporada publicando diariamente el balance de capturas y las incidencias de cada río.
Estamos ante un caso tremendamente peculiar, la implicación de los medios en la pesca del salmón es directa y comprometida. En términos marineros diríamos que “reman todos a una”.
Pero, hasta Asturias tiene problemas: el plomo. La altísima concentración de plomo en los cursos salmoneros ha levantado la voz de alarma por su poder altamente contaminante y ya se han tomado las primeras medidas para extraer el metal de los lechos de los ríos.

Cantabria
El caso cántabro lo conozco menos y, lo poco que sé, se lo debo a un responsable de pesca de la autonomía con el que coincidí en unas jornadas de pesca hace un par de años. Me comentó que estaban realizando verdaderos esfuerzos en recuperar la especie y que las expectativas no eran malas ya que los primeros pasos ya ofrecían resultados. Desde 1996 el programa de recuperación del salmón ha realizado todos los años repoblaciones con salmones en los ríos Asón, Pas, Nansa y Deva, con peces procedentes del Centro Ictiológico de Arredondo.
La producción de juveniles, en total,  supera el millón y este año se ha llegado a los 300.000 individuos.
Cantabria lleva dos años con un balance de lluvias muy por debajo de lo habitual por lo que el salmón no tiene mucha llamada de agua. Es de suponer que si lloviese abundantemente, las capturas aumentarían.
Resulta increíble como muchos pescadores tienen a Galicia como un referente en capturas cuando Cantabria la supera ampliamente en cupos.

País Vasco
La contaminación hizo desaparecer durante años a esta especie de todas las cuencas de Gipuzkoa, excepto en el Bidasoa. Desde los años 80 se ha ido detectado un paulatino incremento de salmones, aunque todavía en número escaso.
La lenta recuperación tuvo sus ejes el la repoblación de los ríos con alevines y la reducción de la contaminación.
La última suelta de alevines en Gipuzkoa se realizó con 1.600 ejemplares en el Oiartzun, 1.400 en el Oria y 1.000 en el Urumea. El Bidasoa ha sido repoblado desde Oronoz Mugaire por el Gobierno de Navarra.
La recuperación del salmón parece llegar al Oiartzun en el que ya se ha detectado presencia de la especie.

Navarra
Tener un solo río salmonero, y además no controlar su desembocadura, no es unaa panacea para la pesca pero ponen su empeño y la cosa les está funcionando. Hablar de salmones en el Bidasoa aún hace pocos años resultaba extraño y mucho más le debió parecer a Javier Balda Jáuregui, pescador que en Endarlatza, capturó el mayor salmón que dio el Bidasoa en los últimos 20 años. El ejemplar rozó los 9 kg midiendo un metro de longitug.

Una última consideración final
Una iniciativa de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia reune en Santiago de Compostela a representantes de Cataluña, Aragón, Navarra, País Vasco, Cantabria, Asturias y Castilla-León para constituir el Comité Técnico Interautonómico de Caza y Pesca Continental con la finalidad de mejorar la gestión de la caza y la pesca fluvial en estas autonomías.
Otra de las cuestiones abordadas fue la necesidad de disponer de un sistema de gestión de las licencias de pesca y caza que permita su expedición desde cualquier comunidad autónoma. Los asistentes coincidieron en la necesidad de homogeneizar los criterios y requisitos en las regiones a la hora de disponer de este tipo de autorizaciones.
Después de este primer paso, el comité de técnicos tiene previsto organizar una nueva reunión el próximo mes de mayo en Castilla-León, donde se analizarán los estudios ya realizados y se presentarán nuevas demandas para su análisis.
Sería deseable que las autonomías del norte de España llegasen a un entendimiento en este común denominador, el salmón, y que creasen un circuito pesquero-turístico que atrajese bienestar y que ofertase una amplia red de ríos salmoneros a los pescadores españoles.