XXXVI Festa da Troita de A Pontenova

Trueiro/A Pontenova

Muchas capturas y muchos pescadores satisfechos por la respuesta de las truchas del Eo, en una jornada en la que el campeón del mundo de mosca, David Arcay, volvió a repetir. La Fiesta comenzó el día anterior con la imposición de las Troitas de Ouro del Centro de Iniciativas Turísticas de A Pontenova, una de ellas para Joaquín España. El Presidente de la Diputación de Lugo, Xosé Ramón Gómez Besteiro, otra de las distinciones, fue el pregonero de este año.
El Centro de Iniciativas Turísticas de A Pontenova es una institución avalada por muchos años de trabajo en el desarrollo de múltiples actividades que dinamizan el municipio del norte galaico. Una de ellas, con 36 temporadas, es la Festa da Troita, que un año más hizo de la Villa del Eo la capital de la pesca gallega. Los esfuerzos del CIT comenzaron hace meses. Los actos, el día previo al concurso de pesca.
El siempre agradecido Eo esperaba en la jornada anterior. Con los sorteos públicos para los tramos de río los pescadores se dejaban ya notar por la villa. Todas las modalidades trucheras estaban en liza, el apartado para los mosqueros, donde el campeón del mundo, David Arcay, no dio opción, y la segunda edición del concurso salmonero, las expectativas eran máximas.
La tarde albergaba la entrega de las Troitas de Ouro y la lectura del pregón. El presidente de la Diputación lucense ejerció con un repaso a la historia, al valor de la fiesta y a la entrega del pueblo pontenovés en la celebración de esta exaltación de cultura del País.
Fueron distinguidos con la Troita de Ouro el periodista madrileño Joaquín España, referente en la profesión, Antonio Callejo, por su contribución en la organización de los campeonatos, La Voz de Galicia, por su labor informativa y la Diputación Provincial de Lugo por su apoyo en esta consolidada Fiesta, de interés nacional, en la que no faltaron actos durante dos días que convirtieron A Pontenova en un trasiego de gentes llegadas de todos los lugares.
Además, el CIT nombró Socio de Honor de la entidad a Hortensio Gómez, pescador y animador del tiempo del café, tras la comida de hermandad durante los últimos años, y al periodista, escritor y editor, Miguel Piñeiro, por su contribución para con el mundo de los ríos y los pescadores, en general, pero particularmente en el caso de A Pontenova. Xornal Trueiro puede anticipar que la villa trabaja ya en su “Museo de la Pesca”, siendo el de Catoira uno de sus primeros impulsores.
Pueblo e invitados degustaron, después, las típicas truchas de una de las piscifactorías cercanas. En su punto, regadas con vino. El comentario, unánime, como de costumbre, era el mismo. Se reta a quién distinga una trucha salvaje del río a una de la fiesta de A Pontenova.
Debate de pesca, de ríos, y velando quehaceres para la jornada siguiente, se brindó por una buena mañana de pesca. Los pescadores tenían que madrugar, al igual que medio pueblo, funcionando al unísono en el corazón de la fiesta.
Amaneció un día agradable para el pescador. Sin sol pero con luz, sin agua pero con cuatro gotas, el río con caudal y color magníficos para tentar a los peixes con todas las artes. Un día cómodo, con brisa pero sin viento. La mañana fue frescachona pero los troiteiros están acostumbrados. A medida que fueron transcurriendo las horas, las pintonas del río comenzaron a salir. El Eo se mostró generoso.
El concurso de trucha no defraudó. Se pescó bien, incluso más que el año pasado, con capturas más pequeñas pero en más cantidad. Además el número de capotes, bolos o ceros, tan temidos, fue más que aceptable. Casi todos los pescadores tocaron escama y el día acompañó en lo climatológico. Sin sol pero con luz, sin excesivo calor, poco viento y, como novedad por la habitual climatología del jardín del Eo, sin lluvia. Fue una jornada muy apacible.
En la modalidad de Mosca, David Arcay no dio opciones. Le esperaba el Máster de Waldemar y el campeón del mundo pasó como un ciclón por A Pontenova. Con 26 piezas en el total no hay mucho más que decir. Impecable. Al pescar en el tramo urbano, el pueblo y los curiosos fueron testigos, desde el paseo, de la pericia del coruñés con numeroso público viendo al mundialista en acción.
El salmón pasó por A Pontenova, pero en la apertura no quiso entrar a ningún arte pesquero. Ni cebo, mosca o cucharilla. Pescadores históricos, campeones incluso en el Ulla, no consiguieron llevar ningún plateado a tierra. Se vieron en El Tirín, Lote 2. Se clavó uno en el tramo libre, a un pescador de mosca, pero ese día el Eo pontenovés no brindó salmones a pesar de la inmensa fe en los pozos del segundo tramo. De cualquier manera el concurso, una vez más, fue muy bien valorado por los participantes, resaltando, por segundo año consecutivo, el hecho de que los ribereños dejan de pescar en su río y hacen de 'gancheros' de los pescadores para facilitarles la tarea. Un ejemplo de bonhomía. Ramón Castro fue el encargado de la dirección salmonera. El médico pontenovés es uno de los padres del certamen más joven de los concursos que se celebran dentro de las actividades de la Festa da Troita.
Os Fornos y su plaza fueron testigos del pesaje y de la puesta en común de las plicas del concurso de mosca, sin muerte. Todas las artes pesqueras gallegas para truchas y salmones se dieron cita en A Pontenova. Esta reunión se ha convertido en un crisol de la pesca galaica, en voz de muchos participantes, un ejemplo de democracia en el río.
Con una comida de hermandad para 200 comensales se puso el puente hacia la ribera de la entrega de los premios, galardones y distinciones. El alcalde, Darío Campos, presidió con Javier Rois esta cita en la que los participantes narraron capturas y peripecias a sus compañeros y compañeras.
El día finalizó en la Casa da Cultura, con la entrega de premios, divertida y llena de anécdotas y la mirada y pensamiento de todos los asistentes, clavada como un anzuelo, en el próximo uno de mayo, el día en que -como decía uno de los periodistas entre compañeros que cubrieron las jornadas-, el que lo probó, repite en A Pontenova.