Por una pesca más justa
Por José Martínez
NoSoloMosca.Com

Son muchas las medidas que toman las administraciones cada año, con la voluntad (quiero pensar) de mejorar lo que había hasta ese momento, en lo referente a la normativa de pesca.
El caso es que a menudo tengo la sensación, de que quienes redactan estas normas, no se dejan asesorar por gente que conozca bien el tema, ya que me consta que algunos de los responsables de dichas medidas, no tienen una titulación que esté relacionada con su función.
Yo pienso que todo el mundo tiene derecho a pescar con las modalidades de las que son practicantes habituales. No se debe criminalizar a una persona, porque utilice un método de pesca que no es el que nosotros utilizamos.
Algunas veces se dice que un método es más eficaz que otros y que por lo tanto, hace más "daño" a las poblaciones piscícolas. Particularmente creo que los cupos están para limitar ese "daño". Es decir, uno puede pescar el cupo de truchas con lombriz en una hora y otro hacer lo mismo con una cucharilla en dos horas y otro con mosca en cinco. En todos los casos el resultado es el mismo. La única variante ha sido el tiempo empleado.
La administración se da cuenta de que hay que apostar por la pesca sostenible. Prueba de ello es que los cotos de pesca sin muerte son más baratos que los de pesca con muerte, los tamos libres sin muerte van aumentando en número cada año, etc.
Sin embargo, se van desplazando a los pescadores que utilizan cebos naturales, cuando para mí son modalidades de pesca que hay que preservar. Lógicamente, se pueden tomar medidas para que estas artes sean menos lesivas. Se podría aumentar el tamaño de los anzuelos empleados y que estos estuvieran desprovistos de muerte, por citar dos ejemplos.
Cuando un pescador de mosca utiliza una imitación de grillo, se está basando en una modalidad de pesca ya existente, si bien el cebo pasa a ser artificial y el método para depositarlo sobre el agua, es diferente.
No me parece lógico que a un pescador de cierta edad, que ha pescado toda su vida con una lombriz, le quieran meter ahora la modalidad de la mosca o el spinning a la fuerza, en cierto modo, para pescar en los tramos sin muerte, que como ocurre en algún caso, es el río que tiene al lado de casa.
Este año por ejemplo, se incorpora en la normativa gallega, una puntualización con respecto a la pesca con varal. Esta consiste en utilizar un trozo de línea en el extremo de una caña sin anillas. Por norma general se suelen emplear cañas bastante largas (5,6 ó 7 metros), con un trozo de monofilamento de 1-1,5 metros.
Este año, la normativa dice que el trozo de hilo debe superar la mitad de la longitud de la caña.
¿Cual es su propósito? ¿Que pesquen menos? ¿Que lo hagan con más dificultad?
Supongamos que yo empleo una caña de 7 metros para pescar con la modalidad del varal. Mi trozo de hilo debe ser más largo que 3,5 metros. En primer lugar, esto me imposibilita pescar en muchos ríos en los que la vegetación de ribera es muy tupida. En los ríos en los que las ramas de los árboles estén bajas, también me condicionaría. 
Si el problema es que esta modalidad es muy efectiva en estos ríos cerrados, basta reducir el cupo para todas las modalidades, ya que las otras disciplinas serán más adecuadas en otro tipo de ríos, por lo que su efectividad también será mayor, y habría que penalizarlas utilizando el mismo criterio.
Algo que me fastidia de esta medida, es que la pesca con varal desde la orilla, es la menos lesiva de todas las que conozco. La razón es bien sencilla, ya que partimos de que la pesca a mosca, ya de por sí es la menos perjudicial para los peces. La salvedad es que en la mayoría de los casos, la pesca a látigo (con cola de rata) se practica vadeando, mientras que el que pesca con varal desde la orilla, no necesita introducirse en el agua.
Y esto lo digo, porque evidentemente, el vadeo es perjudicial para los ríos. De hecho, en algunos ríos de países europeos, no se permite. Incluso la administración gallega nos recomienda limpiar y desinfectar nuestros vadeadores y botas después del ejercicio de la pesca. ¿Por qué? Pues porque en el fieltro de las suelas o en los cordones, podemos portar larvas o organismos perjudiciales para otras cuencas (moco de roca, cangrejo americano, etc.). Yo de hecho, en una ocasión llevaba una cría de cangrejo americano en los cordones de las botas, cuando salía de pescar del río Miño, con el correspondiente "peligro" para otro lugar al que fuera a continuación.
En una guía de vedas de Argentina, pude leer que en la Patagonia obligan a llevar un vadeador y botas previamente desinfectados si se quiere pescar allí, y que el protocolo se repetirá al cambiar de río.
Otro punto en contra del vadeo es el daño que se hace a la ya de por sí, maltrecha población de mejillón de río. Y esto se debe a que los mejillones de río están en el fondo del cauce. Si vadeamos, existe la posibilidad de que pisemos los adultos o inmaduros de esta especie, contribuyendo a su desaparición. El que no vadea, no genera este problema. Esto pude vivirlo de primera mano pescando en el río Masma.
De hecho, si los tramos sin muerte tienen como finalidad el mantener una población ictiológica estable y de calidad, sería una buena opción aportar nuestro grano de arena prohibiendo el vadeo en sus aguas.
Pero claro, entonces algunos de los que pescan con cola de rata o a spinning, pondrían el grito en el cielo. ¿Por qué? Porque les afecta directamente. Pues ahora es lógico que los pescadores de varal lo hagan y por ello reciben todo mi apoyo.
En clave humorística y con afán de ayudar a este colectivo, propongo un montaje que según la ley sería válido, y que en esencia sería pescar como hasta ahora. Me explico: Si un pescador utiliza una caña de 7 metros, debe pescar como mínimo, con 3,5 metros de hilo, colgando del extremo de la caña. Pues bien, si habitualmente usaba 1,5 metros colgando de la caña, bastará con coger un trozo de monofilamento de 4 metros (supera la mitad de la longitud de la caña). A continuación tomamos el hilo y medimos 1,5 metros. El resto de hilo hasta completar los 4 metros, lo plegamos sobre el trozo de 1,5, repetidas veces, en pliegues de 20 cm. Ese hilo plegado lo afianzamos con un trozo de cinta adhesiva o con dos trocitos de monofilamento anudados. Con ello tenemos 4 metros de hilo colgando del extremo de la caña, pero con sólo 1,5 desplegado. De esta manera uno se ajusta a la legislación y puede pescar prácticamente como hasta ahora. ¡Si es que soy un fenómeno; je, je, je!
Como decía anteriormente, como norma general, me parecen bien todas la medidas encaminadas a mejorar las poblaciones piscícolas. Sin embargo, creo que para mantener dichas poblaciones, lo primero es disponer de un hábitat adecuado para sus moradores. Y digo esto, porque los pescadores pueden contribuir a reducir la población de peces en un río, lago o embalse. Pero un vertido puede acabar con todo el trabajo de conservación hasta la fecha del desastre. Y es que el vertido no sólo afecta a los peces, si no a los macroinvertebrados y demás fauna y flora del biotopo.
Hace poco leí una noticia sobre el río Sar, en la que se han encontrado altas dosis de Ibuprofeno, además de otras sustancias. Entiendo que esto puede favorecer a los peces, ya que muchos ya pasarían de consumir peces de ese río. Sin embargo hay quien en lugar de tomarse una aspirina, se comería unas truchas con jamón, aliviando el dolor de cabeza y mitigando su apetito.
Por otro lado, seguimos con una ley muy laxa con respecto a la contaminación. Mientras el beneficio obtenido de un vertido o crimen medioambiental sea mayor que la sanción, no tenemos nada que hacer.
Recuerdo el caso del río Lagares en el que se abría un tramo de pesca sin muerte. Días después, un vertido aniquilaba toda forma de vida animal en el río. Truchas, anguilas (especie protegida), mújoles, reos, ranas, etc.
O sea, que se crea un tramo sin muerte para los pescadores, pero con muerte para las empresas o particulares que quieran hacer de las suyas.
Podría extenderme mucho más, hablando de temas relacionados, pero en este momento me solidarizo con el colectivo de pescadores de varal, ya que creo que si vamos renunciando a nuestros derechos, luego serán más difíciles de recuperar.
Las peticiones de este colectivo me parecen muy sencillas y sensatas.

volver a índice de especiales