Moralejo. 5

Hola Doc.
Hace 5 años. Tenemos algunas canas, kilos y arrugas más, pero el tiempo emocional no pasa cuando en nuestra memoria sigue viva tu inconmensurable figura, cuando la retina retiene tu expresividad, cuando el oído percibe tu gracejo, cuando el sabor sigue paladeando la pesca y la amistad y cuando el tacto recuerda el cariñoso y tierno abrazo con el que nos despedías al llegar a tu casa después de una intensa jornada de pesca. Por cierto, siempre fuiste más de abrazo en la despedida nocturna que en el saludo matinal. Hemos llegado a la conclusión de que en el saludo tenías mucha prisa por llegar al río y no ibas a dilatar ese mágico momento con los abrazos que podías dar, con todo el tiempo necesario, durante o al final de la jornada.
Amigo Juanjo, han sido 5 años iguales a los anteriores, bueno, iguales-iguales, como que no. Te sorprenderías de cuán presente sigues estando; por el Ulla y el Tambre, el Xubia y el Mandeo… Por Galicia, Asturias, Castilla y León, por donde vayamos. Siguen hablándonos de ti, de tu predicamento, de tu fina y sutil ironía, de tu magisterio, de tu bonhomía, de tu manera impulsiva, constante y “teimuda” de pescar.
Por donde vayamos, oye, y no nos cansamos… nos gusta, nos reconforta, nos anima. Es como si nos inundase un torrente de vanidad. Es casi chulería. En efecto, tiene toda la razón Berto cuando, con el pecho a punto de reventarle el corazón, dice “No sé cómo habrá sido ir a los toros con Hemingway, pero sé lo que es haber pescado con Moralejo”. Tranquilo que no nos pasamos, siempre en la justa medida que tú nos inculcaste. La justa medida que tú no tenías para lanzar en Couso y que el trallo cayese en O Marcaso del Tambre o en A Rexa del Masma. A la hora de pescar, no tenías medidas, sólo te medías en no sobrepasar ni un solo instante el incomprensible horario del reo justo cuando picaban, mientras alguno que tú y yo sabemos andaba “á espreita” como los jabalíes por si decidíamos sacar el carnet de furtivos, cosa que no entró ni entrará en nuestros planes. A veces era medio minuto. Medio minuto puñeter, y a veces ni eso, era lo que te permitías y nos aconsejabas en aras de evitar lo que debes evitar si no te ajustas a la normativa vigente.
Por aquí, querido Doc, todo sigue igual, en las fechas anteriores al 25 de mayo nos entra una especie de bajón y así llevamos un lustro.
Las cosas siguen igual, vamos picando alguna, vemos algún salmón y, ¡aínda somos alguén!, aún vamos engañando a algún que otro reo. ¿Sabes la última? Hay lubinas en Herbón y son buenas. De seguir así, llegarán a Ximonde y ya podrán poner una pescadería abierta al público en el capturadero. Ahora le llamamos “Guantánamo”, porque han bunkerizado la instalación, y creemos que ficharon a Bárcenas porque se habla de una contabilidad B. Bueno, ya sabes, dirán que son delirios de periodista pero también lo decían cuando denunciamos antes que nadie que allí paleaban salmones…
Bueno, ya ves que todo sigue igual y que, a la vez, todo va cambiando.
Por lo que respecta a nosotros, a tu peña, te sorprenderías gratamente emocionado de cómo nos acordamos de todas y cada una de tus demoledoras afirmaciones, de tus gestos, de tu andar parsimonioso, de cómo nos parece ver tu recta figura lanzando el buldo a nuestro lado. Sigues, aquí, Doc, sigues con y entre nosotros porque las personas como tú no dejan nunca este mundo, perviven al paso de los años consolidando una leyenda entre los que tuvimos la fortuna de disfrutar de tu amistad.
¡Hombre!, puestos a decir todo, ahora gastamos menos moscas y menos trallos; con una docena tenemos para toda la temporada pero, si decimos la verdad, también echamos de menos sentarnos al torno para hacerte unas de esas que bautizaste como “virguerías” con la obligación de que el montaje te garantizase -aunque fuese fugaz- un momento de alegría con la caña en la mano. Ahora andamos metidos a quisquillas y otras cosas raras. Seguro de que si las vieras dirías algo así como: ¡mejor a la plancha!
Y así seguimos, “imola virando” 60 meses después, o 1.825 días, o 43.800 horas -en medidas de tiempo- y 5 licencias anuales -en medidas pescantinas-, como prefieras. En lances y trallos no te puedo hacer las cuentas que me salgo de la pantalla y de la calculadora, como hicimos en vida en amistad y cariño “ex toto corde”.
Por cierto, Doc, la última vez que hablamos, días antes de la compostelana Ascensión, me olvidé de comentarte que el amigo Freixanes y Galaxia tuvieron todo un detallazo con nosotros y que tu legado va en nuestros maleteros para que los futuros pescadores aprendan a pescar respetando y amando el medio natural y los ríos como tú hiciste estando entre nosotros. Qué lujo, doc, y que emoción que nos los pidan. Ahí nos tienes, a los que ya sabes, repartiendo a diestro y siniestro tu pensamiento, tu armoniosa manera de ver las cosas, tu sentido innato para ver lo que pasa desapercibido, tu acertado y ajustado comentario a cada sucedido.
Por ello y por todo, vas con nosotros, estás con nosotros, te sentimos… siempre.
Siempre Moralejo.

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