Vertido y masacre en Monterroso
(Otra vez más)

Lucharon, en su momento, Guerreiro y Guerra, por abrir uno de los mejores cotos de Galicia. Y lo consiguieron. Pusieron todos sus esfuerzos para que la Sociedad de Pescadores da Ulloa gestionase Antas, Monterroso, el sin muerte y el intensivo. Un trabajo verdaderamente ejemplar solo empañado por lo de siempre, que gestionas, que trabajas, que organizas, que limpias y… te mandan un vertido que mata todo y hace inútiles tus esfuerzos. ¿Para qué tanto trabajo?
Lo mismo le pasa ahora a Fernando, Suso, Oscar y compañía, que se dejan la piel por el río pero la sinrazón del puerco echa por tierra toda su gestión.
El viernes 9 de septiembre algunos vecinos y pescadores dieron la voz de alarma al ver peces muertos en el río Ulla, en el coto intensivo da Ulloa (Monterroso).
Fernando García, el presidente de la Asociación de Pescadores de A Ulloa, acompañado de otros directivos y socios de la entidad, acudieron para ayudar y examinar sobre el terreno lo sucedido avisando inmediatamente a Augas de Galicia y a Seprona que se personaron y recogieron muestras de agua para intentar determinar qué provocó la mortandad masiva en este tramo.
Movilizado todo el mundo, nadie fue capaz de detectar el origen del presunto vertido. Pero es muy curioso, que una vez más, las truchas no mueren en el tramo superior del acotado, aparecen flotando desde las inmediaciones de la Depuradora hasta el final del coto en el puente de la carretera nacional (Ponte Pedriña), poco más de un kilómetro de longitud.
El sábado continuaban los trabajos de retirada de ejemplares muertos y procedían al primer balance: unos 2000 peces muertos. Hay fuentes que hablan de 3000 (debemos tener en cuenta que muchos ejemplares muertos quedan en los pozos o atrapados entre los nadantes o los comen las nutrias y que por ello no se computan en el número de bajas)
Determinar el origen de la masacre es muy difícil, sobre todo porque cuando los agentes recogen las muestras, el foco contaminante ya está inactivo.
También se especula con la repentina subida de la temperatura del agua (esto lo dijo cualquier indocumentado con un calentón mental y el alcalde de Monterroso descartó que el problema se deba a un vertido de la Edar.
Es decir, más de lo mismo, no fue nadie pero el que paga los platos rotos es el río, son los peces y, por extensión, su más firmes defensores, los pescadores.
Pero un vertido en este tramo no es nuevo, consultemos la hemeroteca y comprobaremos que el tema es harto recurrente. Desde A Penela hasta el límite inferior del coto hay un coladero de mierda sin localizar que cada cierto tiempo se activa (lo activan) y provoca la masacre.
¿Si se sabe que esto no es nuevo, tan difícil es estar pendientes y preparados para pillar al infractor?
Por eso debemos reparar en la frecuencia del guarro. Mientras que lo del Xallas, Ulla en Padrón, Tea en Mondariz y otros dantescos episodios fueron excepcionales, hay otros vertidos que tienen una “cadencia” en el calendario: Ulloa, Sar, Xubia… Cada cierto tiempo un desalmado le da al botón y el suceso pasa a formar parte del baúl de las infamias.
¡Ya está bien!
Sólo nos queda trasladar nuestro mensaje de ánimo a la Sociedad de Pescadores da Ulloa, a Fernando y a su junta directiva. Vuestro trabajo no es baladí y el río, las truchas y los pescadores necesitan de gente competente y comprometida como vosotros. Que este vergonzoso episodio no cambie vuestra manera de trabajar, que no os aburran. Hay que seguir en la línea y en la brecha.
Algún día, ese o esos que destrozan el río acabarán cayendo y habrá que ir a por ellos con la ley en la mano. Mientras tanto, paciencia y mucho ánimo.

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