Rompe la Presa de Sinde
(O la importancia de una represa para pescar salmón)

No pudo más. Siglos de historia contemplan a este prodigio de la ingeniería hidráulica pero un buen día, 2-1-2016, se hizo una gran brecha en un muro que fue testigo de los últimos mil años.
Nadie en su sano juicio está a favor de los obstáculos insalvables para los salmónidos, pero los pescadores de salmón saben que las presas semi-sumergidas no representan problema alguno para el remonte y que, a la vez, favorecen la acción de la caña ya que retienen un poco más la pesca (ojo, sólo retienen, no impiden el remonte). Una cosa es Portodemouros o Barrié de la Maza y otra bien diferente es Sinde donde la presa está bajo las aguas varios meses al año.
En los últimos tiempos hemos asistido a dos asuntos definitivos y definitorios: la escala de Couso (2005) y la “voladura” de la esquina superior de la Presa de Sinde (2000).
Con la obra colateral a la escala en Couso se puso fin al mejor coto de salmón de toda España. La escala no tiene la culpa ya que también se pescan salmones en Louredal, y tiene escala, pero Couso falleció como coto el día que se construyó la escala y el pasillo lateral a la misma.
El otro asunto tuvo que ver con la esquina superior de la Presa de Sinde. Asunto que se llevó a cabo para contentar a no se sabe quién. El caso es que Sinde ya nunca más fue Sinde.
Ahora aparece un boquete de tres metros en la presa de Sinde, justo en el primer aliviadero. Es como si un gran bloque hubiese cedido.
Se pregunta mi buen amigo el ribereño Salva Ortega -As Orillas do Ulla- si cambiará el coto de Sinde y está convencido de que lo hará. Hasta pone al alcance del lector la realidad de una nueva corriente que habrá que aprender a pescar, siempre y cuando los salmones paren…
La zona de la Presa tenía hasta ahora tres tiros de agua: uno que salía de la esquina superior de la presa, otro que lo hacía en la zona intermedia –con dos aliviaderos- y la tercera que salía desde la escala o aliviadero que está frente al Carballo, la que faculta el canal conocido como “A Cañota” que es donde se pescaba la inmensa mayoría de los salmones.
La importancia de este último chorro de agua –el primero que encuentran los salmones en el remonte- quedó en evidencia el año pasado en Couso cuando la riada lo taponó con un tronco y se pescaron cuatro ejemplares en tres días (ojo, cero capturas desde 2005), hasta que alguien se dio cuenta de la obturación del boquete y sacaron el tronco. No se pescó ni un salmón más…
Pues lo mismo pasa en Sinde, que el primer aliviadero por el que suben los salmones acaba de romper abriendo un hueco de unos tres metros en la presa. El tiro de agua ahora es como para llamar a un regimiento.
Debemos hacernos dos preguntas:
1.- ¿Seguirá rompiendo la presa por efecto del agua?
2.- Los salmones ya paraban muy poco en Sinde ¿Pararán algo ahora?

 
 

P. D.- Me permito destacar la importancia histórica de estas construcciones rescatando estos dos textos:

-A concesión para pescar lampreas nas pesqueiras do Ulla ten a súa orixe nun documento do século IX, na actualidade en poder da familia Lago de Herbón e que no seu día foi interpretado por un frade do convento dos franciscanos.
En 934 o monarca Ramiro II doou á igrexa de Santiago o Condado -
commiso- de Postmarchos, delimitado polos ríos Ulla e Tambre (Tumbo A, doc. 40, p. 110). Era un dos límites do couto da igrexa de Santiago, confirmado por Afonso VII, en 1127, desde o río Iso ata o mar e desde o Tambre ao Ulla (Tumbo A, doc. 98, p. 210).
Resulta, de feito, referencia constante nas confirmacións pontificias de propiedades, dereitos e espazos de control da igrexa de Santiago desde a segunda metade do século XII ata o XIII e XIV, facendo referencia a “ripam Ulie, cum ecclesiis et possessionibus quas ibi habetis
(“el río Ulla, con las iglesias y posesiones que allí tenéis”, tradución da cita da confirmación de Alexandre III, o 20 de marzo de 1178, González Balasch, M. T., O Tumbo B de la catedral de Santiago, Santiago de Compostela, 2005, doc. 285, p. 545).
No Arquivo-Biblioteca da catedral de Santiago aparece con frecuencia na documentación do
Tumbo A, de concesións reais; por exemplo, coa confirmación en 914 de Ordoño II das seis millas concedidas por Afonso III á igrexa de Santiago (Lucas Álvarez, Manuel, El Tumbo A de la catedral de Santiago, Santiago de Compostela, 1998, doc. 28, p. 91 (= Tumbo A).
Do que non queda nin a menor dúbida é de que a maioría das fontes datan a construción destas marabillas da enxeñería hidráulico-pesqueira en tempos dos romanos -na chamada “civilización da pedra”, do século V a. C. ata o II d. C.- e que a transmisión da súa propiedade ata a actualidade está chea de grandes lagoas e que non todas son iguais, aínda que a súa finalidade sexa sempre a pesca.
Libro “Lampreas e Pesqueiras” de Editorial Galaxia.

-As pesqueiras ou pescos son uns obxectos feitos polo home, paradigmas de axeitamento entre a función que desempeñan e a forma que teñen, inalterables ambas co paso dos séculos, e que adquiren na actualidade categoría de monumento polo seu inusitado valor histórico, etnográfico e artístico.
Estes obxectos arquitectónicos, baixo a acción dese gran escultor que é o tempo -como di Marguerite Yourcenar-, acabaron por integrarse na natureza do río, formando, coa canle, as illas e marxes daquel, un conxunto espacial único, de impresionante beleza, legado histórico do noso pobo, e constitúen hoxe en día un patrimonio arquitectónico, paisaxístico e medioambiental que fai que sexa imprescindible a súa conservación.
César Portela

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