El incierto futuro de Asturpesca

Por Alberto Torres y Miguel Piñeiro

Los acontecimientos de los últimos días han puesto en valor las diferentes ópticas con las que se ve la Subasta del Campano de Asturias, pero creemos que pocos dudan que La Feria del Salmón de Cornellana es proporcional a la subasta y viceversa. Va se muy difícil desligarlas.
El 16 de marzo de 2009 firmábamos un artículo titulado “Asturpesca, una feria que es feria sin Campano. La Feria del Salmón de Cornellana ha demostrado que lo del Campano tiene su miga pero no depende de el”.
En efecto, la feria de ese año -que aún era en marzo, antes de pasarla al primero de mayo por la normativa de pesca- no precisó del primer salmón de la temporada para cubrir las expectativas. Dos años después y con las circunstancias actuales, la feria sin la subasta tiene los días contados y vamos a argumentar algunos motivos sin que ello suponga nuestra defensa implícita de la subasta.
Para empezar, el cambio en el gobierno municipal de Salas puede acarrear consecuencias de calado tanto en la idea de la feria como en su organización. El nuevo Alcalde de Salas es de Foro Asturias, partido de Cascos, y el ex-ministro ya anticipó en campaña que el arranque de la temporada volvería a mediados de marzo donde garantizar un salmón es una temeridad.
Pero hay otros argumentos de peso. El primer día de la feria, el sábado, jornada en la que los pescadores tendrían su tiempo para mirar, comprar, alternar y compartir, apenas se dejan ver por los distintos stands de la feria. El río llama mucho y los salmones están al alcance de la mirada. El domingo, la feria se llena y es sólo para la subasta, y no solo la feria, se llenan los alrededores del Monasterio de San Salvador. Son varios los miles de personas que se concentran única y exclusivamente para seguir la subasta. Y una vez vista una, las has visto todas, pero el caso es que año tras año, la subasta llena de almas Cornellana.
La feria en marzo podría tener sentido incorporando un gran apartado para los pescadores de trucha, pues en los primeros días de la temporada aún no tenemos cerrado el equipo, por lo que algunas comprillas caerían, pero en mayo, los pescadores de trucha tienen las cajas llenas por lo que en los últimos años la trucha no tiene papel protagonista en la feria, lo acapara todo el salmón, y esto, en cierto modo, resta asistentes.
Resulta fácil emitir juicios de valor y aseveraciones cuando no se conocen los entresijos del movimiento ferial. Antes de tomar decisiones que pueden no tener vuelta atrás, habrá que dialogar con los pescadores, con las asociaciones de pescadores y habrá que sondear a las firmas comerciales a fin de que la resolución fuese secundada lo más mayoritariamente posible.
Los que conocen a fondo la Feria del Salmón de Cornellana saben que el verdadero tirón está en la subasta.
No seremos nosotros, que poco tenemos que ver con la cosa, quienes aconsejemos qué hacer de cara a los próximos años, simplemente hacemos unas consideraciones en voz alta para que la sensatez y la seriedad se impongan al final de unos días en los que hemos oído auténticas barbaridades y en los que las formas se han perdido hasta lo indecible. Si nos atenemos a algunas publicaciones, Beto está condenado y ajusticiado, cuando está imputado pero en casa. Tampoco seremos nosotros quienes defendamos la inocencia de Alberto Fernández, es más, somos los primeros en pedir que se esclarezca el tema porque si alguien quería hacer daño a la cultura salmonera estará regocijándose hasta la extenuación.
Penoso espectáculo el ofrecido. Ni que fueran de ahora los rumores sobre posibles fraudes en algunos campanos. Es recurrente, casi todos los años se oyen ruxe-ruxes sobre la posibilidad de que el campano sea fraudulento.
Pues la cosa está así y la solución no es nada fácil. La subasta está en la picota, ¡qué decimos!, en el disparadero y en el blanco de las críticas más acérrimas. Difícil papeleta tienen los nuevos gestores que deben decidir sobre el futuro de la cosa.
Nosotros nos consideramos firmes defensores de las tradiciones y de la cultura popular que ha forjado la idiosincrasia de los pueblos a través de los años y de los siglos, si se cree que la subasta forma parte ya del patrimonio cultural asturiano se debe mantener, si la realidad de los tiempos actuales invita a suprimirla, hagámoslo. Pero siempre ofreciendo alternativas. “No me traiga un problema, apórteme soluciones”.
Llegado el caso de estimar oportuna la supresión de la Subasta del Campano de Asturias, es de desear que podamos tener feria sin campano como la tuvimos en 2009.
Después de todo lo expuesto, puede que haya quien nos crea a favor de la subasta y se equivoca totalmente pues en el tema de la subasta y la feria estaremos donde esté la sensatez y el sentidiño, en el tema del supuesto fraude estaremos donde diga el juez.