Hasta la bobina del carrete

Mañana domingo abre la temporada de pesca de trucha en Galicia y los ánimos están encendidos.
Por un lado, el sector está llamado a la Movilización del 9 de junio en Santiago en apoyo del medio rural, la caza y la pesca, y, por otro, volvemos a pescar con las peores perspectivas.
Los dos últimos años fueron un auténtico desastre porque la climatología y el cambio climático están muy cabreados con la mano del hombre. Las frezas de estos dos últimos años han sido malísimas y las consecuentes penurias las padeceremos a partir de hora. Además, los ríos van desbordados y el agua es buena pero tanta no ayuda al pescador.
Pero no le echemos la culpa al tiempo, que también la tiene, y hagamos examen de conciencia reconociendo que la gestión de la pesca continental es un auténtico desastre desde hace años.
Seguimos pescando prácticamente igual que en los 90 pero todo ha cambiado para mal menos la gestión del sector que sigue inmóvil y enrocada en los despachos, es decir, que ha ido a peor.
El pescador es el primero en pedir cambios tan urgentes como necesarios y, de hecho, un grupo de entusiastas sociedades han puesto en marcha la Asociación Galega de Sociedades de Pesca intentando que se mueva ficha de una vez por todas pero se encuentra con esta cruda realidad:
-el borrador de la nueva Ley de Pesca sospechosamente olvidado en un cajón desde hace varios años (costó 73.000 €).
-la Federación Gallega de Pesca que sigue empeñada en representar al colectivo cuando sólo tienen unos 2.000 socios de unas 70.000 licencias que hay en Galicia. Además la federación sólo puede representar al pescador de competición, jamás al pescador social que es aplastantemente mayoritario en Galicia y normalmente adverso al estamento federativo.
-un declive demoledor de los salmónidos en los últimos lustros.
-El Plan del Salmón en los ríos de A Coruña del que no se sabe nada. Con un presupuesto inicial de 3,5 millones de euros.
-los permisos de Turismo (Timo) Rural para salmón que se adjudican sin el menor sentido común favoreciendo sólo a los bolsillos más pudientes.
-el Catálogo de Especies Invasoras en el limbo de la ambigüedad.
-el “Campeonato Gallego de Lago”, competición oficial, que se disputó en Monte Jabares (Castilla y León). La desidia de la Federación llega a este extremo porque, cada vez que calla y mira para otro lado, la untan con generoso pecunio.
-una web de Pesca Fluvial a la altura de la más exquisita tecnología puntera de Burundi.
-Y a estos problemas, debemos añadir las presas, los furtivos, la mega-población del cormorán, el visón americano y otras especies invasoras y algunos otros más que no hacen más que desesperar al colectivo de pescadores.
Decía Pablo Caballero días atrás en una emisora que la trucha y el reo tienen muchísimos problemas y que el salmón, después de unos 15 años de recuperación presenta síntomas contrarios y que, de seguir así, habrá que poner los cupos de capturas a la baja. Estaba reconociendo, implícitamente, que hay que acometer cambios en la forma de gestionar.
Es decir, el panorama con el que el pescador se presenta en el río es absolutamente desolador, sólo así se entiende la bajada espectacular en el número de licencias en Galicia. Bajar más del 25% en los últimos años es sintomático y lo grave es que nadie analiza el porqué para revertir el problema y garantizar el relevo generacional.
Y de todo esto se dan cuenta casi todas las partes implicadas en el sector, casi todas, porque la más importante no se entera de nada pero el tiempo los pondrá en su sitio (el museo político de los amortizados, y esperemos que no sea el Senado…)
Lo único bueno de este año es la creación de la “Zona de Adestramento de Lance” en el Coto de Couso y que se rectificó la segunda vuelta de los permisos de salmón que provocaba la desesperación de miles y miles de pescadores colapsados en la citada web de la Xunta.
El resto, todo sigue igual.
Parece mentira con la cantidad de síntomas que tiene la cosa y nadie la lleva al médico…
Feliz temporada.

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