Hasta siempre, Miniño.

Otro hachazo que nos da la vida. Sigo con el escalofrío pegado a mis entrañas desde el momento en que me llamó tu hermano, también mi amigo, para decirme que te hemos perdido. Y no pudo acabar la frase. Quedamos callados largos minutos. Él es tu hermano pero yo soy tu amigo y sólo empecé a reaccionar cuando me hice a la idea. Y ¡como me cuesta hacerme...!
Te debo unas líneas y lo hago con cariño, respeto  y admiración.
Juan María Martínez Miniño, una de las más grandes varas del Ulla. Todo un ilustre. Una persona amable, desprendida, alegre, y un pescador noble y comprometido.
Compartimos agua vital de nuestro Ulla por nuestros antecedentes familiares. Qué mejor sitio donde nacer que a pocos metros de uno de los ríos más hermosos del mundo. Y esa condición nos unió hace años, bastantes años que ahora me saben a poco…
¡Ay, Miniño. Mi amigo Juan María!
Te vas pero eres de esas personas que dejan poso. En el Ulla, en el Eo, en el Narcea…
No volveré a tenerte enfrente para “discutir” a nuestra manera… De esa manera que tanto nos gustaba y con la que tanto disfrutábamos…
Aprendí mucho contigo, de la pesca y de la vida, de las personas y de la gente… Por eso queda ese poso imborrable que nos llevará a recordarte constantemente, como a Moralejo, Beltrán, Reimóndez, Piñeiro…
Cuando me vea con Miramontes, Vilarelle y otros amigos, no pienso derramar ni una sólo lágrima pues te recordaremos con la misma alegría con la que tú nos contagiabas.
Te echaremos de menos, Meu.
Se lo dije al Ulla, fui a decírselo porque debe saberlo y no fue capaz de contestarme. El Ulla te quería, y mucho...
¡Ay Miniño! mi querido amigo te vas y nos dejas tu amistad, tu personalidad, tu saber estar, tu carisma. Te vas y nos dejas… nos dejas.
Me consta que donde vayas encontrarás otros amigos que se fueron antes. Salúdalos de nuestra parte y preséntales nuestros respetos.
Ya hablaremos, querido, pues volveremos a vernos...
Fue un auténtico placer gozar de tu amistad, de tu innato talento, de tu simpatía y de tu entrañable cariño.
Hasta siempre, querido Juan María, amigo Miniño.

M. P. O de Catoira

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