Mucha ilusión pese a las trabas de siempre

-La contaminación, las fuertes lluvias, los cormoranes y visones y una normativa compleja, los caballos de batalla
-La discordia llega este año con la normativa que regula la pesca a punta de vara

Montse González.- FARO DE VIGO
Marzo de 2016.

La temporada arranca cargada de ilusión pero no exenta de cierta discordia por la nueva normativa que regula la pesca a punta de vara, una modalidad tradicional en Galicia, que se practica sobre todo en arroyos y ríos pequeños. En esta modalidad se emplean cañas fijas, exentas de carrete y con un trozo de sedal coronado por una mosca, lo que concede gran facilidad al pescador para colocar el señuelo en un punto concreto del río.
El comité provincial de Ourense ha propuesto que en esta práctica, en la que se utilizan unas cañas de entre 8 y 13 metros, el sedal tiene que medir como mínimo la mitad de la caña, lo que complica la labor del pescador.
Miguel Piñeiro, periodista, escritor y pescador, asegura que esta medida, apoyada por la Federación Gallega de Pesca, ha creado cierto malestar en el colectivo, que incluso ha iniciado recogidas de firmas en varios puntos de Galicia para que se dé marcha atrás con dicha normativa, aunque este año sí que estará en vigor.
“Ya que existe una política de tallas y cupos. Que se controle el cumplimiento de las normas y no que se ponga en marcha un sinsentido como este que ha cabreado a mucha gente”, solicita Piñeiro.
El problema, según José Luís González, delegado de la Federación, es que hay “poco personal” para controlar tantos kilómetros de ríos en Galicia. Se trata, de todos modos, de una práctica que se utiliza, sobre todo, en verano y con la que no se espera debate en este arranque.
Según Piñeiro, desde 2005 se han establecido muchas normas que desaniman al pescador. “Hay algunas que no tienen justificación científica, como la que indica que la trucha tiene que medir 17, 19 o 21 cm. en función del tramo del río en la que es capturada. Es una norma sin sentido ni base científica”, insiste.
Otra de las grandes preocupaciones de los pescadores está en las capturas del futuro. “Este año pescaremos las truchas nacidas hace dos o tres años, pero estamos preocupados por las que pescaremos dentro de tres, porque este año las riadas de enero han arrasado con todo”, se lamenta.
La contaminación, la presencia de cormoranes y visones americanos, o el furtivismo son otros de los males que apagan la ilusión de los pescadores que cumplen la normativa a rajatabla y que se ven perjudicados por una normativa compleja, como la adquisición telemática de las licencias que frena sobre todo a la gente mayor que no tiene acceso a las nuevas tecnologías.
Piñeiro espera que en el proceso de elaboración de la nueva ley de pesca se escuchen las reivindicaciones del colectivo de pescadores para sacar adelante una ley valiente y “que pueda ser útil por muchos años”.

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