Moralejo 4.0

Hola Doc.
Ya se que las modernidades virtuales no te gustan pero hay que “arrombarse” a los tiempos…
Hace cuatro años. Fue ayer, y sigue siendo ayer, pero en el calendario son cuatro años, oye.
Para nosotros fueron pasando las hojas de los meses y cayendo las de los años pero sigue siendo como ayer cuando nos esperabas ya cambiado en la puerta de tu casa, como ayer cuando te metías hasta la cintura en el Prado de Louzao, como ayer cuando se te revolvían las tripas viendo los feísmos que lucen por toda la geografía, como ayer cuando te emocionabas en el puerto fenicio de O Barqueiro, como ayer cuando la visita obligada al pulpo al esparavel, como ayer cuando… como ayer.
Tengo mucho que contarte pero no quiero que se te ponga mal cuerpo con historias de políticos (machos y machas, hembras y hembros) que no tienen palabra ni honradez, ni con más de lo mismo de la federación, ni con los talibanes aunque hayan quedado afónicos, ni con los guías de pesca que nadie va a contratar, ni con los trapicheos de Permisos de Timo Rural, ni con la restricción del varal… Que todo sigue igual, querido Doc, en picado.
La penúltima es que están con el borrador de la nueva Ley de Pesca y lo llevan más en secreto que el contador de salmones de Ximonde…
Una penita, querido amigo, tanta que, insisto, no te quiero aburrir con tanto sinsentido, con tanta aberración, con tanto insulto al cañista…
Te cuento algunas de las otras.
Ahora pescamos Ximonde todos los días de septiembre porque es sin muerte y nadie lo quiere salvo nosotros que seguimos fieles a nuestra cita y a nuestro río.
Seguimos brindando por ti el primer día de la temporada, en Waldemar, en el Master de Campeones del Xubia y cuando la veda nos pilla oficiando el último día de campaña…
Cuando algo se tuerce siempre reparamos en qué harías tú y el resultado es un efecto placebo y sedante que nos ayuda a sobrellevar tanto disparate sin perder la cabeza ni las formas.
Estamos ahora mismo en campaña salmonera pero va mal, muy mal. Hay pocos salmones en los ríos, contados ejemplares y mínimas entradas, pero lo hemos intentado en el Narcea y en el Ulla con la suerte de espaldas.
No te enfades, pero debo decirte que tenemos algo olvidado el trallo porque cada vez le pegamos más a la ninfa. Es de una efectividad demoledora. Para llevarlo sin perder el decoro, en ocasiones incluso las metemos en un trallo para no faltar tanto a nuestros principios.
Y esto es casi todo lo que hay, que no es poco.
Ya me pondrás un mail y me cuentas como te va por ahí.
Te mandan saludos y cariños los que tú ya sabes, tus amigos de aquí.
Hoy, día 25 de mayo, al nacer el día fuimos a Couso, ya sabes, los de siempre. Contigo.
Siempre tuyos, Siempre Moralejo.
El de Catoira.

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