Trapicheo en los Permisos de Turismo Rural. ¡Ultraje a los pescadores!

Doña Ana Villamayor, presidenta de la Asociación Mar de Compostela y responsable de la casa Torres de Moreda, trapicheó un permiso de Turismo Rural para el primer día de pesca de salmón en Ximonde.
La persona a quién suponíamos adalid de la transparencia, mecenas de la adjudicación sin mácula y firme defensora de la gestión impoluta de estos permisos que nacieron viciados por la codicia de unos empresarios, ha mercadeado con un permiso saltándose a su antojo el diáfano sorteo que coordinó Área de Santiago aunque con fallos y carencias más que notables en las bases.
En el sorteo celebrado en el establecimiento Torres de Moreda para adjudicar permisos de salmón para la actual temporada, tomamos buena nota de los agraciados en el mismo.
Según nuestras anotaciones el paquete del día 1 de mayo en la Casa Torres de Moreda le correspondió a una pescadora. Suerte que no pasó desapercibida entre los presentes pues no son muchas las pescadoras de salmón que se ven en los ríos gallegos.
Llegado el primero de mayo tuvimos la completa y absoluta seguridad de que la dama en cuestión no estaba pescando en Ximonde y, a la par, comprobamos que ese permiso que le había correspondido en el sorteo a la citada señora fue expedido directa y personalmente por Ana Villamayor (Torres de Moreda) al marido de la afortunada pescadora contraviniendo las normas del sorteo.
El día 2 de mayo, a primera hora de la mañana, nos pusimos en contacto con Ana Villamayor para darle la oportunidad de que nos explicase el porqué había llevado a cabo la permuta del titular del permiso en contra de las bases pero la señora no quiso contestar a nuestras preguntas y nos despachó con simples evasivas sin fundamento, incluso con cierto desprecio.
Pocos minutos después, una persona conocedora de la trifulca le hacía ver la gravedad del asunto por lo que la señora me llamó directamente pero, lejos de darme las explicaciones que le había pedido en la conversación anterior y creyendo ilusamente que entonaría el “mea culpa” por los desatinos cometidos, llegó a perder las formas, exigirme que escribiese “su verdad” no “la mía” y que debía publicar un reportaje sobre su establecimiento y no hablar de los permisos.
Tuve la oportunidad, un par de semanas después, de verla en persona y reiteré mis preguntas invitándola a una conversación entre ambos a lo que respondió que no me daba ninguna explicación y que ella defiende su negocio.
Ante el comportamiento impropio de la Presidenta de Mar de Compostela negándose a responder las preguntas de un periodista sobre un tema de candente actualidad y ante la insólita, y creemos que gravísima situación creada por la interfecta con el trapicheo del permiso, al día siguiente cursamos escrito oficialmente a Área de Santiago con estas preguntas:

-¿Si a una persona le corresponde en el sorteo un permiso para el 1 de mayo en Ximonde en base a qué se cambia el nombre del permiso y se pone a nombre de otra persona?
-¿Qué bases autorizan esta insólita permuta?
-¿Si se realiza un sorteo y al final la casa adjudica los permisos a quien le viene en antojo, de qué ha valido la pulcritud del sorteo?
-¿Es esta la “transparencia” a la que Área de Santiago apelaba para realizar el sorteo evitando adjudicaciones directas discriminatorias?
-¿Qué medidas ejemplarizantes va a tomar Área de Santiago para con ese establecimiento que no se ha ajustado a las bases del sorteo adjudicando un permiso a su libre albedrío violando flagrantemente las normas del sorteo?

Días después después, Área de Santiago contestó en estos términos:

“En relación á túa solicitude de resposta por escrito, comentámosche que efectivamente, feitas as pescudas oportunas, comprobamos que no tema dos permisos sorteados o aloxamento implicado chegou a algún tipo de acordo privado coa titular agraciada, do que descoñecemos os pormenores, e sobre o que xa lle trasladamos á propietaria o malestar que esta decisión privada ocasionou, que afecta tamén ao grupo Área Santiago, xa que este implicouse na difusión e organización do evento en cuxo marco se realizou o devandito sorteo, e non ten ningún tipo de relación con esa decisión estritamente privada que se tomou, decisión que, a falta de máis información, efectivamente parece contravir as bases acordadas polos aloxamentos participantes.
Polo demais, reiterar que a implicación de Área Santiago cinguiuse á colaboración na redacción dunhas bases acordadas e aprobadas polos establecementos participantes, e na colaboración na organización e difusión do sorteo”.

La respuesta es tan diáfana que no necesita más comentarios.
Pero, ahora, va una Post Data con enjundia.
P. D. Doña Ana Villamayor, entiendo que defienda su negocio pero, ya que el trapicheo sigue presente a pesar de las buenas intenciones del organismo Área de Santiago, no podemos tolerar que haga con los permisos lo que venimos denunciando hace casi 10 años: puro mercadeo.
Su comportamiento es gravísimo, como hostelera y todavía más como Presidente de una asociación de turismo como es Mar de Compostela. Debería caerle la cara de vergüenza después de haber cometido un fraude al sorteo público que se celebró en su casa. Usted acató y asumió las bases del sorteo pero después adjudicó un permiso –que se sepa- a quien le dio la gana.
Usted es sabedora de que el año que viene habrá pescadores que anden otra vez locos por los permisos y muchos pagarán lo que sea por pescar en Ximonde pero su comportamiento ha estado a la altura de la zafiedad y la marginalidad.
Defienda su establecimiento pero desde parámetros cívicos, jamás desde la soberbia y del comportamiento alegal por no ajustarse a las bases de un sorteo público.
Nosotros, puede estar usted tranquila, no llenaremos A Estrada, ni siquiera Callobre, con panfletos ni pasquines insultantes propios de mentes enfermas, acomplejadas e incívicas. Nosotros no intentaremos vetarla porque fuimos a la escuela y sabemos que la formación personal obliga a demostrar educación y buenas maneras. Desde la crítica más furibunda, pero con la razón en nuestro poder. Y lo más importante, a nosotros no nos manipula un Pepito Nogueira cualquiera.
Tranquila Sra. Villamayor, no la acusaremos de querer apropiarse de todos los permisos, no la nombraremos “non grata”. En todos estos execrables procederes, ustedes son verdaderos maestros pero nuestra educación nos impide llegar a los extremos a los que usted y los suyos han llegado.
Recuerdo cuando usted afirmó en Faro de Vigo que no se fiaba de mí por dar una simple charla en Area de Santiago sobre “el Turismo Rural y la Pesca". Pero, ¿se pueden fiar de usted, a partir de ahora, el Concello de A Estrada, Turgalicia, la Consellería, Área de Compostela, Mar de Compostela, Fegatur y el colectivo de pescadores?
La hemos pillado, Señora mía, y habrá quién mate al mensajero como hicieron en su día cuando descubrimos y publicamos el indecente comercio ilegal de salmones del capturadero de Ximonde. Habrá quien incluso se posicione con usted, porque la sociedad actual no está libre de la sinrazón, la envidia y el peloteo, pero el colectivo de pescadores sabe ahora que usted no es de fiar y piensa en voz alta que su comportamiento es vergonzoso e indignante. Incluso, Área de Santiago no sale de su asombro ante la cínica tropelía cometida mercadeando con un permiso en su propio establecimiento.
Se ha lucido, Sra. Villamayor. Usted no es digna de gestionar permisos, ni uno sólo, porque la avaricia y la codicia la han llevado a cometer una falta que no tiene reparo. Los permisos son un bien público para todos los pescadores pero usted los usa como herramienta para llenar, perdón, “dinamizar” su bolsillo sin importarle absolutamente nada la ética a la hora de conseguir ese dinero.
Parece mentira que no se haya dado cuenta a tiempo y que su torpeza y su vanidad la hayan llevado al sonrojo y al bochorno por unos miserables euros.
Mire usted, es tan grave y embarazosa su falta, que habrá pescadores que no den crédito a lo que hoy denunciamos en MiguelPesca.com. Los contados pescadores que sabemos de su trapicheo confirmamos nuestros temores de que los permisos son de “Timo Rural” y que lo único que hacen esos permisos es dinamizar el bolsillo a personas como usted. Los pescadores entienden que no merecen mercenarios sin rubor ni decencia capaces de llegar a lo que usted ha llegado.
Por su descaro, su atrevimiento y desvergüenza, si tuviera un poco de dignidad, estaría pidiendo disculpas públicamente, dimitiendo inmediatamente de su responsabilidad como Presidenta de Mar de Compostela y renunciando a gestionar más permisos de pesca. Pero esperamos cualquier cosa menos esa salida digna. Por esperar, volverán con los panfletos insultantes impropios de personas serias y educadas que viven de un sector tan noble y necesario como el turismo.
Y ahora que los pescadores nos dicen que debemos y podemos, no, no la nombraremos “NON GRATA” ni “LAMBONA” ¿A qué le recuerda esto?
Concluyo.
Tuve Ximonde y pagué por ello, faltaría más.
Esos permisos legales a los que afeamos la conducta una y mil veces, porque fueron objeto de vomitivo mercadeo e indecente trapicheo, esos que no gustan a los pescadores pero que utilizamos ¡pues claro que los utilizamos! porque tenemos derecho a ellos y es legal que optemos a ellos porque la legislación, las bases y la normativa nos los permiten.
Los permisos de Turismo Rural, debieran ser como en otros lugares de los que tendríamos que aprender: para los foráneos y extranjeros. No residentes en Galicia, resumiendo.
Se ha creado, alrededor de los Permisos de Turismo Rural una gran polémica de la que nadie está libre y todo ello es porque desde el principio, en 2008, se hizo de modo chapucero y tabernario.
Un año se los dieron a quienes quisieron las casas, incluso los utilizaron dueños de establecimientos, otro año se adjudicaron “sabe-Dios-cómo”, otro año algunas casas los sortearon y este año sacaron unas bases de lo más delirante. Hasta se rumorea que un año ofrecieron 6.000 € por un permiso para Ximonde.
Volviendo a mi permiso. Como quiera que el que me tocó -no lo niego ni lo oculto ¡faltaría más!, lo proclamo para retorcimiento de los envidiosos y regocijo de mis amigos- era para un día concreto -ya establecido de antemano y no para el que yo hubiera escogido-, y como ya tenía compromisos adquiridos anteriormente, cometí la tropelía, la bajeza, la temeridad de “preguntarle” a la propietaria de la casa de Turismo si podría cambiar la habitación para tres días que iba en el paquete por tres habitaciones en un solo día; es decir, una simple permuta que no altera los factores del producto. La contestación fue que eso no se ajustaba a las bases y, si acaso, que ella saldría perjudicada pues las sábanas de las camas las cambia cada tres días y si accediese a la permuta tendrían que cambiar tres juegos de sábanas en vez de uno de una sola habitación. Por si no fuese rocambolesca y, me parece a mi, peregrina, la contestación, también me indicó que debería renunciar al paquete y al permiso por coherencia con mis críticas.
La persona que me indicaba que debería renunciar al permiso era Doña Ana Villamayor. Valleinclanismo puro.
¿Voy a renunciar a lo que me ha tocado en el sorteo cuando me cuesta 180 eurazos del ala? ¡Venga ya! Ante tan insospechada contestación, opté por no insistir y acomodarme a lo establecido: fui, pagué y pernocté lo que consideré preciso ¡Faltaría más! ¡Que, aún por encima de pagar lo que tengo que pagar, tenga que dormir donde, como, cuando y los días que les apetezca a ellos!
Si quieren que estas situaciones no se produzcan, las bases deben recoger todas las posibilidades, todas las obligaciones y todos los derechos. Como las bases son una basura, pues se monta el lío y, además, ya ven ustedes por dónde se pasan las bases…
Ejemplo ilustrativo: yo voy a una cafetería, pido un refresco, pago ¿y me lo tengo que beber a pelotas porque quiere el dueño? Beberé lo que me salga y de donde me salga, mientras pague la consumición y el servicio que ella implica. Esto me trae a la memoria aquella ocasión cuando intenté “anular” un permiso de una persona que había fallecido y en la Xunta me indicaron que no podía anularlo pues era personal e intransferible y que sólo podía ser utilizado por el propietario del permiso. Amablemente insistí en que no trataba de “cambiarlo” si no de “anularlo” pues el pescador “había fallecido”... En resumen, acabé mandándolos al carallo, por imbéciles.
Volviendo al tema de los permisos de Turismo Rural. Con lo fácil que sería asesorarse, documentarse, coordinarse y llevar la iniciativa a buen puerto. Pues no. Se empeñan e seguir denostando las ayudas y culpando a los críticos cuando los responsables del fiasco son ellos. La autosuficiencia no es buena compañera…
Seamos serios, los permisos de Turismo Rural son legales y debemos convivir con ellos pues están en la Ley de Pesca pero ello no implica que todo lo que se haga con ellos esté dentro de los parámetros de normalidad y transparencia.
Este problema lo ha generado el Turismo Rural y deben resolverlo ellos mismos y las partes implicadas (Xunta y Área de Santiago). Los demás, “los pescadores –incluso de A Estrada- que nos vemos en la obligación de dormir en una casa de turismo de A Estrada y pagar un pastón para poder pescar en Ximonde”, somos víctimas colaterales del fiasco, pues pagamos 180€ por un permiso que cuesta 13.
Mientras no acepten sus errores y no hagan las cosas con sentidiño esta polémica seguirá vigente año tras año. Eso si, ya estoy deseando ver las bases del año que viene y el rol de mi querida amiga la Sra. Villamayor en el sorteo.
Es lo que hay.
Por último. De los muchos permisos de pesca que sobraron en las casas, para Sinde y Santeles, ¿Se imaginan, ustedes, a quién le ofrecieron varios a precio de coste? Sí, sí, al de Catoira. Tiene bemoles la cosa.

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