Barbarie en el Rois

Desde hace años, en verano, a unos 100 metros aguas abajo de la Playa Fluvial de Seira en el río Rois, se concentra un buen número de reos ante la imposibilidad de remontar la presa que faculta el Concello de Rois en julio y agosto para retener agua en la citada playa. El Concello, en el hueco de la presa, introduce una pieza de metal que retiene el agua pero impide temporalmente el remonte de los salmónidos.
La concentración de peces en el tramo inferior del coto, especialmente reos, es alta y muy conocida por muchísimos pescadores desde hace años. El estrecho pero largo pozo donde se concentran los peces está a poca distancia de la presa de la playa pero algunos ejemplares ni intentan llegar a ella ya que el tramo es lugar de parada obligado en su tránsito a las zonas altas del río.
Este año, como es habitual, se produjo una vez más la retención de peces en el citado pozo. Y no son pocos los pescadores que se acercan simplemente a contemplar tan bellos animales, y decimos verlos porque pescarlos no es nada fácil.
Pero un buen día de septiembre, y en plena temporada de pesca sin muerte, los peces desaparecieron. No quedó ni un rabo. Nuestras fuentes, que son internas de la Administración, nos dijeron que “una empresa pontevedresa -contratada por la Xunta para realizar inventarios de salmón- realizó pesca eléctrica trasladando todos los peces capturados a tramos altos del río”.
Lo más adecuado sería abrir la compuerta de la playa y los peces subirían naturalmente, pero la compuerta la abrieron tres días después del paleo de los peces haciendo estéril y superfluo el gasto y el esfuerzo realizados con la captura eléctrica y el traslado forzoso de los animales.
En el Comité Gallego de Pesca Fluvial (25-10-2017) la Administración negó reiteradamente tener conocimiento de los hechos.
Esta aberración pasaría desapercibida o no trascendería si no fuese porque los pescadores y los socios del Club Londra constataron inmediatamente la misteriosa y rápida desaparición de los peces que no era ni de forma natural ni obra de los desaprensivos.
Mal podían imaginar los pescadores lo que había ocurrido. Y, al igual que los pescadores, el Servicio Provincial de A Coruña no sabía nada del viaje turístico que le metieron a los peces, la guardería de A Coruña tampoco sabía nada y, lo más grave, el Club Londra de Rois -que tiene el coto consorciado- tampoco sabía nada de la operación ni fue informado previamente. Política de hechos consumados. Se hace y punto.
Y lo peor es que, si querían sacar los peces aunque no se entiende el porqué, todo se hubiera arreglado con una simple llamada al Concello de Rois para que sacase la plancha de acero que instala en julio para que haya playa y así los peces podrían migrar de forma natural y espontánea, no a base de calambrazos y traslados en tanqueta. Debemos indicar que nunca hubo ninguna incidencia conocida de furtivos, ni de mortandad de peces, ni nada parecido.
Estamos ante una nueva fechoría de un despacho santiagués de Patrimonio Natural (antes Conservación da Natureza). Nuestra fuente hasta le puso nombre y apellidos. Y repetimos lo de fechoría porque es inaudito que no se informe al club que gestiona el acotado y que la pesca eléctrica la haga personal ajeno a la Xunta cuando tiene operarios y medios más que cualificados para hacer estar tareas.
Y no nos olvidamos de los pescadores. Una vez más salen perjudicados pues esos peces estaban en tramo acotado y en temporada hábil de pesca por lo que se podían pescar. Pero los “cerebritos de la cueva” de no le dan ni una sola facilidad al pescador, todo lo contrario…
Una vez más no habrá responsables, no habrá ceses, no se pedirán disculpas, y si fallecieron peces haber sido trasladados a zonas muy escasas de agua pues dirán que fue de muerte natural… Eso, en caso de que, en efecto, hayan sido trasladados, como nos han dicho, a tramos altos del río… Pero si los han soltado en el Támesis londinense nadie se va a enterar.
¿Es esta la manera de divulgar, promover y potenciar la pesca sin muerte? Tenemos unos cuantos peces en un pozo y los sacamos a gorrazos para que los pescadores no los disfruten.
Esto nos recuerda que la Sociedad O Ranqueiro de Val do Dubra solicitó hace unos años que unas truchas fueran capturadas con pesca eléctrica en el río Dubra pues se estaban quedando sin agua y que las soltasen en otros tramos del río con más caudal. La contestación de la Administración fue “los peces no se tocan”.
Sabemos quién dio la orden pero se tapan, se protegen y se amparan entre ellos.
A Xornal Trueiro le consta que la orden partió de Santiago y que la cosa se hizo, como es habitual, con el agravante del silencio y el oscurantismo.
Silencio administrativo. Una vez más, el silencio y la negación de los hechos.
Otra barbarie más de un equipo de incompetentes e ineptos que no merece más que la desaprobación de la comunidad científica y el desprecio del colectivo de pescadores.

 

No tiene explicación
Por Miguel Piñeiro, desde el Rois

Si de la pesca se trata, mi capacidad de asombro sigue intacta pues de ello se encargan -con demasiada frecuencia- los gestores de la cosa fluvial.
En el asunto este del Rois, me asusta saber la verdad pero no me asombra.
Es el Rois un río que desemboca en el Sar a 500 metros de mi casa actual en la que llevo viviendo 33 años. Es el Rois el río en el que paso más jornadas de pesca al año. Es el mismo Rois que yo pescaba antes de estar acotado, cuando vivía a 5 kms.
Es el Rois, donde podría ir desde su desembocadura hasta su nacimiento con los ojos cerrados y podría ir detallando todos y cada uno de los pozos, chorreras, molinos, puentes, pasarelas y hasta piedras que hay en sus magníficas y frondosas orillas.
Cuando se produjo el lamentable incidente que reseña y denuncia Xornal Trueiro, el Club Londra desconocía la operación por lo que no los han tenido en cuenta cuando sí se les obliga a otros menesteres para mantener la condición de sociedad colaboradora.
Que la chapuza se haya cometido sin la participación de Londra, del Servicio Provincial de A Coruña y sin la necesaria autorización de Sanidad Animal, pone en entredicho a quién la ordenó. Pero este será otro de los grandes misterios de la pesca en Galicia. Se cometen auténticas tropelías pero nunca se sabe quién las ordena.
Creo que es necesario recordar algunas de las denuncias de Xornal Trueiro y que el lector saque sus propias conclusiones:
1ª.- El trapicheo de salmones y lampreas del capturadero de Ximonde. Un peón del centro paleó salmones y lampreas cuando el Xornal Trueiro ya había publicado avisos al respecto. Estas son las dos citas en las que se hizo referencia directa al asunto meses antes de producirse el escándalo:
A.- Trueiro nº 8 (mayo 2009): “De los salmones que salen del capturadero de Ximonde y que no vuelven al agua hablaremos cuando tengamos datos y pruebas. Por ahora sólo hay indicios, aunque muy rigurosos”.
B.- www.miguelpesca.com (mayo de 2009): “Las últimas informaciones apuntan a algunos ejemplares –salmones, lampreas, etc- que presuntamente salen del capturadero pero que no vuelven al agua ni van destinados a Carballedo ni a otros centros ictiogénicos de la Xunta. Nos faltan pruebas pero los indicios y las informaciones apuntan en ese sentido”.
2ª.- Está en nuestro poder un informe confidencial y privado sobre la Piscifactoría del Ulla para reconvertirla a residencia de anguilas.
3ª.- El Plan para la Recuperación del Salmón en los Ríos de A Coruña que nos fue filtrado desde las catacumbas de la propia Dirección Xeral. Con un gasto de 3,5 millones de euros que no van a servir para nada.
4ª.- La salida de tono de la conselleira cuando afirmó este año en Ximonde que las poblaciones de salmón en el Ulla estaban recuperadas a niveles de los años 80.
5º.- La insensata e ilegal repoblación que se hizo en Chaián para todo un Campeonato de España. Supimos en qué lugares y a qué horas exactas se soltaron las truchas.
Y ahora, nos enteramos de la operación del Rois que no tiene ni argumento, ni justificación, ni base científica.
Los reos en el Rois llevan años y años concentrándose debajo de la Playa de Seira ante la imposibilidad de remontar la presa y nunca pasó nada; es más, ese tramo abre el primero de mayo cuando el resto del río lo hace en marzo. Este año, alguien debió pensar que eran demasiados reos para disfrute de los pescadores y decidió cambiarlos de sitio.
La Xunta negó todo  en el Comité Galego de Pesca, al unísono.
Una vez más no habrá responsables ni responsabilidades. Todo seguirá igual, menos los reos que no se sabe donde están.
Y en el remotísimo caso de que los reos los palearan los furtivos, con más motivo “Barbarie en el Rois”…

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