UN DÍA EN EL BAIXO MIÑO CON AQUAMIÑO

Días atrás un grupo de pescadores y periodistas atendimos la amabilísima invitación de la empresa SERVICIOS TURÍSTICOS DEL BAIXO MIÑO para disfrutar de un día de pesca a bordo del barco Aquamiño en el Baixo Miño.
Moralejo, Torres, Saavedra, Estrada, Alonso, Gayoso y Seijas intentarían los escurridizos y gordos reos del Miño poniendo a prueba las prestaciones del barco de la empresa, una embarcación americana con todas las comodidades y capacidad para doce personas.
La ocasión se aprovechó para realizar un “banco de pruebas” de las cañas Maxia Rods, última novedad en el mercado de la pesca a mosca con el aval de Alejandro Viñuales.
Salimos a media mañana del Muelle de San Telmo-Tuy. Dimos un paseo por las inmediaciones del puente internacional. Bajamos un buen trecho más y en plena travesía entró el apetito. Torres, tan hábil con la caña como blandiendo el cuchillo, dispuso unos tacos y pinchos que no hicieron más que acrecentar el deseo compartido de ponernos al tajo culinario. Y puestos a ello, nadie puso ni el menor reparo. La empanada de choco que la empresa dispone para los usuarios estaba de muerte (a Julio Seijas, con la emoción, le caían lágrimas del tamaño de pelotas de tenis). Nuestra Juani se afanaba en tener todo dispuesto ya que alguno aún seguía dándole al curricán a mosca en un intento desesperado de conseguir la primera clavada pero acabó desistiendo y sumándose al tripeo (léase: paparota, bacanal, pitanza… de esas que tanto nos gustan y que tanta envidia provocan a los acomplejados). No nos vamos a detener en el resto del condumio, tan sólo indicamos que la Señora de Gayoso se encargó de que no faltara absolutamente de nada, lo que da una idea de lo completo del mismo.
A primera hora de la tarde, Manuel Guerreiro, patrón del barco y copropietario de la empresa puso rumbo aguas arriba y nos llevó a sus zonas predilectas de pesca.
En la travesía cruzamos numerosas embarcaciones a motor, especialmente, portuguesas, que nos fueron mostrando buenas capturas.
Y, ahora si, nos ponemos a pescar. Gayoso desde la zona noble de la terraza superior engancha el primero. Alonso clava otro, Gayoso repite, Estrada falla cuatro… Y todo en poco tiempo. En superficie, actividad, lo que se dice actividad, ninguna, pero metiendo la cucharilla en la orilla y dejándola fondear no podemos quejarnos de su efectividad.
Pero también sembrar sembramos. Debimos dejar el fondo más tupido de cucharillas que de Corbicula Fluminea. ¡Oye, vaya peste! Esto sí es un autentico problema y no el de los triples.
Nos acercamos a tierra y probamos las Maxia Rods desde la orilla, dentro de las limitaciones que ello supone, pero tenerla en la mano y sentir sus vibraciones te trasladan las prestaciones de las “viñualísimas”.
Con un nuevo avituallamiento en las horas finales de la tarde y acercándonos al pantalán de Tuy asistimos a una solemne y magna puesta de sol.
Enhorabuena a la iniciativa de Aquamiño y gracias.
Gran día de pesca, gran día de colegueo y hermosa travesía que se recomienda aunque no seas pescador.
Más información en www.aquamino.com