Eladio Crego gana el Concurso del salmón del Ulla

XLII Concurso Internacional del Salmón en Aguas Gallegas.

Faltaba Miniño, pero lo escenificamos…

El concurso se disputó en los cotos de Sinde, Pontevea, Santeles y Ximonde. Aunque toda la atención estaba puesta, un año más, en Ximonde.
El primer día del campeonato, Uxía López publicaba en La Voz de Galicia un reportaje sobre el coto de Sinde y las quejas de los pescadores por su total abandono, al que hay que sumar el cabreo de las casas de turismo rural que son cortocircuitadas para Ximonde por la mafia de sus colegas estradenses y vedrenses con la venia del Capitán Araña del turismo.

Santeles y Pontevea son cotos menores por no decir que son míseras propinas de la administración para presumir de haber permisos. Y si, hay permisos de pesca. pero no tenemos cotos… Por tanto, Ximonde.

Después del desayuno y la entrega de documentación en La Fandiña, comenzaba la primera manga, la sabatina.
La primera sonrisa del concurso la puso Luisiño Miramontes cuando, sobre el pitido inicial de Ramiro desde la pasarela, vio como se bañaba un salar encima de Perejil pero mi ganchero de cabecera acabó cambiando de postura ante la negativa del animal a tomar el señuelo.

La nutrida concurrencia y los pescadores comentaban lo excesivamente floja que va la campaña y que no hay salmones. El Ulla no va a ser una excepción… Los más optimistas decían que hay algunos, pero muy contados.
Antes de las diez de la mañana, el vigués Eladio Crego Freijido -uno de los pescadores ya clásicos del concurso con 22 participaciones- ponía sobre la tabla del centro de precintaje un plateado de 5 kg. El vigués lo clavó a cucharilla en Corrientes de Reboredo. El ejemplar es salvaje como todos los capturados hasta ahora en la presente campaña en el Ulla.

A esa misma hora llegaban noticias de que Vilarelle –el apóstata que cambió Ximonde y al boticario por Frieira- acababa de dar sacadera, magistralmente, al primero del Miño.

Comida de los de siempre -menos uno- en O Rollo.
Ya por la tarde, al doctor coruñés Jesús Peteiro, que andaba con el fonendo cardio-salmonero a cebo corrido en O Penedo, “le sube” un plateado al cebo, y cuando decimos que le subió es porque lo hizo literalmente como si subiese a una mosca. Jesús pegó y revolcó al animal pero no lo clavó.
Exceptuando lo ya comentado, calma chicha.

En Pontevea, Santeles y Sinde… ¡Qué Couso máis lindo! (Alberto Torres dixit).

Apatía y cabreo ya que, queriendo y con voluntad, los cotos del Ulla deben ser otra cosa. Los pescadores piden permisos porque quieren pescar pero no tienen fe en pescar. A poco que hiciesen, los gestores de la cosa, se pescarían salmones en Sinde y Couso. Exccepto Ximonde, los demás acotados demuestran el monumental fracaso de la gestión de los cotos salmoneros del Ulla. Son tan malos que prácticamente nadie los pescó.

Segunda manga, la dominical.
Por si las perspectivas no fuesen malas de por sí, alguien cierra el grifo de Ollares, Calvos y Portodemouros, y el río se nos muere de sed.
Ni un solo movimiento.
A Eladio le empezaban a caer felicitaciones desde primera hora.
Mucho ambiente en Ximonde y poco o nulo en el resto de los acotados.

Comida en La Fandiña con brindis oficial por Juan María Martínez Miniño.

Por la tarde, Ximonde parecía una romería mientras dos privilegiados disfrutaban de la entrañable quietud de Sinde “mosqueando” La Playa aún sabiendo que no había ni un rabo.
Llegada la hora de la entrega de premios, sorprendió que no estuviera presente algún representante de la consellería.
Miguel de la Calle cerró el acto con la entrega del primer premio a Eladio Crego que fue ovacionado por todos los pescadores.

Por último, varias cosas que reseñar.
El concurso de este año tenía 4 cañas sin muerte.

Se echaron de menos a algunos veteranos que no entraron por el sorteo como Carbia y Otero.

Este año hubo casi 80 inscripciones.

Hubo mucha gente nueva como nuestro Chicote particular, el amigo Gonzalo, que le pegó duro en su primera participación. Le gustó y amenazó con volver el año que viene.
Eladio suma su segundo entorchado del concurso, aunque el primero lo ganó en los noventa cuando el concurso era de reo y trucha ante la ausencia de salmones en el Ulla.

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