Vertido de purín en el río Barbeira

María Reis
La Voz de Galicia

Un completo desastre ambiental, una auténtica catástrofe ecológica. Así, al menos, lo estima la asociación de pescadores Xallas a la hora de valorar el reciente vertido de purines, que aniquiló todas las truchas del afluente Barbeira en un tramo de más de un kilómetro.
El vertido, que procedía presuntamente de una granja de vacuno de la parroquia xalleira de Barbeira, se efectuó sobre un tramo de más de un kilómetro del río, a la altura de la AC-403 de Santa Comba a Muros, un río afluente del Maroñas, que desemboca en el río Xallas.
Los pescadores xalleiros constatan «un gran volume do verquido, seguramente de varias cisternas con 15.000 litros cada unha» Lo más lamentable de este suceso, según los pescadores, es que «o río Barbeira quedou totalmente aniquilado de vida acuática no seu último quilómetro».
De hecho, el martes personal de Medio Rural y pescadores voluntarios dedicaron la jornada «a retirar miles de troitas mortas, maioritamente crías de alevíns de entre cinco e quince centímetros, pero tamén bos reprodutores de ata trinta centímetros», según explica Jorge García Duarte, secretario de la asociación pesquera local.
Tal incidente «non é froito da casualidade ou dun accidente» y responde a malas prácticas tradicionales imperantes en esta época del año. Además del irreparable daño medioambiental, al autor de este vertido le puede suponer una multa cuantificada entre 30.000 y 300.000 euros, «e terá moita sorte se non é xulgado por delicto ecolóxico que pode supor penas de cadea», al menos según Jorge García.
La asociación xalleira de pescadores admite que «vivimos nunha comarca gandeira, onde o respecto polo fluvial e o sentido común semellan funcionar medianamente ben», admite, «pois son escasos estes episodios se temos en conta a gran cantidade de cursos de auga e granxas que conviven nesta zona».
El desaguisado cometido en el río Barbeira también afectó al Maroñas «pero os efectos extendéronse ao longo de tres quilómetros ata a súa desembocadura no Xallas, onde se atoparon os últimos alevíns de troita mortos», constata Jorge García.
El secretario de los pescadores se muestra abiertamente partidario de «darlle un toque de atención a gandeiros e industriais para que mediten sobre as repercusións económicas e ambientais que supón certas prácticas que xa deberían estar totalmente erradicadas».
Este especial cuidado se hace todavía más necesario «cos ríos tan escasos de auga, onde a vida se sustenta nun delicado equilibrio, tan vulnerable que un segundo verquido ou unha captación excesiva provocarán con toda seguridad efectos aínda máis desastrosos», según los pescadores xalleiros.

Vertido en el Barbeira
Por Jorge García Secretario da Sociedade de Pesca de Santa Comba

Un año atípicamente seco, unos ríos con exíguos caudales, especialmente vulnerables a cualquier agresión, un cúmulo de malas prácticas asociadas al uso de purines y desagües varios. Ya tardaba en explotar el cóctel.
Decenas de miles de litros de purín que le "sobraban" a un ganadero, han corrido veloces sobre la pendiente de reseca tierra, bien guiado por los rectos surcos y oculto entre las altas y espesas plantas, la tromba del venenoso abono invadía el pequeño cauce, arrasando completamente con la vida acuática a lo largo de un kilómetro del regato y dañando gravemente el último tramo del Río Maroñas, incapáz de diluir toda mierda que le entregaba su pequeño tributario. Hasta la misma desembocadura en el Xallas, tres kilómetros más abajo, se han encontrado truchas muertas.
Ayer por la tarde, personal de Medio Rural, retiraba en los dos cauces (Barbeira y Maroñas) capachos llenos de truchas, más de 4.000 peces así a bote pronto, muchos alevines en el Barbeira y truchas de todos los tamaños en el Maroñas, a las que habría que sumar todos los pequeños cadáveres ocultos entre la abundante vegetación acuática.
Aún después de la concienzuda retirada de cadáveres realizada por los agentes. Bastaba con urgar un poco en las orillas o bajo las matas de brizos para hacerse sin dificultad con el funesto botín de alevines.
Una pena que pasen estas cosas. Una verdadera pena QUE SIGAN PASANDO ESTAS COSAS.